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La campeona que baila salsa para Dios

Por: UMBERTO VALVERDE | 7:24 p.m. | 24 de Noviembre del 2011

Milady Pechené

Milady Pechené Terán, con su pareja, Jhon Andrés Lucumí,

Foto: Juan Carlos Quintero / CEET

Milady Pechené de19 años ganó en la categoria cabaret, en el Sexto Mundial de Salsa hecho en Cali.

El domingo 16 de octubre pasado, cuando Milady Pechené Terán ganó el premio de campeona en el Sexto Mundial de Salsa realizado en Cali, en la categoría pareja cabaret, estuvo en la mañana en la sede de la escuela de salsa Swing Latino ensayando la marcación de coreografía y después se fue a casa de Jhon Andrés Lucumí, su pareja de baile.

Hablaron acerca de una situación que vivieron en Medellín la primera vez que compitieron y no ganaron porque a Milady se la comieron los temores y la ansiedad. También, de la responsabilidad de llevar en alto el nombre de su escuela porque, entre los 7 finalistas, habían eliminado a 12 parejas de Swing Latino.

Jhon Andrés recuerda: "Teníamos que responder a la confianza que nos ha dado Luis Eduardo Hernández, 'el Mulato', porque nuestra meta siempre es ganar".

El primer problema fue que hablando se les borró el tiempo y cuando se dieron cuenta, ya era tarde y tenían que estar en la Plaza de Toros para la primera competencia, que era en la categoría ensamble (escuela de salsa con orquesta en vivo), en la cual la puntuación de la escuela no fue la ideal. Quedaron de segundos. Después venía categoría pareja cabaret, y Milady se encontró a Jhon Andrés llorando.

Convencida de que ese era el día de su suerte, le dijo: "Marica, ponete pilas".

Lo abrazó, contenta, y le repitió varias veces: "Tenemos que ganar, Dios va a estar con nosotros en la tarima, ahí está Dios acompañándonos".

Milady salió mirando el cielo y le habló para darse seguridad: "Dios, bailo para ti".

La ejecución de la pieza El rey del timbal, de Tito Puente, en versión de Oscar de León, fue casi perfecta: un jurado de 11 expertos la calificó con 97,22, mientras que los segundos marcaron 93,67.

Milady bajó corriendo a donde estaba Luis Eduardo Hernández, quien, siempre tan crítico, tan poco dado al elogio, le respondió "excelente" a su pregunta de cómo había estado. Volvió a tarima para participar en la categoría grupo cabaret, se vivía un ambiente de alegría entre todos, la felicitaban, y volvió a repetirles a sus compañeros: "Dios está con nosotros".

Swing Latino, después de dos años de no participar, recibió la calificación de 99,44 para obtener el primer lugar y alcanzar tres premios de cuarto y un segundo lugar en ensamble.

Milady recuerda llorando que cuando bajó de tarima encontró a su madre, Noelba Terán, que la abrazó y gritaba: "Me siento muy orgullosa, usted nació para esto, mi bebé". Se fueron a la casa con la idea de regresar a la escuela a festejar, pero durante toda la competencia había bailado a punta de medicamentos, porque tenía un forúnculo en un glúteo y estaba agotada. Entonces, se quedó durmiendo.

Me confiesa que casi nunca va a la iglesia, que una persona amiga de Jhon Andrés les habló de Dios. Al otro día, se despertó y se dijo: "Soy campeona mundial, pero eso no me cambia, debo ser igual de sencilla y humilde. Tengo que mejorar todo el tiempo, porque la meta serán más premios. De todas maneras, lo que era para mí lo fue y esa felicidad no me la quita nadie".

Buena en recreo

Milady Pechené Terán vive en el Vallado, distrito de Aguablanca. Tiene 19 años, mide 1,63 metros y pesa 56 kilos. Es hija única del matrimonio de Marco Antonio Pechené y Noelba Terán, oriundos de Morales (Cauca), pero sus padres se separaron hace dos años.
Su madre tiene una microempresa de maletines y ella la ha apoyado para que baile; en cambio, su padre se opuso siempre.

Estudió en el colegio Crea hasta octavo; después, hizo hasta el undécimo en el colegio Villa del Sur, en Ciudad Modelo. Cuando le pregunto en qué materias era buena, me dice riéndose: "En recreo". Desde niña, le gustó la salsa, nunca se inclinó por el reguetón ni por ningún otro ritmo. Escuchaba música y empezaba a bailar, y en las fiestas era el centro de atención.

Un día, una amiga le llevó la noticia de que en una escuela del Vallado estaban dando clases de salsa. Fue y se aprendió una coreografía de mambo en un dos por tres. Como en el Vallado había más negros, miraba a las muchachitas que bailaban y se decía: "Yo quiero ser negrita, para bailar como ellas".

Empezó a recibir clases a los 9 años, en el grupo de Jorge Rosero. A los 12 años, pasó al grupo de los grandes, hasta los 16, cuando creyó que no quería bailar más.

