La dieta para los pacientes que presentan este problema debe ser con abundante fibra y agua, baja en grasas y cafeína. Es importante conservar el horario de las comidas y evitar caer en el estrés.
El colon irritable es la enfermedad más frecuente de tipo funcional por la que consultan los pacientes en gastroenterología.
Usualmente los pacientes consultan por dolor o malestar en el área abdominal persistente, que aumenta con la ingesta de comida, asociado a episodios de diarrea o estreñimiento y dificultad para la deposición. La distensión por 'gases' también es común.
El problema del colon irritable se produce en pacientes con una alteración en el movimiento del colon, que es a su vez hipersensible. La marcada ansiedad o depresión del paciente aumenta síntomas.
Es común en estos pacientes el exceso de trabajo, el desorden a la hora de comer y el miedo a contraer una enfermedad como el cáncer.
No es cancerígeno
Aunque es una enfermedad benigna, es decir que no conduce al desarrollo de cáncer, sus síntomas se hacen crónicos y son tan molestos que comprometen la tranquilidad y la buena calidad de vida.
Los médicos tomamos varias estrategias para enfocar y darles alivio a estos pacientes.
En primer lugar evaluamos si el paciente tiene 'síntomas de alarma', o sea que el paciente presente síntomas diferentes a los del colon irritable y que pueda hacernos pensar en otras enfermedad del colon, como el cáncer de colon, pólipos, colitis o divertículos.
Son síntomas de alarma: anemia, historia familiar de pólipos, cáncer de colon o de colitis ulcerativa, fiebre, sangre positiva en materia fecal, aparición de síntomas de colon irritable después de los 50 años, masa palpable en el abdomen o en el recto,diarrea persistente, estreñimiento severo, sangrado rectal y pérdida de peso.
Cuando el paciente presenta estos síntomas de alarma debe consultar a su médico la posibilidad de realizarse un examen para evaluar el colon en su parte interna, como la colonoscopia.
Descartando problemas diferentes al del colon irritable, podemos tranquilizar al paciente, ya que nos enfrentamos a una enfermedad molesta, pero no fatal.
Parte fundamental del tratamiento en el colon irritable está el estrechar por parte del médico una buena relación con su paciente, explicándole que no es una enfermedad catastrófica, buscando mecanismos para reducirle la ansiedad o la depresión y a relajarse y a tomar más suave el diario vivir.
Con respecto a la dieta, se debe consumir fibra (pan integral, vegetales y frutas), beber abundante agua, tomar tres comidas al día, reducir el consumo de grasas (fritos), disminuir la ingesta de alcohol y sustancias con cafeína (café, té, gaseosas) y conservar el horario de las comidas.
Las variaciones de la dieta deben ser individualizadas con el médico o nutricionista de acuerdo a la tolerancia de los alimentos de cada paciente. Hay quienes tienen mala tolerancia a la leche, muchos de ellos con colon irritable, a los que les recomendamos la leche deslactosada o la leche de soya. Algunos toleran mejor el yogurt.
Los medicamentos serán complementarios a los cambios en la dieta, pero el mejor consejo para los pacientes con colon irritable es tener hábitos que los relajen, como el deporte, la música, una buena actividad sexual y excelentes relaciones en su casa o trabajo.
Por el médico Carlos Alberto Camacho Palacios Cirujano Gastroenterólogo
Clínica de Especialistas de Sogamoso
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