A sus 150 años, 'María' sigue enamorando

A sus 150 años, 'María' sigue enamorando

Isaacs la describió como mujer de “ojos tan bellos, dulces y castos". Así se ve a siglo y medio. 

150 años de la obra 'María'

Con ocasión de los 150 años de 'María', obra que inmortalizó a Jorge Isaacs, se declaró el año 'Isaacsiano'.

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EL TIEMPO

23 de abril 2017 , 11:33 p.m.

En todo ese año, Jorge Isaacs solía escuchar el golpe ensañado de la lluvia contra la selva que se interponía entre Cali y Buenaventura.

Desde noviembre de ese 1864, al vallecaucano, acosado por los zancudos, durmiendo en hamaca bajo un rancho de palma de chonta, en aquel campamento de La Víbora, en Dagua, le rondaban por su cabeza algunas primeras líneas de las 370 páginas que tendría la obra que lo elevó como uno de los primeros novelistas modernos del continente.

"...En la noche víspera de mi viaje, después de la velada, entró a mi cuarto una de mis hermanas, y sin decirme una sola palabra cariñosa, porque los sollozos le embargaban la voz, cortó de mi cabeza unos cabellos: cuando salió, habían rodado por mi cuello algunas lágrimas suyas”, dice Efraín, el nombre que Isaacs escogió para el personaje del amor profundo y espinoso de María, como el rosal que ella solía cuidar.

El sonido de tambores de canciones que entonaban parte de los 400 obreros que Isaacs dirigía como inspector de la construcción de 121 kilómetros entre la hoy capital del Valle y el puerto del Pacífico, apaciguaba la asfixiante temperatura del litoral.

Apoyado de codos sobre el marco de mi ventana, me imaginaba verla en medio de los rosales entre los cuales la había sorprendido en aquella mañana primera

Pero la selva seguía siendo inclemente con Isaacs, el masónico, el poeta, el político, el soldado que luchó contra la revolución de Tomás Cipriano de Mosquera, el periodista y el aventurero de una Colombia de trochas y ríos. Era la época en la que no quería dejarse derrotar por el declive económico de su familia ni por las críticas de quienes no le perdonaban su paso radical del Conservatismo al Liberalismo.

La cruda selva preparaba así el escenario en la mente del escritor para la trágica novela, la más aclamada entre el Romanticismo y el Realismo en la literatura, en la que la muerte de la heroína venció en esa batalla al amor de dos ‘casi primos’, en la hacienda El Paraíso, de El Cerrito (Valle), como su testigo.

‘María’, 27 años menor

En 1864, cuando Isaacs fue declarado poeta en Santa Fe de Bogotá, María como libro empezaba a nacer y el escritor le llevaba 27 años de diferencia.

“Nací en el Estado del Cauca (basta eso) el primero de abril de 1837...mis padres el señor Jorge Enrique Isaacs (George Henry), súbdito inglés, que solicitó carta de naturaleza en Colombia a la edad de 20 años y la obtuvo del Libertador en 1829; la señora Manuela Ferrer, colombiana, de nacimiento”, cuenta Isaacs.

Nunca las auroras de julio en el Cauca fueron tan bellas como María cuando se me presentó al día siguiente

El escritor dice que conoció el amor temprano como Efraín. “Era aún niño cuando me enamoré. Mi novia era una muchachita de 14 años, fresca como los claveles del paraíso...Yo era todo corazón, y ese corazón era todo, todo de ella. Aquella muchachita tan pura y amorosa era mi sueño de todas las horas, mi sueño de los 18 años, encarnado por un milagro”.

Muchos lectores, escritores y analistas creen que Efraín y María sí existieron. En la obra ella era hija de un primo viudo del papá del muchacho.

María, desde niña, queda a cargo de la familia de Efraín y su padre muere en un viaje. Ella crece al lado de Efraín y otros cuatro hermanos.

Según la obra, el amor sorprende a los dos jóvenes cuando Efraín regresa del bachillerato en Bogotá. Su papá se opone y lo envía a estudiar medicina en Inglaterra. Pasan meses de cartas de amor, pero María se va muriendo y él llega tarde para despedirla.

El escritor Ascuas sigue sus parecidos con Efraín, solo que por problemas económicos él no puede ir a estudiar medicina en Londres.

Cuando Isaacs tenía 27 años, con su padre ya fallecido, llevaba a cuestas la responsabilidad de espantar a sus acreedores en uno de los años que lo golpeó como esa espesa selva donde el amor por escribir María seguía creciendo en su cabeza y lo dejaba brotar a través de su pluma.

