Lo que está en juego en la Personería y la Contraloría de Bogotá
Por: REDACCIÓN BOGOTÁ | 9:15 p.m. | 27 de Enero del 2012
Concejo decidirá quién supervisará a la Alcaldía
Foto:El Concejo se alista para escoger a los responsables de vigilar el gobierno de Gustavo Petro.
Durante los últimos cuatro años, en medio del 'carrusel' de la contratación, los habitantes de Bogotá sintieron la ausencia de sus dos organismos de control: la Personería y la Contraloría Distrital, que se financian con unos 150 mil millones de pesos al año.
Ambas entidades, llamadas precisamente a combatir esas prácticas, terminaron enredadas, paradójicamente, en los mismos hechos, o en algunos similares.
El contralor Miguel Ángel Moralesrussi pasa sus días en La Picota, por sus presuntos vínculos con el Grupo Nule, mientras el personero, Francisco Rojas Birry, está en la mira de la Fiscalía por enriquecimiento ilícito (lo señalan de recibir 200 millones de pesos de DMG).
Rojas Birry deja el cargo en medio de una pobre gestión, donde brilló por su silencio.
Ahora, el Concejo se alista para escoger los reemplazos de estos funcionarios, que tendrán la misión de vigilar las actuaciones de la administración de Gustavo Petro.
En el caso de la Personería, se inscribieron 112 candidatos, lo que muestra un interés inusual por llegar a la cúpula de dicho organismo. Por los lados de la Contraloría está la terna enviada por los tribunales (Administrativo y Superior de Bogotá). En estos días, muchos concejales se reúnen con los aspirantes a ambos cargos, los entrevistan y revisan sus hojas de vida.
No obstante, eso puede ser una mera labor de trámite, sin mayor impacto, pues se sabe que, en medio de la 'guerra' por estos dos organismos de control, los concejales hacen acuerdos partidistas y burocráticos para tener a personeros y contralores amigos. De esa manera, garantizan cuotas en esas entidades, como es habitual.
¿Se repetirá, entonces, el caso de Moralesrussi y Rojas Birry en el gobierno de Petro?, ¿llegará un contralor pasivo y un personero mudo a vigilar la actuación de unos 50.000 funcionarios distritales, con la complicidad de la maquinaria del Concejo?, ¿o habrá que volver a pensar en el fin de estas entidades?
Las respuestas a estas preguntas se resolverán en febrero, cuando se escojan las mesas directivas de la corporación y se proceda a la votación en ambos cargos.
Petro ha dicho que buscará que ningún cargo quede en manos de su partido, Progresistas, con el fin de garantizar una veeduría independiente. Todo está por verse.
REDACCIÓN BOGOTÁ
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