El organero de la Catedral de San Pedro

El organero de la Catedral de San Pedro

El antioqueño Juan Carlos Ángel Gallo es uno de los dos organeros profesionales que hay en Colombia

Organero

Juan Carlos Ángel Gallo, organero profesional colombiano, mientras arreglaba el órgano de la Catedral de San Pedro en Cali

Foto:

Juan B Diaz/CEET

17 de abril 2017 , 02:50 p.m.

Los acordes del órgano terminaron con el eterno silencio de la Catedral de San Pedro. Fue una francesa, Maude Gratton, quien lo hizo sonar el pasado 25 de febrero, para el asombro de los feligreses caleños quienes tuvieron el placer de escuchar piezas de Johann Sebastian Bach, Nicolás de Grigny, Olivier Messiaen, Jehan Alain y Charles Tournemire.

El cuarto órgano más grande de Colombia no suena todos los días, ni siquiera cada domingo, lo han tocado poco después de la reparación del 2008, por eso, había que afinarlo y dejarlo a tono para la solista francesa.

Durante ocho días, dedicándole nueve horas diarias, el antioqueño Juan Carlos Ángel Gallo, uno de los dos organeros profesionales que hay en el país, se dedicó a esa tarea.

Para escudriñar en este órgano elaborado en 1925 por la casa E.F. Walcker con roble negro sacado de la selva alemana, que pesa 10 toneladas, que tiene tres teclados de 61 notas cada uno, que cuenta con un pedalier de 30 notas y dos pedales que abren las persianas de madera con las que se controla el volumen del imponente instrumento, el organero contó con la asistencia de su tío Darío Gallo, con quien viaja por todo el país, de iglesia en iglesia.

El órgano de la Catedral de Cali no era nuevo para él.

Órgano

Tubos del òrgano de la Catedral de San Pedro Apóstol, cuya belleza y valor histórico no tienen precio

Foto:

Juan B Diaz/CEET


“En el 2008 se reconstruyeron, aproximadamente, 5.000 fuelles y membranas, retirados cuidadosamente, a mano, con un proceso en el que se utiliza el vapor para preservar piezas originales del instrumento. Los canales y tubos fueron restaurados, muchos de ellos ya colapsados a causa de su propio peso. Igualmente, las miles y miles de conexiones eléctricas se renovaron y hasta los teclados se reformaron y otros fueron reemplazados”, recordaba el organero profesional formado en Austria y Estados Unidos.

“Un órgano tiene sonidos que el ser humano no alcanza a percibir, puede producir millones de sonidos, desde infrasonidos, hasta ultrasonidos”, comentaba el organero, mientras, infundado en su overol, se secaba el sudor con la pequeña toalla colgada a su cuello.

Eran muchas piezas qué revisar en medio de ese calor casi ‘infernal’ que se concentra en ese pequeño espacio reservado para el coro y donde instalaron  el órgano y por donde se accede a través de una escalera en forma de caracol que no tiene más 50 centímetros de ancho. Son 24 escalones los que deben subirse con sumo cuidado para llegar hasta él.

Catedral de San Pedro de Cali

La Catedral de Cali guarda el que es considerado el más hermoso y original órgano del país.

Foto:

Juan B. Díaz


¿Cuantas piezas debe revisar para devolverle la calidad al instrumento?
Miles de millones, desbaratar una órgano de éstos es una locura, solas las flautas son miles, las membranas son miles, las piezas que intervienen en el funcionamiento son miles, las válvulas que mueven los fuelles son miles.

¿Cómo hace entonces, para saber cuál de ellas es la que falla?
El órgano tiene un sistema complejo, pero uno entiende ya el funcionamiento. Tengo la formación suficiente para entender su mecánica; el instrumento también da muestras de lo qué le pasa, los tubos dejan de sonar o lo hacen mal y uno tiene que llegar al fondo de por qué está sonando mal o por qué no está sonando.

¿Cuáles son las características del órgano de la Catedral de Cali?
Estilo romántico, tiene la fachada más bella de los órganos de todo el país, en ninguna ciudad del país, ni donde están los órganos más grandes como Medellín y Bogotá, tienen un instrumento con una fachada tan hermosa es, extremadamente, bien elaborada, de altísima calidad, tubos de 16 pies hechos en estaño, eso deja mucho de qué hablar sobre la alta manufactura del órgano, aparte de que se construyó con roble negro, madera que extinta en este momento.

¿Cuántos tubos tiene?
Flautas de madera tiene 217, de metal 2.349 aproximadamente, no se cuenta una por una.

