'Mi robo fue toda una telenovela' / Reportero Ciudadano
Por: MARÍA CRISTINA SERRANO / REPORTERO CIUDADANO |
Varios ciudadanos han sido víctimas de las nuevas modalidades de robo en la capital.
Hace días, tipo 11: 30 a.m. yo bajaba tranquilamente por la calle 122 para ir a mi casa, cuando se me acercó un hombre. Era de mediana edad, no muy alto, de tez blanca, pelo negro y tenía gafas oscuras.
Él me pidió el favor de una dirección de un edificio de abogados y le dije que no sabía. El hombre desesperado volvió a pedir el favor, todo esto con un acento entre uruguayo y argentino.
Luego me dijo que la semana pasada había comprado unos billetes de lotería y que al ver los resultados, los suyos habían salido ganadores y que quería comprobar con un abogado que fueran legales. Después pasó una señora y se dirigió a ella también.
Esta mujer inmediatamente dijo que pobrecito, que cómo no le íbamos a ayudar, pero que eso de consultar abogados no era recomendable, que era mejor llamar al número de la lotería. El tipo abrió el billete, lo sacudió cerca a mí y entonces la señora llamó y supuestamente le dijeron que para reclamar el premio debía ir con dos personas como testigos que demostraran solvencia económica.
El señor estaba indocumentado. Según él, su jefe tenía sus papeles para afiliarlo al seguro social. Nos dijo que si teníamos algo para ayudarle. Le respondí que ahí tenía unas joyas y una plata que era lo de este mes, ahí mismo el hombre nos prometió darnos 15 millones de pesos a cada una.
Entonces junto a la otra señora, entramos por las joyas y el dinero. Ella también fue por las suyas.
Salimos dispuestos a reclamar el premio y dieron otra excusa; ahí ya me empecé a sentir incómoda: "Yo sufro de epilepsia y esa mañana no alcancé a tomarme la pastilla...", cuando él dijo eso la mujer sugirió comprar la pastilla. Yo seguía inocente, pero me sentía como mareada, igual accedí y ellos fueron dizque a comprar la pasta, cuando me di cuenta salieron por la carrera 15 hacia el sur, se subieron en una camioneta negra y arrancaron.
Ese día no pude recordar las placas porque me sentía como extraña, como si me hubieran echado escopolamina. De hecho, estos días recordando la situación, el tipo sacudió varias veces la chaqueta cerca a mí y así mismo el billete.
Se llevaron casi 30 millones de pesos entre joyas y mi dinero. Puse el denuncio en la estación de Policía de Usaquén.
Después de este robo que fue toda una telenovela, el único remedio es tal vez pasar por grosero y no hablar con nadie en la calle.
María Cristina Serrano
Reportera Ciudadana Mi Zona EL TIEMPO
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