En la Escuela Militar de Aviación de Cali jubilaron a 'Gandalf'

En la Escuela Militar de Aviación de Cali jubilaron a 'Gandalf'

Con su compañero humano vivieron 10 años de servicio a la patria en inspección antiexplosivos. 

Perro Fuerza Aérea

En los 10 años de servicio el oficial Jefferson Perafán y Gandalf forjaron la mejor de las amistades.

Foto:

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

21 de junio 2017 , 06:41 a.m.

La Base Aérea Marco Fidel Suárez ya no contará con uno de sus más nobles, fieles, atentos y experimentados soldados.

Se trata de Gandalf, un perro pastor alemán al que le fue concedida la jubilación tras cumplir 10 años de trabajo continuo en la Institución.

El canino, a pesar de no utilizar camuflado ni botas pesadas, se caracterizó por tener un olfato más efectivo que cualquier bala de francotirador a la hora de detectar explosivos.

Perro Fuerza Aérea Colombiana

La amistad entre canino y oficial traspasó las fronteras de la milicia

Foto:

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

Su historia se remonta al 2007 cuando llegó a recibir instrucción junto a otros de sus compañeros peludos. Gracias a su astucia se ganó la confianza de sus superiores, quienes le delegaron importantes funciones que cumplió a cabalidad.

Dos años más tarde sus cuatro patas peludas comenzaron a caminar junto al técnico tercero en especialidad de Defensa de Bases, Jefferson Perafán Suárez, con quien encontró su mayor empatía para las jornadas de trabajo.

Metros antes de que yo llegara a su casa, Gandalf comenzaba a ladrar. Él sabía que era yo mucho antes de que comenzaran las rondas

“Lo saludaba con respeto, como a cualquier militar, y nos íbamos a trabajar”, cuenta el oficial Perafán.

Gandalf inspiraba respeto y admiración, contaba dentro del alojamiento militar con una casa propia y una zona para juegos que, a su vez, servía de entrenamiento; tenía veterinario personal, quien le hacía los exámenes donde se verificaban sus capacidades al servicio de la patria.

perro Fuerza Aerea Colombiana

Entre sus jornadas de trabajo también había espacio para juegos y mimos

Foto:

Juan Bautista Díaz / EL TIEMPO

“Nunca se durmió en las rondas nocturnas, siempre estuvo sentado pendiente de cualquier cosa que pareciera sospechosa. Sus ladridos eran tan respetados como la orden de un superior”, recuerda el oficial Perafán.

Acompañado de sus otros amigos de turno, Gandalf fue condecorado con la más alta distinción que puede recibir un canino y, en medio de aplausos, celebró su nueva vida, ahora en manos del técnico primero John Alexander Hurtado, quien se lo llevará a vivir a una finca de descanso en Potrerito, en Jamundí.

Se va mi ‘alita’, mi compañero fiel, pero él se lo merece, han sido muchos años sirviendo al país”, dijo el oficial Perafán, quien espera en los próximos días la llegada de Zion, su nuevo compañero, pero sin olvidar las horas vividas con Gandalf.

CALI

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