“Hay una época de lucha titánica en mi vida: la de 1864 a 1865; viví como inspector del camino de Buenaventura, que se empezaba a construir entonces, en desiertos vírgenes y malsanos de la costa del Pacífico”.

Isaacs, en ese 1864, sigue con su confesión, en una carta a su amigo Adriano Páez. “Vivía entonces como salvaje, a merced de las lluvias, rodeado siempre de una naturaleza hermosa, pero refractaria a toda civilización y armada de todos los reptiles venenosos y de todos los hálitos emponzoñados de la selva...Trabajé y luché hasta caer medio muerto por obra de la fatigante tarea y del mal clima”.

Cuando ya María estaba por culminarse, la malaria le carcomía el cuerpo a Isaacs, al tiempo que en el libro, a su heroína, él la había sentenciado a muerte. En 1865, estando ya en Cali, Isaacs se concentró en la casa de El Peñón que su familia compró por 300 patacones a mediados del siglo XIX. Alistaba la estocada final a María, con la escritura del último capítulo, con el aleteo vaticinador de un ave.

‘Ella tenía vírgenes labios’

Alcides, hermano de Isaacs y profesor de gramática, le hizo correcciones al primer borrador. La imprenta de José Benito Gaitán, en Bogotá, publicó la primera edición de María en 1867 que motivó al Ministerio de Cultura a declarar este 2017 como el año de Isaacs.

Los primeros 800 ejemplares se vendieron como ‘pan caliente’ a un peso con 60 centavos, hasta agotarse. “Fue el momento más feliz de mi vida”, otra confesión de Isaacs.

Al año siguiente llegó la segunda edición, revisada por Miguel Antonio Caro. La tercera, cuando el éxito se extendió por el continente, llegó en 1878. Cuando el 80 ya reflejaba al hombre de 43 años, Isaacs quería un retrato de María y se lo encomendó en una carta al artista Alejandro Dorronsoro. “¿Están aquellos ojos tan bellos, dulces y castos, radiantes de inocencia y amor como en el otro cuadro? ¿Así los cabellos? ¿Así los vírgenes labios, que ya van a sonreír... y no sonríen?...Si usted está contento de la obra, necesito que me diga lo que pide por ella”.

Ya en 1889, seis años antes de la muerte de Isaacs por cuenta de las fiebres palúdicas que empezaron con el nacimiento de María, la pobreza le pesaba al escritor, quien con todo el éxito por su obra solo había recibido 200 pesos por los derechos de autor. Ya no vivía en el Valle del Cauca, sino en Ibagué, en una casa que le prestó su amigo Emiro Kastos. Desde allí le escribió a su amigo Justo Sierra: “... le hablé del envío de 100 ejemplares de María, de la última edición hecha en México. Son obsequio bondadoso de los señores Aguilar e hijos... Es difícil enviar con acierto a Colombia la caja”.

En 1967, María tenía 150 ediciones, traducciones a múltiples lenguas y era la novela más leída de Latinoamérica.

Así opinaron escritores, analistas y una bisnieta.

"Aunque es conocido exclusivamente como el autor de María, obra a la que debe su lugar privilegiado en la historia literaria, Isaacs nunca estuvo apartado de la literatura”.
María Teresa Cristina
Investigadora italiana.


“María, gran novela romántica que América Latina andaba buscando en el siglo XIX. Antes de Gabo, era Isaacs el rostro de Colombia para el mundo”.
William Ospina
Escritor Tolimense.

 “Fue Jorge Isaacs uno de los colombianos que más honra han dado a su patria en el campo de las letras. Su novela María, idilio encantador cuya acción pasa en nuestro Valle”.
Eustaquio Palacios
Autor de 'El Alférez Real'.

“El novelista, ahora, suele manejar la sorpresa. Jorge Isaacs, en María, prefirió trabajar con la anticipación y el presentimiento. No se oculta que va a morir”.
Jorge Luis Borges
Escrito del siglo XX.

“Esa remota Colombia a la que conocemos sobre todo por la María de Jorge Isaacs… un país de encanto. El castellano en Colombia, es el que más dejos de casticismo tiene”.
Miguel de Unamuno
Escritor español.

“Este 2017 es importantísimo porque se va a resaltar no solo la obra como tal, sino sus otras facetas. Isaacs fue educador, congresista, periodista y aventurero”.
María Isaacs
Bisnieta de Jorge Isaacs.​

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