Cazadores de los tesoros perdidos de la hojalata

Cazadores de los tesoros perdidos de la hojalata

Hay 15.377 miembros de una agremiación y viajan por el país coleccionando Juguetes Navidad.

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Hernando Vélez empezó con el arte de apreciar los objetos antiguos porque sus padres son joyeros. Este caleño comercializa los juguetes de primeras décadas del siglo XX desde que era adolescente.

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Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

23 de diciembre 2016 , 11:09 p.m.

“Ran ran. Raaaaaaaaaaaaan”. Esos carritos de hojalata de colores, entre camiones, volquetas o carrocisternas, no tenían motor ni sonido y las puertas tampoco se abrían, pero eran el regalo que emocionaba a pequeños que solían amarrarles una cabuya, una pita o un cordón para salir corriendo. “Ran raaaan” repetían al arrastrarlo por la casa o por las calles del barrio de infancia de aquellos años 70 y 80.

Es una generación de colombianos que recuerda con cariño los Juguetes Navidad de cuando eran unos niños. Esta es la desaparecida fábrica con sello criollo, que desde Medellín puso a rodar los ejemplares cuando era época decembrina, especialmente. Hoy son uno de los tesoros más buscados por cientos de bogotanos, antioqueños, santandereanos, nariñenses, vallecaucanos, caldenses y hasta personas en Putumayo, porque son difíciles de encontrar y, sobre todo, en buen estado.

Cuatro décadas después están tras el rastro de estos carritos de más de 25 centímetros, que costaban 10 pesos en los años 70, luego 500 y hasta 3.000 en los 80. La búsqueda es a través de internet, en ‘mercados de las pulgas’ o viajando por pueblos o ciudades, empeñados en conseguirlos para agrandar sus colecciones. Pero la tarea no es nada fácil, y menos al tratar de recopilarlos, pues muchos aseguran que se perdieron después de algún trasteo o porque se marcharon de la casa de la mamá y al final terminaron en alguna bolsa de basura.

Crearon museos

Ahora estos fieles seguidores constituyen todo un culto, a tal punto que muchos de estos colombianos son parte del grupo con el nombre Juguetes Antiguos de Hojalata y Plástico. Es una especie de movimiento que utiliza la red social Facebook para mostrar lo que consideran reliquias. El movimiento ha ido tomando fuerza con 15.377 integrantes regados por todo el país. Pero pueden ser más quienes pasan su tiempo recorriendo los llamados pulgueros o ventas de antigüedades en Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Manizales, Cali y hasta en Ipiales, en Nariño, ofreciendo cuantiosas compras y hasta contactando a recicladores para que les avisen que los adquieren no importa si están deteriorados.

Es una búsqueda que a estos coleccionistas y vendedores también los ha motivado a crear museos. Por ejemplo, hay uno en Medellín y otro en Bogotá. Ambos, con el nombre sencillo de Museo del Juguete. En la capital del país, el bogotano Pedro Barrios lleva dos décadas de sus 40 años de vida siendo un cazador de lo que para él son joyas, porque cuando tenía 5 años, sus padres le regalaron el primer carrito de Juguetes Navidad.

Este supervisor de una empresa de ingenieros capitalinos contó que ese regalo era una volqueta Pegaso, de la misma línea del camión de estacas. Ahora esa volqueta la logró tener en el museo que montó con un amigo en la calle 78 con carrera 64. Pero ha recuperado algunas más, tras estos 15 años de seguimiento, y las ha vendido. En la actualidad, cada unidad cuesta en promedio 150.000 pesos.

El museo tiene en total 400 juguetes, la mayoría de hojalata. Pero la colección personal de don Pedro cuenta con unos 20 carritos Juguetes Navidad.

Dijo que ha vendido a personas que han viajado de otras ciudades como Cali y otras del Valle del Cauca. “Hace poco vendí una de esas volquetas y un camión de estacas más pequeño a 220.000 pesos. He vendido carritos a personas que incluso han viajado desde Estados Unidos”, contó. Pero cuanto más cuidado esté el carro, más elevado es el precio, que tiene en cuenta la caja original donde venía el Juguete Navidad. Es así como también ha distribuido otras volquetas y camiones Ford Piragua, que ha encontrado en municipios de Cundinamarca o de Boyacá, estos últimos hasta por 300.000 pesos, pero pueden costar hasta 500.000, si están más conservados. Siendo muy niño, su padre le compraba estos juguetes por 10 pesos. Su búsqueda también lo llevó hasta Yopal, en Casanare.

Este año, don Pedro vendió uno de los Juguetes Navidad que más preguntan los coleccionistas: el carrotanque JN250 con el distintivo de Shell en un costado. Lo vendió por 150.000 pesos.

