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Seis clones seis

Por: JUANITA SAMPER OSPINA | 6:37 p.m. | 13 de Enero del 2012

Toro clonado

Got, el primer toro clonado en España.

Foto:

Got no es un toro cualquiera. Aunque es hijo de un semental, es el primero clonado de España.

Got comenzó un capítulo nuevo y audaz en las ganaderías de lidia: La persona que estuvo detrás del experimento no podrá ver el resultado final de su esfuerzo. Alfonso Guardiola (74 años), propietario de la ganadería de María Luisa Domínguez y Pérez de Vargas, murió en octubre, como consecuencia de un cáncer que lo atacó durante los últimos años de vida.

Pero dejó a Got. El ternero nació en mayo del año pasado y pesó 24,7 kilos. Su padre fue Vasito, el mejor semental de la ganadería de Guardiola. El vientre inseminado fue de una vaca de raza frisona, de la ganadería de Javier Azpeleta en Melgar de Yuso (Palencia).

Todo comenzó tres años atrás, cuando Guardiola puso a disposición de los científicos su ganado para la clonación. La Fundación Valenciana de Investigación Veterinaria (Vive), que surgió en 2006 con el fin de dedicarse a la investigación con animales, se hizo cargo.

Para la clonación se utilizó un trozo de piel de un centímetro cuadrado de Vasito. "De una célula se extrae luego el núcleo del semental a clonar (que es la información genética del animal), se preparan los óvulos de la vaca y, una vez reproducida la célula, se implanta en el vientre de alquiler", explicó Vicente Torrent, responsable de la investigación. A los óvulos de la vaca se les ha sacado previamente el ADN, de manera que la única información genética que queda es la del padre. Una vez conseguido el embrión, se implanta en una vaca (en este caso, en una lechera).
A los 290 días de gestación sucedió el milagro: nació el primer toro clonado en España.

Vive contó con 28 mil euros para todo el proceso (unos 70 millones de pesos), un presupuesto escaso para estos casos. "Se ha competido con empresas americanas que han invertido dos millones de euros en la misma experiencia y no han logrado su objetivo", aseguró Torrent. "Había un espíritu ganador pero es evidente que se ha contado con el factor suerte", apuntó. Este director de 55 años trabajó con ocho veterinarios, una bióloga y ocho técnicos ayudantes, con edades entre los 29 y los 31 años.
Más intentos con cuernos Glass ("vaso" en inglés), el hermano de Got ("vaso" en valenciano), no corrió con suerte. Llamado a ser otro clon de Vasito, completó con éxito el tiempo de gestación, pero nació muerto tras un largo parto.

Vasito, por su parte, también falleció. Lo hizo antes de que nacieran sus clones, y su muerte no estuvo relacionada con el experimento; simplemente ya estaba viejo. Había cumplido con su labor. Había sido el elegido por su nota en la tienta, su hechura morfológica y su linaje.

Alcalde compartía algunas de esas cualidades. Se trata de otro de los elegidos. En este caso, un toro de Victoriano del Río. Su proceso de clonación comenzó en Texas (Estados Unidos) en 2008 y estuvo a cargo de la empresa Viagen. Pero por cuestiones burocráticas de la Unión Europea, su implantación en una vaca española ha tenido que esperar más de lo imaginado.

Uno de los primeros toros que desfiló por el mundo de la clonación fue Chance (oportunidad), cuyas células fueron extraídas poco después de su muerte. De allí nació Second Chance (segunda oportunidad), un ternero idéntico al padre. Lejos de la fiesta brava, los dueños de estos animales, una pareja de Texas, los dedicaron a que la gente se tomara fotos con ellos, en su negocio de fotografía y filmación.

El debate

El debate de la clonación está servido. Aunque se trata de un logro científico impresionante, todavía está en sus primeras fases y levanta dudas y objeciones.

En general, los científicos coinciden en que constituye un método válido en el caso de los animales en vías de extinción. De hecho Vive comenzó sus trabajos con la intención de clonar al lince ibérico, propósito en el que aún no ha tenido éxito. Y en 2003, el Centro de Investigación y Tecnología Agrolimentaria de Aragón clonó un bucardo (una cabra pirenaica extinguida), pero murió a los pocos minutos.

La idea detrás de la clonación de toros de lidia radica en mantener las características de ejemplares sobresalientes. Sin embargo, nadie garantiza que el resultado sea ese. La genética determina solo un porcentaje de la bravura. Y, de acuerdo con Javier Cañón, catedrático de Genética de la Universidad Complutense de Madrid, los cruces son la base de la mejora de las reses. Además, los hábitos y el ambiente regulan también los genes (los activan o inhiben). "Como semental, tiene más sentido porque tiene la misma genética, pero entre el 50% y el 70% de las aptitudes de un toro para la lidia depende del ambiente, no de la genética", explica.
Al respecto Torrent se abstuvo de opinar, pero, como científico, fue claro sobre las características del becerro: "tendrá todos los elementos necesarios para ser lidiado en una plaza", aseguró.

Por otra parte, Juan José Badiola, presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, no ve problema alguno en la clonación de animales destinados al espectáculo. Cree que el toro de lidia es una raza limitada y justifica su clonación.

Juan Barripedro, propietario de una ganadería brava en Castilla-La Mancha, tiene otras preocupaciones: "En principio creo que todo lo que esté relacionado con la investigación es bueno", dice. "Pero si todos los toros resultan maravillosos es posible que se pierda aliciente en su cría".

El debate toma otros tonos cuando pasa al plato. La Unión Europea permite la clonación de animales, si su carne y su leche no se destinan a la alimentación. Aparte de que el alto precio de cada ejemplar lo hace poco viable (alrededor de diez mil euros, unos 25 millones de pesos), todavía se requieren tiempo e investigación para tener la seguridad de que no afectan la salud de los seres humanos.

El ideal sería clonar una especie de sementales que se reprodujeran; sus hijos sí ofrecerían garantías para el consumo.
Pero todavía existen numerosos interrogantes. Aunque es muy probable que los clones sean tan buenos como los padres, no ha transcurrido el tiempo suficiente para que hayan dejado descendencia. Cuando Got tenga hijos, se despejarán varias de esas dudas.

Otras se resolverán cuando haya madurado. Se ignora, por ejemplo, si alcanzará los treinta años de media que viven los toros. La famosa oveja Dolly, el primer clon animal de la historia (1996), murió a los seis años: la mitad del tiempo que sus congéneres. La razón fue una infección pulmonar, pero no se puede decir a ciencia cierta que no haya sufrido un envejecimiento precoz.
Otros animales

El cerdo Dotcom, la res Alpha, el venado Dewey, la yegua Prometea y el camello Injaz comparten algo en común con Got: todos son animales clonados.

De hecho son ya varios los nacidos de esa manera. El proceso ha avanzado mucho desde la aparición de Dolly y ahora se suman a la lista -aparte de los citados con nombre propio en líneas anteriores- ratones, cabras, muflones, gaures, conejos, mulas, perros y gatos.

Got es el primer clon de un toro de ganadería brava. Por ahora crece tranquilamente en una finca del sur de España, pero después puede ponerse el mundo por montera. 

Juanita Samper Ospina
Madrid

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