Dentro de ella, a pesar de las dudas, hay un carácter y una personalidad únicos. Luis Alberto Sevillano, director del Mundial de Salsa de Cali durante los últimos 4 años, dice que una vez vio a Milady, muy joven, compitiendo en un campeonato intercomunas.
Al finalizar la canción, el vestido se le rompió y quedó con los pechos al aire. Sevillano cuenta que ni se inmutó, mantuvo la coreografía hasta que terminaron.

"El paso siguiente era Swing Latino, pero yo decía que nunca iba a estar ahí, con esas caballotas como Sarai. No pensaba que yo podía tener ese nivel. Darío Solís, 'Picolo', me insistió para que me metiera. Por ese tiempo, me retiré de Nueva Juventud y estuve dando clases con Róbinson en la escuela Impacto Latino, de Jhon Díez. Él también me habló sobre ir a Swing Latino, y le repetí: '¿A qué? Allá me quedo en la banca' ". Por entonces, viajó con Impacto Latino a Bogotá y hacía show, lo que le significaba una retribución económica.

Jhon Díez cuenta que una vez, en una convocatoria de directores de escuelas de salsa, fue a bailar con Milady, y 'el Mulato' la vio por primera vez. 'El Mulato' me dice que le pareció buena y la hizo investigar por sus bailarines, que son realmente los que conocen a todos.

"Cuando una bailarina llega a Swing Latino, les mueve el piso a las otras, pero también le toca muy duro, por la exigencia que existe -explica 'el Mulato'-. Al poco tiempo, la puse a bailar con Jhon Andrés Lucumí y combinaron bien. Milady es temperamental, rebelde. Esa coreografía con la que ganaron ya la habían hecho, aunque no se trata de quién la inventa, sino de quien la hace mejor.
A ella se le trabajó a punta de verbo, porque le ha tenido miedo a las acrobacias, trata de evitarlas. Me falta a ensayos y tiene su carácter. Es rápida y, eso sí, cuando viaja al exterior no da problemas para nada".

Milady piensa que no le fue tan mal cuando llegó a Swing Latino, pues aprendió pronto las coreografías. En Swing Latino, de las actuales bailarinas, Eliana ha sido dos veces campeona mundial, Sarai y Lorena, una vez; pero Angie, Íngrid y Mónica son una explosión en tarima. Cada una, en su estilo, es soberbia.

Cuando se le presentó el primer viaje al exterior, a Inglaterra, tuvo un roce con Angie Osorio, porque el grupo de experiencia estaba filmando una telenovela con RCN, y una vez que se encontraron, le dijo: "A usted la llevan a Inglaterra porque nosotras estamos en Bogotá filmando". Milady habló con 'el Mulato' sobre lo sucedido y no pasó a más.

El primer viaje al exterior fue a España, a un simposio; a Inglaterra, por un mes, y también a Israel. De Colombia, solo conocía Medellín y Cúcuta, y ahora se subía a un avión asustada. De Bogotá a Madrid, no sabía qué hacer, miraba a sus compañeros y estaban relajados porque estaban acostumbrados.

"Lo que más me impresionó es que en Londres me pedían autógrafos y eso me dio a entender la fama de Swing Latino en el extranjero y todo lo que han hecho los anteriores bailarines para construir este prestigio al que uno debe responder con el mismo compromiso".

Después de esa experiencia, estuvo en Chile, en el congreso donde llevaron la coreografía de El rey del timbal y quedaron segundos, por un error que cometió al final. Estaba muy enferma y ni siquiera tenía ánimo para comer. En la segunda acrobacia se equivocó y perdieron el título.

Hace poco, estuvo en Corea y se presentaron en el palacio presidencial, en un gran acto con presencia del presidente Juan Manuel Santos y de su esposa, y de una delegación colombiana.

Rafael Quintero, mánager de Swing Latino, relata:
"Teníamos un reto en ese lugar tan especial por todas las implicaciones y el protocolo. Vi a Milady metida en sí misma, realizando estiramientos y en un acto de concentración. Cuando los llamaron, caminaron con seguridad y su actuación fue impecable, provocando los aplausos. Entonces, fui a felicitarla, y ella, con aire frívolo, me respondió: 'Quién no baila así, con tantos papacitos juntos' ".

Milady, a su turno, complementa: "El día anterior, en una recepción, el presidente Santos nos agradeció por estar representando al país tan bien, y nos hicimos fotos. Al día siguiente, le pedí a Dios que me saliera perfecto el show, porque estaba en juego el nombre de la escuela y del país. Después, me encantó una sopa picante que nos dieron porque todo lo picante me encanta. Ahora, sueño con ir a China por las murallas, a Egipto por las pirámides y a México por el Chavo del Ocho, yo me crié viendo al Chavo".

Para Milady, Swing Latino es todo. Aunque lo tiene claro: "Ser bailarina no es para toda la vida, quiero estudiar Comunicación Social o Diseño de Modas. Se llega a una edad en que las piernas no son iguales. Por ahora, vivo el momento de suerte. Tengo un novio de mi edad, trabaja y no tiene que ver con este mundo".
Acaba de volver a Inglaterra y de actuar en Brasil.

Umberto Valverde
Especial para EL TIEMPO

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