La fiesta de los ahijados se toma a Cali, donde es exclusiva

La fiesta de los ahijados se toma a Cali, donde es exclusiva

En el barrio San Antonio nació la tradición. Habrá actividades este jueves y hasta el fin de semana.

Video fiesta de ahijadosEn Cali se celebra la fiesta de los ahijados.
Fiesta de los ahijados
29 de junio 2017 , 10:59 a.m.

Por las calles de Cali ya se pueden ver las macetas que los padrinos de bautismo regalan a sus ahijados durante la celebración del Día de San Pedro y San Pablo. Esta festividad, exclusiva de la capital del Valle, pero que se ha extendido a Jamundí, Yumbo y Palmira, hace parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia.

Se celebra desde finales del siglo XIX y la tradición reza que, para reforzar esa unión, los padrinos deben regalar a sus ahijados una maceta.

La maceta es una especie de arbolito con características particulares. El tallo, que solo puede ser de maguey (la flor de la cabuya), se adorna con dulces elaborados con azúcar, agua y una gotas de limón, quedan blanquísimos, y solo las artesanas del azúcar saben en qué momento deben bajar del fuego esta mezcla que queda como una especie de pasta lista para moldear.

Los dulces pueden tener diversas formas, como palomas, pero nunca, en una maceta auténtica, pueden faltar los que tienen forma de piña y los alfeñiques, una especie de entorchado. Al final se adornan con papelillos de colores, las banderas de Cali y de Colombia, y en la punta del maguey debe ir un ringlete para que gire con el viento.

“La maceta es un símbolo de identidad de los caleños y una marca del barrio San Antonio”, dice Mónica Ramírez, directora operativa de Corfecali.

La maceta es un símbolo de identidad de los caleños

Una de las estrategias diseñadas para preservar esta tradición es la realización del Festival de Macetas,  que llega a su versión 17. Al frente de la organización se encuentra la Corporación de Eventos, Ferias y Espectáculos de Cali (Corfecali).

Macetas

Por las calles de Cali 'florecen' las macetas por esta época

Foto:

Geovanny Gutiérrez, archivo EL TIEMPO

“No vengo de una familia de tradición, pero ya llevo 25 años haciendo macetas. Hacía manualidades y para mejorar la economía familiar vi en estos dulces una buena fuente de ingresos. Con el tiempo aprendí a hacerlos. Antes era muy difícil que le enseñaran a uno a elaborarlas, ahora hay talleres para que otros entren en este oficio y la manifestación crezca", dice Martha Cecilia Ortiz, quien con otras 170 artesanas del azúcar participarán en el Festival.

Desde hace dos meses empezó a elaborarlas junto a su mamá y su hermana, mientras su esposo y tres empleados más se encargan de los adornos de papel.

“Ya llevamos cinco bultos de azúcar batidos, cada uno de 100 libras. Hacemos minis, medianas y en empaques de lujo, entre todas elaboramos unas 3.000 macetas, fuera del dulce individual en un palo de 17 centímetros y del dulce en palo de 10 centímetros que se vende en bolsa por cinco unidades. Hacemos mucha maceta también por encargo, porque hay gente que la necesita para comercializarla”, cuenta Martha Cecilia Ortiz, quien tendrá cuatro puestos en el Festival y por cada uno contratará dos personas para lo atiendan.

Macetas

Esta es la clásica maceta, dulces de azúcar adornados con papelillos

Foto:

Juan Pablo Rueda, archivo EL TIEMPO

En el Bulevar del Río, se programó la 'Ruta dulce del ahijado'. El sábado y domingo, de 11:00 a.m. a 7:00 p.m., podrán recorrer cuatro estaciones. En la primera les contarán la historia de los ingenios azucareros y la importancia de la caña para el Valle del Cauca. En la segunda una artesana del azúcar les indicará qué se necesita para elaborar la maceta y cómo se hace. En la tercera verán los personajes que identificarán cada pieza de la maceta. Y en la última parada se encontrarán los títeres que contarán la historia de la maceta y podrán elaborar su propia maceta con las diferentes partes que recibieron a lo largo del recorrido.

La leyenda cuenta que en el barrio San Antonio nació la tradición. Ahí vivía la negra Dorotea Sánchez, quien tenía unos gemelos, Pedro y Pablo. Para un cumpleaños no tenía nada que regalarles, solo azúcar, así que invocó a los apóstoles y se le apareció una señora con un manto dorado, quien le enseñó cómo elaborar los dulces.

Macetas

San Antonio, el barrio donde se concentran los maceteros

Foto:

Santiago Saldarriaga, archivo EL TIEMPO

CALI

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