Fundación Zoológico de Cali, ahora con Sonso y el Jardín Botánico

Fundación Zoológico de Cali, ahora con Sonso y el Jardín Botánico

María Clara Domínguez habla sobre los nuevos retos. Formulará planes maestros para Laguna y Jardín. 

María Clara Domínguez

María Clara Domínguez, directora de la Fundación Zoológico de Cali durante 30 años, presidió la Asociación Colombiana de Zoológicos por ocho años, en la Asociación Latinoamericana estuvo cinco años.

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Juan B. Díaz, ET

29 de octubre 2017 , 10:37 a.m.

La Fundación Zoológico de Cali continúa con el desarrollo de su Plan Maestro, trabaja ya en la segunda etapa del Camino de los Andes, que antecederá a Asia Fantástica, y acaba de aceptar dos nuevos retos, le encomendaron hacerse cargo del Jardín Botánico y de la Laguna de Sonso.

La Fundación nació hace 35 años y desde hace 30 está bajo la dirección de María Clara Domínguez, una zootecnista recién graduada de la Universidad de Palmira que nunca se imaginó que estaría al frente del Zoológico Municipal. Recuerda que no quería ese trabajo, había pasado hojas de vida a la CVC y al Fondo Ganadero del Valle, de donde la llamaron, un año después, para decirle que había una posibilidad en el Zoológico.

“Les dije: ¡No, yo no quiero administrar un zoológico! Hice el recorrido, había venido cuando tenía 10 años y nunca más había vuelto, me dio terror. No era feo, era horroroso. Me impresionaron las exhibiciones, antes, los animales no tenían tierra ni grama, estaban sobre puro cemento, pobrecitos; los encierros de los jaguares y los pumas no me dejaban dormir porque estaban en unas jaulas de dos por dos. ¿En qué me metí? Tenía pesadillas, tenía que hacer algo, tenía que conseguir plata”.

Tampoco olvida cuando en 1989 tuvo que ir a la Costa Atlántica en busca de 12 flamencos, dos antílopes de la India, cuatro ciervos europeos y un ovis de la Hacienda Veracruz, que quedaba entre Cartagena y Barranquilla.

“Fue una experiencia dura, me fui sin una persona que conociera de la captura de animales, fue un viaje que se hizo con el Zoológico de Matecaña y ellos, supuestamente, tenían un veterinario que era lo máximo para capturarlos; no teníamos los equipos y habíamos alquilado un avión que nunca llegó. Estaba en el aeropuerto de Barranquilla con 20 guacales, sin avión, me puse a llorar en mitad en la pista, pensaba que esos animales se iban a morir”, recuerda.

“Los resultados han sido constantes, hemos sido ordenados, tenemos un plan de desarrollo futuro del parque, una planeación estratégica, entonces, es muy fácil cuando las cosas son así porque uno ya sabe a qué apuntarle”, dice.

Recibió el Zoológico con 280 animales y con una nómina de 13 empleados; hoy tiene 1.200 entre mamíferos, aves, reptiles y anfibios, sin contar peces y mariposas, y hay 208 empleados.

En 1984 entraron 57.000 visitantes, el año pasado, 500.439.

Hace 10 años se trazó el Plan Maestro para el Zoológico, ya se ha desarrollado en un 50 por ciento, y se estima que el otro 50 por ciento se ejecutará en menos tiempo, en ocho años.

“La Fundación es una organización que nació para administrar un parque; desde hace dos años tenemos un restaurante gourmet que es la Hacienda del Bosque. Actualmente, es una organización que trabaja por la conservación de la biodiversidad de la región. Nos acaban de entregar el Jardín Botánico y nos van a entregar la Laguna de Sonso, es una organización con muchos frentes”, dice.

