De juegos en casa a dramas en hospitales en el Valle

De juegos en casa a dramas en hospitales en el Valle

En 2014 se presentaron 3.040 accidentes caseros donde los afectados fueron niños y niñas.

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Los niños y niñas son la mayoría de pacientes por accidentes domésticos, pero adultos no se deben descuidar

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Archivo El Tiempo

28 de diciembre 2016 , 01:01 p.m.

El juego inocente de dos niñas que terminó en la caída de un tercer piso a finales de noviembre refleja los riesgos de los llamados accidentes caseros.

Fue una tragedia en el barrio Petecuy, oriente de Cali, donde una de las menores perdió la vida y otra permanece en una clínica. Según las autoridades, los padres estaban trabajando y ellas eran cuidadas por un allegado.

Las niñas subieron a ese tercer piso y vino el drama. Y es que los sitios donde los menores se sienten más seguros pueden ser incluso los más peligrosos.

Pero los adultos también se deben cuidar. Los Bomberos Voluntarios de Cali este año han atendido 1.116 rescates de emergencia por caídas, incidentes en cocinas, personas atoradas o desmayos.

El doctor Juan Pablo Restrepo Jiménez, coordinador de pediatría del Hospital Universitario del Valle, explica que el ingreso a urgencias pediátricas está dividido en cuatro grupos: quemaduras, intoxicaciones, caídas o lesiones de causa externa y obstaculización de vías aéreas.

“Las quemaduras, en su mayoría, corresponden a líquidos calientes en cocina o que están en la mesa servidos; en menos proporción con fuego o gasolina.

En la unidad de quemados del HUV se atienden alrededor de 300 casos al año, casi uno diario y cerca del 95 por ciento son en la casa; algunos dejan lesiones de por vida”, señala Restrepo.

Los especialistas aseguran que son casos prevenibles. Para la docente de preescolar Rocío Muñoz, los niños con una edad inferior a 10 años necesitan sitios seguros y que los padres comprendan que sus ambientes son diferentes debido a los riesgos en sus procesos de exploración y aprendizaje.

“Los niños entre 1 y 3 años están en la etapa donde todo lo quieren conocer con los sentidos, es por eso que usan la lengua y las manos, metiéndolas en enchufes o aparatos electrónicos; mientras que los de 4 y 6 años tienen mayor energía y permanecen corriendo o brincando, por eso, hay lesiones como fracturas o las ‘descalabradas’. Siempre hay que estar pendientes de ellos”, señala Muñoz.

Los elementos de pequeño tamaño también generan riesgo, al igual que los alimentos. “El ICBF prohí- be dar frutas como las uvas o el mamoncillo que con sus pepas pueden generar ahogo, incluso las crispetas por el caso reciente de una niña que se ahogó con un maíz. Por otra parte, las ni- ñas que usan ‘chaquiras’ en el cabello deben ser vigiladas porque en su curiosidad se las meten a la boca o nariz”, dice la profesora.

El coordinador de la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) de pediatría de la clínica Imbanaco, Clímaco Muñoz, dijo que en estos meses del año los casos en el hogar crecen entre un 30 y un 50 por ciento.

El pasado 9 de noviembre una niña murió al ahogarse con una semilla de mamoncillo, en el barrio Nueva Base.

El secretario de Salud, Alexander Durán, anunció una investigación para precisar lo ocurrido. Opina que es necesaria una cultura de prevención que también cuide a los adultos.

Hay recomendaciones como usar pisos antideslizantes, forrar las esquinas peligrosas, y hacer inalcanzables enchufes o aparatos electrónicos. En los ambientes acuáticos no se pueden permitir descuidos.

La mayoría de casos intoxicación, según el doctor Restrepo, sucede cuando los menores ven líquidos en envases cotidianos, haciendo que se los metan a la boca pensando que son consumibles.

El HUV atiende 4 de estos casos al mes. En las caídas, los camarotes mal asegurados, escaleras de segundos pisos o de terrazas son los comunes.

En abril pasado Fabiola Vergara, 46 años, murió al sufrir descarga eléctrica cuando adecuaba una carpa en la terraza del tercer piso de su casa en Palmira. Su esposo salió lesionado.

Cifras

Según un informe de Medicina Legal, en 2014 se presentaron 3.040 accidentes donde niños y niñas sufrieron desde caídas, laceraciones, ahogamientos hasta quemaduras y otros en la casa o el colegio.

De estos casos, 409 terminaron con un saldo grave, la mayoría fueron menores de 9 años. Las cifras van en aumento si se comparan con los 289 del 2012.

Según Medicina Legal, el Valle encabezó el 2014 con más casos de muertes por accidentes caseros en un 7,1 por ciento, superior a los departamentos de Santander con un 6,4 por ciento; a Córdoba, Atlántico y Antioquia con un 6,1.

Entre las razones de urgencias están los golpes con un 63,12 por ciento; fracturas, un 14,40 por ciento; heridas, un 9,54 por ciento; intoxicaciones, 5,79 por ciento; y las quemaduras, en un 3,32. En la temporada decembrina las quemaduras por pólvora se incrementan en adultos pero, especialmente, en menores.

Por eso, desde la Secretaría de Gobierno se advierte a quienes compren, vendan o manipulen pólvora se les multará hasta con 10 salarios mínimos, unos 6,8 millones de pesos. Y que los padres o adultos serán investigados por cada quemado.

CALI

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