Por un 'pipazo' de bazuco las personas terminan en la calle
Por: ALEJANDRA P. SERRANO GUZMÁN |
La historia de Víctor, un habitante de la calle, se repite en toda Bogotá.
Foto: Alejandra Serrano/EL TIEMPOCuando oscurece, habitantes de la calle comienzan su verdadera jornada. El pasado los atormenta.
En su mirada hay dolor. Sus ojos color marrón muestran el sufrimiento interno que, por más de 15 años, ha ido alimentando. La pérdida de su esposa e hijos, a causa de su adicción, y la muerte de su hermano lo llevaron al límite.
Cuando se levanta, Víctor se persigna, toma una pequeña toalla y en el río Juan Amarillo se echa su primer baldado de agua. Pasa entre sus amigos y ve cómo algunos ya se fuman el primer 'pipazo' de bazuco -una droga con residuos de cocaína, mezclada con cantidad de sustancias, desde cemento hasta ladrillo molido y detergente-.
Vuelve a su rinconcito, el mismo que, desde hace más de un año, es su casa. Recoge su 'cambuche', hecho con cartones y plástico, que lo protege del frío insoportable de las noches y de las fuertes lluvias, y sale a buscar algo de desayuno.
En el camino, le ora a Dios. Una y otra vez le pregunta: "por qué estoy aquí, señor. No me lo merezco".
Pide algo de comida en la calle; luego, almuerza; y después, el tiempo sobra.
A sus 62 años, camina horas por algunos sectores cercanos al humedal Córdoba, hasta que llega la noche, su compañera.
Al salir la luna, la ansiedad y el aburrimiento se apoderan de su cuerpo y termina buscando su pipa para olvidar los dolores.
A las 4 a.m. es hora de dormir. Su día termina, no porque haya trabajo -aunque quisiera volver a sus épocas de pintor, cuando habían casas que arreglar y menos tiempo para consumir- sino porque su jornada se disipa cuando está a punto de salir el sol.
Habitantes de calle en la ciudad
La historia de Víctor se repite en toda Bogotá. En el caso de Suba, de acuerdo con la Secretaría de Integración Social, 25 personas viven bajo esta condición en Niza, Floresta y Alhambra, y 136 más en otros sectores de la localidad.Sin poder ser retirados de estos sectores, pues "hacen uso del derecho constitucional al libre desarrollo de la personalidad", mediante el cual cada quien decide qué estilo de vida quiere llevar, apropian estos territorios como propios para tener una nueva oportunidad de vivir.
Alejandra P. Serrano Guzmán
REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA
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