Foto: Archivo particular
A la izquierda el nuevo Centro Bacatá, a la derecha, cómo luce hoy en la calle 19 con 5a.
El viejo edificio de ladrillo a la vista -en la avenida 19 con 5a.- y coronado por banderas de varios países dará paso a un proyecto empresarial y comercial.
El Bacatá es de esos sitios, que con el paso de los años se convirtieron en punto de referencia para generaciones de bogotanos.
Desde el oficinista, que para quedar bien con su secretaria la invitaba a almorzar al restaurante Quimbaya (en el primer piso) con la promesa de que probarían la mejor comida colombiana de Bogotá, hasta el deportista de provincia que nunca se había quedado en un hotel y que dormía en una de las 207 habitaciones con la ilusión de ganar una medalla.
En 1968, la familia Sáenz aprovechó la visita del papa Pablo VI a Colombia para estrenar el Hotel Bacatá, nombre que escogieron para homenajear a la gran urbe y recordarle su pasado indígena.
"Fue construido por la firma Meléndez Páez Arquitectos y en la época causó revuelo por su diseño moderno y vanguardista", cuenta con cierta nostalgia Fernando Sáenz, sobrino de los dueños y con 28 años en la gerencia.
Sáenz le explicó a EL TIEMPO que el hotel fue vendido a una firma de diseño española, "porque no había capital de trabajo para seguir con el negocio. Se acabó el ciclo. Había que tomar otros rumbos".
Casa de artistas
En los años 70 y 80, el Bacatá vivió su época de oro. A pesar de contar con sólo cuatro estrellas, fácilmente le competía al Hotel Tequendama en servicio al cliente y en calidad en los servicios.
Su fama era tal, que era visitado por los artistas de moda que llegaban a Bogotá en plan de gira.
En una de sus habitaciones pasó la noche el cantante español Miguel Bosé, cuando era tan sólo un adolescente y no el ídolo trotamundos que es hoy.
Los empleados del Bacatá aún recuerdan con cariño la escena de Celia Cruz tomándose fotos con ellos en el lobby y cuando el cantante Rafael cantaba en los corredores su conocido tema Escándalo.
Uno de sus últimos huéspedes ilustres fue el presidente Álvaro Uribe, quien hace tres años durmió una noche en una de las suites y al otro día reconoció el buen servicio de la lavandería, contó Sáenz.
Después de 41 años de historia, a finales de este año, el Bacatá dirá adiós.
En su lugar se erigirá el Centro Bacatá, un proyecto arquitectónico que empezará a ser construido en un año y que según la firma de diseño Cuatro Taller Arquitectura, tendrá un edificio de apartamentos de más de 50 pisos, lo que significa que se convertirá en el más alto de Bogotá quitándole ese puesto a la torre Colpatria. El futuro de sus más de 100 empleados aún es incierto y pocos hablan de la venta del viejo Bacatá. El original.
Detalles del nuevo Bacatá
A finales del 2008 y principios de este año, empezaron las negociaciones entre la familia Sáenz, propietaria del hotel, y la firma española Diseño Alonso Balaguer, la que construyó un centro comercial debajo de la plaza de toros de Las Arenas, en Barcelona, y que ha adelantado varios proyectos de renovación en los centros de ciudades como Málaga y Barcelona.
El actual edificio del hotel será demolido y se construirá sobre sus ruinas una torre llamada Centro Bacatá.
Gustavo López, socio de Cuatro Taller Arquitectura, sostuvo que "la idea es darle vida al centro de la capital".
De hecho, el proyecto incluye locales comerciales para restaurantes y tiendas de ropa reconocidas para quitarle a esta zona la estampa de sector de oficinas y lugar solitario por las noches.
El Centro Bacatá tendrá varios usos. Se contempla un hotel de 336 habitaciones, 198 apartamentos de 1 y 2 alcobas, 23 locales comerciales, 15 lofts de lujo, 160 oficinas y 500 parqueaderos.
En tres años, se calcula quedará listo.
FABIÁN FORERO BARÓN
REDACTOR EL TIEMPO
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