Haber recibido una organización por la que nadie daba nada, y convertirla en una organización orgullo de ciudad, ya es un logro enorme. Los primeros años fueron difíciles


¿Qué visiona al frente del Jardín Botánico?
Apenas lo estoy recibiendo, hay que mirar que tenemos. Hace un mes estuve haciendo el recorrido por el sendero del bosque seco, es muy bonito; ellos están trabajando en la reforestación de las zonas del cerro que nos entregó la CVC; no tiene parqueadero, está en lugar de difícil acceso. Necesitamos un Plan Maestro para ver qué es lo que haremos, qué vamos a sembrar, qué jardines vamos a tener y hacer un jardín adicional al sendero del bosque seco. Está todo por hacer.

¿Y en el caso de Sonso cuáles son los planes?
Vamos a manejar todo el componente turístico, la infraestructura para el turista, vamos a generar la parte educativa de experiencia; tenemos que sentarnos, apenas lo estoy recibiendo. Haré un Plan Maestro, tengo que alimentarme de todos los estudios y proyectos que hay. Tengo que trabajar con las comunidades, el alcance del proyecto es ecoturístico. Estamos apenas firmando con la CVC.

¿Sonso y el Jardín se desarrollarán tanto como el Zoológico?
Sí, lo que pasa es que ya me cogió vieja (risas). Se vienen dos retos muy grandes a los que me les quiero medir, tenemos equipo, parte del éxito de la Fundación es el equipo que yo tengo, somos una entidad muy ordenada, seria, confiable. Eso es muy bueno, todo el mundo quiere que la Fundación maneje las cosas. No se si me tocará, pero sí sueño con eso, por lo menos, dejar el Plan Maestro.

¿Para dónde va el Zoológico?
Estamos diseñando la fase II del Camino de Los Andes, tendremos exhibiciones de pumas, de venados, tapires de montaña, ocelotes, pacaranas. Después de Los Andes seguimos con Asia Fantástica, vamos a tener todo nuestros animales asiáticos en una región, traeremos nuevos animales a la colección; después hacemos África Salvaje.

¿Tienen área para crecer?
No, desafortunadamente el parque perdió el 38 por ciento del Bosque Municipal con la invasión de La Fortuna, esa situación le quitó la posibilidad al parque, y a Cali, de tener un parque mucho más grande.

¿Cómo era el Zoológico cuando lo recibió?
Como me dijo una vez un miembro de junta, tenía fachada de cementerio; cero vegetación, algunos árboles, pero no había jardines. Tenía ocho casitas donde se podía ver desde un mico, hasta un jaguar o una boa, servían para todo. Hoy, uno tiene que pensar en el animal, en sus necesidades, en el requerimiento del espacio. Cuando llegué entre al aviario, no tenía malla; salí y estaba la exhibición del cóndor andino con un techo caído; el lago estaba bonito, había unas jaulas gigantes de unos micos araña y empezaban las ocho casitas. Los cerramientos eran de alambre de púas y postes de concreto, era un potrero, era como administrar una finca. Cuando llegó la hora de pagar la primera nómina estábamos sobregirados, llamé a mi mamá, me consiguió una cita en el Banco Popular y me prestaron 20 millones de pesos, los cuidé mucho. Entré en octubre y en noviembre me fui al Concejo, ahí conocí a Marino Paz, presidía el comité financiero, y nos aprobaron 20 millones para la vigencia de 1988. Ese año viajé a Estados Unidos, vi zoológicos súper organizados y me dije: Algún día, mi Zoológico será así.

¿Qué pasa cuando muere algún animal?
El parque tiene animales que se vuelven la familia; sufrimos con la muerte de Carlitos, la tortuga de 200 años; con la del oso Stap el año pasado; con Carolina, la nutria que fue mamá de 18 nutrias aquí en el parque. Se han muertos bebés importantes. Desafortunadamente no existe una carrera donde enseñen a cuidar animales silvestres, se aprende a porrazos y a costos muy altos. Hoy tenemos un equipo más profesional, con más experiencia, más precavido.

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