Campesinos de Tumaco ven la paz muy lejana

Campesinos de Tumaco ven la paz muy lejana

Violencia ya no afecta a la población, sin embargo, persiste olvido del Estado.

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Zona rural de Tumaco, sin mucha esperanza frente a la paz.

Foto:

Mauricio de la Rosa

01 de agosto 2016 , 01:49 a.m.

Por las riberas del río Mira, zona rural de Tumaco, aunque las balas y explosiones se dejaron de escuchar hace varios meses, sus pobladores creen que la paz aún está lejana.

Son pesimistas. No solo han sufrido por el conflicto armado, en el 2013 el desbordamiento del río Mira dejó 300 familias damnificadas y en el 2015 la contaminación con hidrocarburos del río por un atentado terrorista al Oleoducto Trasandino los dejó sin agua durante 20 días.

María Emérita Correa, de la vereda Bajo Jagua, ubicada a orillas del río, dice que la ayuda no ha llegado un año después y que los estragos por la contaminación siguen.

“Las maticas de plátano se ponen mocosas y se muren y con el cacao pasa lo mismo”, cuenta, mientras reflexiona sobre la paz.

“Pueda que Dios meta su manito, pero si hubiera paz, seguiremos muy pobres y olvidados del Gobierno”, dice.

El último episodio de violencia en Bajo Jagua se registró en marzo pasado, cuando 50 miembros de la banda criminal ‘Los urabeños’ se enfrentaron entre ellos por el dominio del territorio. Dos murieron y tres quedaron heridos. (Además: El abecé de las zonas donde vivirán las Farc para entregar armas)

Camino de herradura

A Nubia Correa, madre de siete hijos, no la deja dormir el pésimo estado de la carretera de 4,0 kilómetros entre Chilví y Bajo Jagua.

“Hay días en que los niños dejan de ir a clases porque no hay servicio de transporte debido al estado de la vía”, afirma esta culrivadora de cacao y plátano.

“Solo Jesucristo da la paz al hombre, Dios permita que llegue después de tanta muerte y tanto dolor que hemos vivido”, dice al hablar del proceso de paz.

Dora Correa, otra nativa del lugar, afirma que a orillas del río Mira la gente es muy pobre, con muchas necesidades encima.

Aquí la comunidad, en especial los niños, sufren de paludismo y gastritis.

A 28 kilómetros de Tumaco está la vereda Puerto Nidia. Ahí, Dámaso Quiñónez, quien tiene una parcela en la vía que de Chilví conduce a Bajo Jagua, Dámaso Quiñónez, se queja de la falta de vías para sacar su cacao. Le cobran 5.000 pesos por llevarle un bulto, más 6.000 del pasaje.

“El Gobierno, en vez de invertir en la guerra, debería hacerlo en el campo”, dice.

Sergio Eladio Cabezas, habitante de la misma localidad, habla de la paz y de la guerra sin vacilaciones. “Yo no creo en esa paz del Presidente Santos, el Gobierno solo tiene la vista puesta en la guerrilla y a nosotros los campesinos nos tiene en el completo abandono”, se queja. No sabe en qué consiste el plebiscito.

“Aquí, lo único que tenemos es hambre, vivimos apunta de esfuerzo propio, sin ninguna ayuda del Estado”, agrega el campesino.

Hay que llevar agua

No muy lejos de Puerto Nidia, al otro lado de la vía al mar, se encuentra la vereda Mascarey donde habitan unas 100 familias que derivan su sustento de la pesca y la agricultura.

Aquí el sector educativo vive una crisis por la falta de docentes, mientras los estudiantes deben caminar unos 4,0 kilómetros para llegar a las aulas.

“Cómo puede haber paz si cuando llegan los proyectos las ganancias no son para las comunidades, sino para los funcionarios que se roban la plata”, dice Aura Guerrero, cultivadora de cacao y plátano.

“Nosotros sabemos que se están creando fundaciones ficticias para acaparar los recursos que van a llegar a Tumaco en el posconflicto”, denuncia Anderson Quiñónez.

Lo que proponen estas comunidades es conformar cooperativas o asociaciones que se conviertan en gestoras de iniciativas sociales y económicas, para que cuando se firme el acuerdo de paz, evitar que los dineros sean desviados para actividades ilícitas.

“Nosotros sabemos que puede suceder lo que siempre pasa en estas zonas olvidadas del país, es decir, que la plata se pierde y que a nuestras veredas llega cantidad de gente, pero para llevarse las riquezas”, indica este agricultor tumaqueño, quien le reclama al gobierno una mayor capacitación para las comunidades campesinas y poder enfrentar los retos que supone la llegada de la paz.

Según el secretario de Agricultura de Tumaco, Edward Vélez, se gestionan varios proyectos en los sectores agrícola y pesquero.

En la vereda Mascarey ya se socializó con la comunidad un proyecto de avicultura para beneficiar a 25 familias y se proyectan iniciativas similares para fomentar los cultivos de coco, cacao y plátano. 

PASTO

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