“Yo he buscado el carrito Shell desde hace un año y no he podido encontrarlo”, dijo Mauricio Castro, quien nació y vive en Medellín. Este comerciante y coleccionista, de 42 años, tiene 22 carritos de hojalata Juguetes Navidad.

“Los empecé a buscar porque recuerdan el niño que era y lo impactante de recibirlos como regalo. Mis papás me los dieron por cumpleaños y en Navidad, el primero como al año de nacido, y otros después de los 5. Me acuerdo que un 24 de diciembre, como a las 10 de la noche, mis dos hermanos y yo estábamos jugando fútbol, y la pelota se metió debajo de la cama. Allí estaban los carros de hojalata”. Este coleccionista dijo que ha recorrido municipios de Antioquia, como Tarso y Jericó, y Cartago, en Valle del Cauca, solo para hallarlos. Los que ya tiene repetidos los vende, y hay dos, el camión y la volqueta Pegaso, que los tiene en venta por internet, cada uno a 120.000 pesos.

Castro le ha vendido a Gustavo Campaña, quien vive en Pasto y es otro de los gomosos por ciudades del país.

“Me traen recuerdos de la infancia, de mi niñez, de esas épocas en que todo era sencillo. No había de qué preocuparse. Era disfrutar al amarrar una pita del frente del carrito y halarlo por muchas horas. Con mi hermano jugaba a policías y ladrones”, comentó Nilson Quecano, otro aficionado. “También jugábamos haciendo rampas. Los llenábamos de tierra, jugábamos con arena y los estrellábamos con otros carritos. Tantas cosas que se podían inventar con tan solo un juguete que, por lo general, recibíamos en Navidad”.

El comerciante Ríchard Ávila, quien vive en Manizales, dijo que desde hace cuatro años está tras estas colecciones, pero con el ánimo de venderlas con otras antigüedades. Además de Juguetes Navidad, vende otros de hojalata, como los de la también desaparecida marca Industrias Búffalo y Tonka, cuyas volquetas venden a 169.900 pesos. “Hay dos tipos de amantes de estos carros: los que buscan las marcas y los que buscan camiones y volquetas, entre otros. Yo me acuerdo de que en Manizales se podían encontrar en el Tía, que se acabó. Quienes están empezando buscan el que tuvieron en la infancia y luego siguen coleccionando porque ya les gusta”. Aseguró que aunque en su tierra se promueve todavía la venta de estos carros, es más sencillo conseguir compradores en Antioquia, Cundinamarca o en el Valle.

El coleccionista Héctor Giraldo cuenta en el blog de Mauricio Múnera, otro amante de los Juguetes Navidad, que en una ocasión viajó de Medellín a Ipiales, en Nariño, tras “un tesoro escondido: los carros de Juguetes Navidad que un comentarista del blog había visto por esas tierras. “Suerte la mía al llegar a este lugar y luego de buscar por más de 150 locales, encontré el preciado tesoro de mi vida”.

El escritor y periodista Juan José Hoyos se unió a las exaltaciones a los carritos y resaltó el blog de Múnera al señalar testimonios de estos nostálgicos: “Me hiciste recordar mi niñez. Ran… raaaannn”, “Uy, ¡qué bacano verlos de nuevo!… Yo los halaba con una cuerda. Tuve muchos de esos”... “Un carrotanque de Shell. El poderoso doble troque de Búffalo”.

Este movimiento seguirá creciendo, como lo indicaron miembros de Juguetes Antiguos de Hojalata y Plástico, entre ellos los que atesoran los Juguetes Navidad. Repiten que la diversión era simple en esos 70 y 80, cuando de niños reían mientras arrastraban por los rincones de las casas esos camioncitos o volquetas que no tenían ningún sonido. La magia se la ponían sus dueños, que jugaban diciendo: “Ran ran”.

Pagan hasta casi 2 millones de pesos por carritos de hojalata más antiguos

Además de estos coleccionistas ochenteros, los hay de carritos de marcas estadounidenses, europeas y asiáticas que datan de los años 30 del siglo pasado.

Es el caso de Hernando Vélez, de 52 años, que ha vendido y coleccionado carros de hojalata más antiguos. Lo ha hecho desde que tenía 12 años.

Dijo que en este mes vendió dos de los antiguos ejemplares de los años 30 y 40 por casi dos millones de pesos en total; uno de ellos tiene un costo de $1’200.000. Vélez añadió que sus principales clientes son industriales y personas con medios económicos a quienes les gusta coleccionarlos. Contó que su propia colección es de 30 carros miniatura y se la heredó a su hijo de 7 años.

CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO

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