Foto: Felipe Caicedo / EL TIEMPO
Los buses de TM reducen hasta 230 mil toneladas de contaminantes al año, 70 mil de ellas gracias a la fase II (Suba, NQS y Américas).
El sistema de transporte dejó de generar unas 70 mil toneladas de contaminantes durante el año pasado por lo que fue recompensado por el mercado europeo.
Esta cantidad de contaminantes es lo que producirían los vehículos del transporte tradicional si movilizaran al millón y medio de usuarios que utilizan los buses rojos cada día en la ciudad.
Por este mismo logro, entre el 2006 y el 2007, la empresa había obtenido 2.637 millones de pesos, recursos que ha invertido en la consolidación del programa de desarrollo limpio y reducción de dióxido de carbono que adelanta desde hace cinco años.
Debido a que los sistemas de trasporte generan la cuarta parte de las emisiones de dióxido de carbono en el mundo, el logro de TM se ha convertido en referente para más de 25 sistemas masivos que buscan reducir las emisiones contaminantes y obtener ingresos adicionales por ello.
Ejemplo para otros sistemas
El proyecto de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de TransMilenio es, además, el primero que obtuvo la certificación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) bajo los parámetros del Protocolo de Kyoto sobre cambio climático.
"Ciudades como Guayaquil (Ecuador), a pesar de tener un sistema BRT (bus rapid transit) bastante bueno, han perdido la oportunidad de comercializar las reducciones de contaminantes", dice Jürg Grütter, doctorado en economía y consultor suizo que asesoró el MDL de TransMilenio.
"En este caso -agrega Grütter- Guayaquil podría percibir hasta 3 millones de dólares por año. Según nuestros cálculos, su BRT reduce 150 mil toneladas de CO2 anuales".
Hoy, TransMilenio tiene reducciones de 230 mil toneladas por año, 70 mil de ellas por cuenta de la fase II (troncales NQS, Suba y Américas).
Los proyectos ambientales que reducen CO2 en diversos campos (energéticos, transporte, etc.) pueden comercializar o vender los equivalentes a las reducciones de contaminantes a entidades o gobiernos que se mueven en el mercado del carbono.
Según Fernando Páez, gerente de TM, las emisiones de la fase II, que están certificadas por la ONU, se están vendiendo al gobierno de Holanda.
"Las 160 mil toneladas que representa la fase I (troncales Caracas, Autonorte y Calle 80) son emisiones voluntarias y las estamos comercializando en el mercado voluntario, a un precio menor".
El modelo ambiental de TM, al que se suma la utilización de combustibles limpios, ha captado el interés de un sinnúmero de sistemas de transporte en todo el mundo.
"Hay 25 BRT en el mundo (en China, India, Surcorea, Suadfrica, Curitiba, Ecuador, México, Guatemala, Vietnam) que están en el proceso para ingresar al mercado del carbono, entre ellos los sistemas que se adelantan en Cali, Pereira y Barranquilla, que quieren buscar la certificación", comenta Grütter.
Sólo los nuevos sistemas son los que pueden ingresar al negocio y deben anunciar su interés ante las Naciones Unidas, por tarde, durate los seis meses en que se realice la construccion.
De ahí que las troncales de la fase III (Calle 26, Décima y Séptima) podrán ingresar al mercado internacional y aumentar los bonos para la venta de reducciones de contaminantes.
"En realidad, las ciudades no tienen que invertir nada, porque los costos los asume el desarrollador del proyecto y a cambio reciben recursos por ello", concluye Grütter.
En Colombia, la consultoría de Grütter terminó recientemente la validación de los sistemas Metro y Metrocable de Medellín y los respectivos proyectos serán registrados ante la ONU para su certificación.
Aunque las reduciones que lograría el Metrocable son de pequeña escala, cerca de 10 mil toneladas al año, sería el primer sistema de cable aéreo en el mundo que conseguiría la certificación.
En contraste, el Metro de Nueva Delhi (India) es uno de los proyectos de mayor envergadura a nivel mundial. Representa reducciones de 650 mil toneladas de CO2, tiene 130 kilómetros de extensión y transporta a 3 millones de personas por día (70 mil por hora en cada sentido).
El proyecto MDL de TransMilenio es uno de los invitados a la cumbre mundial del clima que se realizará en Copenhague en la segunda semana de diciembre, donde se expedirá un nuevo Protocolo que remplazará al de Kyoto en el 2012.
Así se hace la medición
Para establecer la cantidad de reducciones, Grütter desarrolló la metodología que permite hacer las mediciones de contaminantes no emitidos y homologarlas.
"Las reducciones equivalen a la relación del consumo de combustible y el número de viajes que atiende el sistema. La reducción es de 40 gramos de CO2 por cada viaje y, en el caso de TransMilenio, son 1,5 millones de viajes por día", explica el experto.
Por ejemplo, un bus articulado, que transporta 160 pasajeros, representa una equivalencia menor en la generación de contaminantes a la de un bus corriente, que genera emisiones de 200 gramos de CO2 por psajero, debido a su baja ocupación. En los taxis llega a 500 gramos y en carros particulares a 400 gramos.
Los nuevos buses biarticulados, para 260 pasajeros, representarán para TransMilenio un incremento en la reducción de emisiones.
El sistema masivo bogotano había sido destacado recientemente en la primera página del prestigioso diario The New York Times como el único proyecto de transporte aprobado en 2008 por Naciones Unidas al ser un sistema que no excede los límites establecidos de emisiones de gases y que está ligado al propósito del Protocolo de Kioto.
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