¿Cómo lo afina?
Este órgano es casi centenario, es una máquina compleja, necesita mantenimiento periódico; vigilar que su funcionamiento sea correcto, vigilar su afinación; es como una guitarra, si la toca después de estar 20 años guardada, sonará feísimo, lo mismo pasa con el órgano hay que revisarlo constantemente, que todo esté en orden. Después de una restauración tan grande como la que se hizo, obliga a que una inversión tan grande se tenga que proteger para que el instrumento no caiga en el desuso y el abandono en que cayó por más de 30 años.

¿Toca órgano?
No. ¿Si el que lo toca lo arregla, qué hago yo entonces? Entiendo de música, estudié música, pero no es mi vocación, no soy capaz de ejecutar una partitura, eso se lo dejo a los organistas. Hay muchos organeros, que es mi oficio, que no tocan órgano. Mi profesor en Austria no tocaba órgano.

¿Qué estudió exactamente?
Música en la Universidad de Antioquia, nos obligaban a escoger un instrumento y escogí la tuba. En 1998 me fui a Austria a estudiar construcción de órganos en un taller cercano a Linz, estuve un año, regresé y me hice cargo de varias reparaciones y restauraciones en el país, Antioquia, Pasto, Ibagué, Basílica de Buga. En el 2005 viajé a Estados Unidos a estudiar más, estuve dos años en Massachusetts, ya no dedicado tanto a la reparación, sino a la construcción de tubos, armonización.

¿En Colombia se puede vivir de reparar órganos?
No, pero no se puede ser malagradecido. A mí, por fortuna, no me ha faltado qué hacer, he sido responsable de varias restauraciones. No es un trabajo en el que uno espere una recompensa económica muy grande, aunque a muchos les parezca escandalosos lo que cuesta una reparación o restauración de un órgano. En este país es difícil vivir de esto, pero yo soy de los que dicen que primero hay que hacer lo que a uno le gusta y los demás viene por añadidura; a mí no me preocupa, aunque suene estúpido, la parte económico, tengo obligaciones, estoy casado, tengo un hijo de 2 años, pero no es que tenga que producir dinero para sostenerme, eso ya vendrá.

¿Cuánto cuesta una restauración o una reparación?
Depende del tamaño, del estado en qué esté el instrumento. Cuando restauramos el de la Catedral de Cali, el costo final fue 290 millones de pesos. Este es muy grande, el cuarto más grande del país y después de este tuve la suerte de restaurar uno más grande que es el de la iglesia de San José de Medellín que fue un trabajo más dispendioso porque el órgano lo destruyeron, ese trabajo costó casi 600 millones de pesos.

¿Hay que importar todas las piezas?
La mayoría son importadas, hasta los tornillos, porque los que usan estos instrumentos son tornillos ranurados, no se consiguen en el mercado nacional y si se consiguen, son de baja calidad. Lo que hago yo es importarlos de Estados Unidos que produce buenos cueros y fieltros, también hay proveedores en Alemania, Holanda e, Italia que produce buenos ventiladores.

¿Qué siente cuanto cada tubo queda afinado?
Esa es la mejor paga, cuando se escucha el sonido perfecto, cuando se ve los frutos del trabajo que uno hizo; cuando un organista viene y le saca provecho al instrumento, digo: Valió la pena.

¿Cuántos organeros hay en Colombia?
Deben haber muchos, lo que pasa es que somos dos los que tenemos formación profesional, el otro, el bogotano Nicolás Alexiades, está radicado fuera del país.

¿Cuántos órganos ha reparado?
Ya se pierde la cuenta, fácilmente, por mis manos deben haber pasado unos 20 o 25 instrumentos reparados y restaurados. Restauraciones grandes las de la Catedral de Pasto; San Antonio de Prado San José y San Ignacio en Medellín; el de las monjas de la presentación en Medellín, el de Yolombó.

¿Cuál le sacó canas?
Entre más grande, más difícil. El de la Catedral de Cali nos tomó dos años y medio, fue un trabajo muy dispendioso, y el de San José que es el tercero más grande del país. El de la Catedral Primada de Bogotá quedó, desde hace un año y medio que terminaron la restauración, como el más grande del país, una empresa española lo restauró, a mi me encargaron del mantenimiento. Yo soy como el organero bombero, hago lo mismo que aquí, me llaman para afinarlo cada vez que hay un concierto.

¿Cuántos años tiene?
Tengo 42 años. Siempre pasa lo mismo, piensan que era un viejito el que estaba arreglando el órgano.

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