La despedida a 'Gualajo' fue con música, brindis y nostalgia

La despedida a 'Gualajo' fue con música, brindis y nostalgia

El Pianista del Pacífico cumplió con aquello de dejar una huella como maestro.

Despedida de GualajoDespedida de Gualajo
Jugas en la velación de Gualajo

Con alabaos y jugas fue velado el féretro de José Antonio Torres, 'Gualajo'.

21 de mayo 2018 , 06:00 a.m.

José Antonio Torres Solís se despidió el mundo a los 79 años, pero dejó un legado que allegados y músicos prometieron que debe perdurar en la cultura de la región y Colombia.​

Gualajo

Los músicos comprometidos en mantener el legado del maestro. Lilian Rosero canta.

Foto:

Juan B Diaz/CEET

“Cuando suena la marimba de chonta, la muerte se espanta”, decía Gualajo, con una sonrisa interminable, como un piano.

Y, ayer, rodeando el atáud del ‘Pianista de la selva’, los músicos, profesionales y por afición, cumplían esa ‘profecía’ de alejar el llanto y resonar esa música que inspira el nacimiento de una leyenda de la cultura Pacífico.

Ya José Antonio Torres Solís, al despedirse a sus 79 años por una leucemia, era legendario como un profesor que brincaba de alegría cuando algún alumno aprendía a tocar las marimbas que él les enseñaba a fabricar.

“Era la emoción del maestro”, decía Yamileth Cortés, Subsecretaría de Cultura de Cali y directora del Festival Petronio Álvarez. Era lo mismo que había intentado con sus más de cinco hijos, como él decía. No quería perder ese hilo de cuando él nació el 31 de diciembre de 1939 y Francisca, una partera de un solo brazo, lo puso en una marimba como cuna, para cortar el cordón umbilical.

‘Mamá Pacha’, quien atendía a la sonriente mamá, Rogelia Solís, no tenía donde más ponerlo rodeados de marimbas y otros instrumentos que el padre de la criatura y del mismo nombre, fabricaba a diario en esa casa de dos pisos en la vereda Sansón de Guapi, en el litoral del Cauca.

A los 5 años, a José Antonio le ponían bancos para que alcanzara a tocar el instrumento. Su abuelo, Leonte Torres, un intérprete de flauta que sabía tocar el redoblante, la tambora y los platillos, le puso ‘Gualajo’, como referencia a un pez escurridizo y alargado en el Pacífico. En esa casa guapireña, donde antes de ser arrasada por el tiempo, se decía de una marimba encantada que se tocaba sola porque se le metió un espíritu.

El reconocimiento solo tocó cuando tenía más de 45 años y hasta la vereda Sansón llegó Gloria Triana, la documentalista que visibilizó la cultura popular y fue Premio Nacional Vida y Obra 2015, del Ministerio de Cultura,

Ella lo convenció de salir de ese poblado. Así empezó la andadura para convertirse en 'Padre de la marimba'. Además, los aires de violencia tocaban. En ese 1983 pudo ir con otros cultores de la música ancestral colombiana por Francia, España y Suiza. Con su prima Benigna Solís y Carlos Franco, del Atlántico, ganaron en el Festival de la Viñe en Francia.

En el velorio en el Centro Cultural de Cali, los músicos le reconocían la generosidad en la enseñanza a ‘Gualajo’. Hayer Torres dijo que era padre y maestro. Ezequiel Sinisterra lo sentía así.

“Hoy la marimba de chonta del Maestro #Gualajo se escucha desde el cielo. Gracias maestro por tantas melodías que enamoraron a nuestra región”, anotó la gobernadora Dilian Francisca Toro.

A todos sus alumnos, el músico les contaba que sacaba ritmos de sonidos de los animales del monte y del río. Fue diferenciando currulao, pango, juga, torbellino, aguabajo, patacoré o bunde. “Para donde sea voy a enseñar. Eso si tengo de berraco en lo de la marimba”, decía ‘Gualajo. También dio clases en la Universidad de Nueva York y recordaba que con marimba le sacó una versión a ‘Un verano en Nueva York’, del Combo de Puerto Rico.

“Nos invitaron a una fiesta y salí a la ciudad a comprar unos zapatos para poderlos trajear y se me ocurrió la idea de comprarle a mi mujer y traje un par de tacones para que luciera bien. Ella se los midió y se paró muy campante, pero apenas dio tres pasos, los zapatos la traicionaron.....Pero yo jamás pensé que ella nunca había usado ninguna clase de zapatos porque siempre anda descalza”, decía una canción que enloquecía el Petronio, el Festival más grande de la música Pacífico, donde lo declararon fuera de concurso.

Yo siempre ando con mis palitos, uno no sabe en cuál lugar tendrá deseos de tocar  marimba o dónde se va a inspirar

Sonidos y letras quedaron sueltos porque no siempre el enamorado ‘Gualajo’ fue buena cabeza. No había celulares para guardar la inspiración en una rumba. “Yo siempre ando con mis palitos, uno no sabe”, decía.

En 2008 se volvió noticia que la dueña de una casa había tomado como pago una marimba porque le debía dos meses de arriendo. ‘Gualajo’ decía que era como estar huérfano y uno de sus hijos le ayudaba a conseguir marimbas alquiladas para que pudiera tocar.

Tuvo conciertos con Luis Magin Díaz, el inolvidable caribeño que murió en noviembre pasado y con quien grabó ‘El piano de Dolores’. En ese feat estuvo Mayte Montero y su gaita.

“Gracias infinitas al maestro por cultivar siempre la tradición folclórica que nunca debemos perder, como hijos del Pacífico”, escribió Edwin Zapata Bernal.

“Maestro Gualajo, cuánta falta le hará su marimba a este pueblo que se nos desangra. Buen viaje!, decía !, decíaMaría Estrella.

Latino Power decía “Tu música, tu sonrisa son patrimonio de esta Nación malherida”.

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