La literata que ideó una cocina para sentir la vida, en Cali

La literata que ideó una cocina para sentir la vida, en Cali

El Escudo del Quijote es El sitio para conocer una propuesta gastronómica.

María Claudia Zarama, con el sabor de la literatura.

María Claudia Zarama considera su cocina como una forma de narrar la manera de sentir la vida.

Foto:

Archivo

06 de junio 2018 , 08:09 p.m.

El restaurante tiene algo de indígena, de español y de negro. Así lo afirma su chef y propietaria, María Claudia Zarama, quien considera su cocina como una forma de narrar la manera de sentir la vida.

“Mi cocina ha sido siempre un ejercicio de introspección y respeto por los
ingredientes. Un intento por encontrarles lo que tienen por decir”.

Desde su infancia, al lado de su abuela, padre y tíos, ha tenido una búsqueda
constante. Tratando de reconocerse a través de sus preparaciones. “Es una
obsesión, porque creo como cocinera, que sólo se puede brindar de lo que uno
está hecho”.

Luego, su formación profesional en literatura, en España, la trae de regreso a los
sabores ancestrales y legados de sus raíces indígenas y negras.

Recoge saberes, no solo del Gran Cauca, que abarcaba, Chocó, Valle, Cauca y Nariño, sino de chiles de  tíos mexicanos, de tortillas y montaditos de sus amigos españoles, y de la finca del tío Pablo

María Claudia recoge saberes, no solo del Gran Cauca, que abarcaba, Chocó, Valle
del Cauca, Cauca y Nariño, sino de los chiles de sus tíos mexicanos, de las
tortillas y montaditos de sus amigos españoles, y de la finca del tío Pablo “que
huele a cebolla larga, a cilantro, a guayabita y a recuerdos”.

Y, es así, como esta literata y chef por pasión, fusiona lo social, el lenguaje y la
gastronomía, y decide montar su propio restaurante, El Escudo del Quijote.
El comer es una fiesta.

María Claudia Zarama, con el sabor de la literatura.

La propuesta de María Clara Zarama en El escudo del Quijote.

Foto:

Archivo

La oferta gastronómica permite que la percepción del sabor sea ‘invadida’, por
los ingredientes que se enlazan o corresponden entre sí, para deleitar y hacer del
comer toda una fiesta.

Desde las entradas, cada bocado anuncia que el siguiente superará al anterior.
Entre las más solicitadas, están los Camarones aborrajados en alioli de maracuyá,
Carpaccio de res con crema de curry infusionado, en hojas de limón mandarino y
coco; y Tostas árabes con tabule, mero ahumado, crocante de almendras y
caramelo de soya. Éste último es de ‘muerte lenta’.

Mezclas que asombran y conquistan, en platos fuertes. Ravioli de puerro,
camarones y queso Paipa gratinados en alioli, tocineta y parmesano;
Mero al vapor con ron Zacapa y vainilla mexicana, terminado con tomates y
cilantro; y el lomo de cerdo asado, lentamente sobre salsa de mostaza alemana y
limón mandarino. Los tres son inolvidables.

Al llegar al momento de la felicidad, los postres, difícil decisión, hay que escoger
entre, Fiesta de chispas de chocolate, café y maracuyá; Volcán de chocolate en harina de almendras con helado de vainilla mexicana o Pistachos con crema de
limones mandarinos y sal de Manaure.

Su cocina pasional y estructurada, sorprende con la presencia de productos
autóctonos, a base de maíz, como: las carantantas, tortillas y tamalitos de pipián,
que se ‘relacionan’ armoniosamente con los ingredientes de otras culturas.

María Claudia Zarama, con el sabor de la literatura.

Una cocina que recoge saberes de distintas latitudes.

Foto:

Archivo

Para María Claudia emocionar a un comensal con un sabor, sorprenderlo con algo
novedoso o despertar un recuerdo de su infancia, es lo máximo.
Pero, también cuenta el ambiente para que la vivencia sea completa. El sitio está
concebido para que cada lugar sea un aliado del buen comer, que proporcione
‘confort espiritual’ y gratos momentos con la familia, la pareja o amigos.

Los espacios están diseñados para brindar mejores experiencias. Está la terraza
climatizada por la suave brisa del Pacífico; el bar para picar entre charlas
informales y el salón comedor, formal, elegante y romántico para veladas
especiales.

En el bar, los vitrales dominan la decoración, y garantizan beneficios a nivel
de iluminación e intimidad. Realmente, logran crear una atmósfera de ensueño,
pues, filtran la luz y devuelven halos luminosos coloridos, dándole un encanto
particular.

Mientras que el salón comedor recibe al visitante a luz de vela. Las velas con
aroma son estupendas para propiciar ambientes más relajados, y sobre todo,
cuando hay algo que celebrar.

Un sitio a imagen y semejanza de María Claudia Zarama, que brinda calidez, que
da la opción de degustar varias alternativas, ya sea individual o en grupo, para
que ese encuentro sea más placentero.

“Mi cocina es mi manera de entender hacer país, la búsqueda por mis orígenes,
por mi territorio, un encuentro fortuito entre mi historia personal y mi región”,
enfatiza la chef.

Lo encuentra en la calle 4 Oeste #3-46, barrio El Peñón. Atienden de lunes a
sábado, de 12:00 m a 3:00 p.m. y en la noche de 6:00 p.m a 10:00 p.m., viernes
y sábado hasta las 11:00 p.m.

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