Foto: Luis Lizarazo García / EL TIEMPO
Los burros son entrenados bajo un fuerte régimen antes de ser llevados a concursar en las ferias equinas.
Los animales reciben cuidados extremos para conservar la raza y ser exhibidos en las ferias equinas de diferentes partes del país.
Estos animales son los consentidos por diferentes caballistas, que al lado de sus equinos, se dedican a la producción de burros criollos que son adquiridos para ser utilizados, en especial, como reproductores en diferentes partes del país.
Uno de estos particulares criadores es José de Jesús Rodríguez Niño, quien ha dedicado 45, de sus 58 años de vida, a la crianza de asnales. Para él el cuidado de cada uno de estos animales es todo un rito que le fue heredado de su padre.
Además de los cinco kilos de pasto y dos de concentrado que a diario le son suministrados en su pesebrera a cada uno de los 16 ejemplares que tiene actualmente, José de Jesús les inyecta vitaminas, purgas y diferentes medicinas para que asnos como 'Asprilla' y 'Sansón' mantengan sus buenas características.
A esa rutina diaria se suma el alistamiento al que son sometidos los burros, días antes de una feria equina grado A como la que se llevó a cabo el pasado fin de semana en Chiquinquirá y que desde hace 90 años se realiza.
Los animales reciben casi los mismos cuidados que un caballo pura sangre. Arreglo de pezuñas o cascos, peluquería y baño con diferentes tipos de champú hacen parte de los preparativos de los jumentos con los que Rodríguez Niño ha recorrido el país, obteniendo la cinta azul y la banda tricolor que le son impuestas al primer puesto y gran campeón de cada feria asnal y mular del país.
'María Bonita', que tiene 28 meses es una de ellas. "Eres muy hermosa y estoy seguro de que este fin de semana ganaremos", le susurra en una sus largas y levantadas orejas al cuadrúpedo, mientras le acaricia la cabeza.
Aplomos (patas), línea dorsal, la alzada, anca, orejas y brío, entre otros, son rigurosamente juzgados a cada burro por los mismos jueces de la feria equina.
La raza criolla es apetecida para el trabajo no solo en Colombia sino en otros países como Venezuela y Brasil. Su característica (además del tamaño, fuerza y mansedumbre) es el color negro que cubre la mayoría de su cuerpo a excepción del hocico, el entorno de los ojos y parte de la panza, que son de color blanco.
"Ahora existen criaderos que abastecen la demanda de animales para el trabajo", señaló Rodríguez Niño.
HARVEY YECID MEDINA A.
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
TUNJA
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