Ruth Romero de Silva, la caleña alegre y elegante que llegó a 100 años

Ruth Romero de Silva, la caleña alegre y elegante que llegó a 100 años

Goza de buena salud, ama contar chistes y leer poesía. Recuerda los mejores momentos de su ciudad.

Ruth Romero de Silva, caleña de 100 años

Doña Ruth es la mimada en su grupo de amigas a las que sorprende recitando poesía y contando varios chistes. Sus hijos y nietos, su adoración.

Foto:

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

09 de diciembre 2017 , 12:18 p.m.

“Recuerdo que Cali era una ciudad donde no existían las casas de dos plantas pero abundaban los patios grandes con árboles y donde los colegios lo llevaban a uno a bañar en los ríos”.

Son algunos de los recuerdos de Ruth Romero de Silva, una caleña nacida en el año de 1917 en el barrio San Nicolás y que cumplió sus 100 años.

De vestir elegante, gran elocuencia, memoria brillante y sentido del humor, doña Ruth guarda en su mente una especie de baúl que se abre cuando se le pregunta de su familia.

Ruth Romero de Silva, caleña de 100 años

En la primera comunión de una de su hija María Eugenia.

Foto:

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

“A mi esposo, Alvaro Silva, lo conocí en una fiesta el 24 de diciembre de 1939 cuando me lo presentaron unos amigos. Yo trabajaba como cajera en una droguería y después de eso él pasaba por ahí sólo para verme, no sabía que yo le gustaba,  luego hablamos,  nos hicimos novios hasta que el 7 de febrero de 1942 nos casamos”, dice.

Madre de cinco hijos, tres hombres y dos mujeres, junto a su esposo levantaron su hogar con su negocio ‘Maderas El Canelo’, ubicado en la calle 20 con carrera 9 que surtía a las empresas de papel como Cartón de Colombia y Propal.

“Él era muy elegante, vestía de chaleco y corbatín. Siempre fue estricto y disciplinado por eso decían que vendía la mejor madera de Cali. Cuando caía la noche, él se aparecía con serenatas y canciones de amor a la casa, era muy romántico”, recuerda doña Ruth.

Ruth Romero de Silva, caleña de 100 años

El esposo de doña Ruth gozaba de elegancia y clase. 

Foto:

Archivo familiar

Amante de las fiestas a ritmo de boleros, doña Ruth recuerda cómo paseaba con sus hijos en una finca de la vía al mar cada vez que salían de vacaciones. Su esposo los iba a visitar en una camioneta todos los días. 

Del Cali viejo recuerda que a los niños no se les dejaba poner pantalón largo sino hasta los 18 años y que las niñas sólo podían usar media tobillera hasta los 15 que ya la podían subir a las rodilas, fechas que llegaban enmarcadas en fiestas y alegría. 


“Cuando llegó el primer semáforo a Cali, cerca de la Plaza de Caycedo todos salimos a verlo, era increíble ver esa lucecita roja y verde alumbrar de día y de noche. Fue algo novedoso donde todos nos paramos a verla”, cuenta.

Pero, sin duda, una de sus peores noches fue la del 7 de agosto de 1956, cuando estallaron seis camiones cargados con 42 toneladas de dinamita en Cali.

“La tierra vibró y los niños se despertaron, cuando salimos a la calle vimos una nube de candela que caía y yo decía: ‘mijo, este es el fin del mundo, nos vamos a morir’, luego comenzamos a ayudar pero faltaban manos para recoger muertos”, cuenta.

A su vez recuerda que fue muy feliz con la visita del Papa Juan Pablo II en 1986, donde no se perdió ninguna de sus eucaristías. 

Ruth Romero de Silva, caleña de 100 años

Junto a sus hijos

Foto:

Archivo familiar

El cambio musical también la tocó pues pasó de bailar Isla de Capri y Senderito de Amor a dejarse conquistar por la salsa y ritmos puertorriqueños.

“Los niños pasaron de estudiar en San Luis Gonzaga y las niñas del Sagrado Corazón a la Universidad del Valle y la del Cauca. Todos fueron profesionales”, dice.

Su hijo mayor, Álvaro, estudió administración; Jaime, el segundo, es ingeniero civil, y especializado en hidroeléctricas; el tercero: Fernando es arquitecto; la cuarta: María Eugenia es fisioterapista y trabaja en Buenaventura mientras que Sonia María,q uien estudió lingüística, trabaja en el Banco Mundial de Washington.

Extraña los viajes en tren en donde recorría al Valle del Cauca e iba hasta Popayán, su clave para estar bien era siempre: "contar con buenos y verdaderos amigos". 

Ha viajado por Cuba, Estados Unidos, Panamá y Europa, hoy vive en el norte de Cali  en una casa que en su entrada es rica en vegetación, conserva aún recuerdos de su primer hogar. La foto de su gran amor  está enmarcada en varias paredes de la casa, lamentablemente falleció en 1988.

Ruth Romero de Silva, caleña de 100 años

La alegría siempre ha caracterizado a doña Ruth, cuenta su vida con una gran sonrisa.

Foto:

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

Se levanta todos los días a las 6:00 de la mañana para tomar café, comer tres naranjas y leer la prensa, además lee poemas, incluso, se sabe varios de memoria que recita al pie de la letra, ama contar chistes y hacer bromas también pertenece a un coro, pues su voz no ha perdido afinación.

“Dios me ha premiado con la vida y espero seguir disfrutando de ese regalo”, expresa doña Ruth.


Mario Baos 
Redacción Cali.

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