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Por qué fracasa Petro: análisis de Jaime Castro

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Por qué fracasa Petro

Según Castro, para poner en marcha el operador público que se han gastado 66.000 millones de pesos.

Jaime Castro concluye que uno de los problemas es que Petro gobierna con la Presidencia en la mira.

Sencillamente porque el Distrito, como entidad pública, no tiene capacidad institucional ni administrativa para ejecutar el proyecto político que adoptó como programa de gobierno. Tampoco, recursos para financiarlo.

Además, el alcalde Gustavo Petro ha probado que no es gerente ni administrador, calidades que no le interesa acreditar ni mejorar, porque la alcaldía es apenas trampolín de su aspiración presidencial.

Estatizar o distritalizar actividades que cumple el sector privado y otorgar subsidios con fines políticos son las dos características principales de su gestión. Por eso ordenó la prestación del servicio de aseo urbano por empresa distrital, Aguas de Bogotá (AB), que, en pocas semanas, tuvo pérdidas por 5.000 millones de pesos.

El Alcalde habla de sobrecostos, pero son detrimento patrimonial, inclusive varias veces mayor, porque para poner en marcha el operador público que recoge parte de las basuras de la ciudad se han gastado, por el momento 66.000 millones en compra de equipo que ha debido estar listo antes del pasado 18 de diciembre; 17.000 millones en funcionamiento, y no menos de 50.000 millones en remuneración de los contratistas particulares y honorarios de los recicladores. Tampoco recaudaron durante algún tiempo las tarifas que deben pagar los usuarios del servicio.

A estos elevados costos fiscales agréguese que, según Superservicios, "el nuevo modelo de aseo es ilegal". Además, en AB "hay despelote" y "se volvió fortín burocrático".

En razón de lo anotado no han podido decretar la rebaja de tarifas que ofrecieron (EL TIEMPO, marzo 7, 8 y 14, págs. 12, 14 y 25), y puede decirse que en vez de eficiente administración lo que ha habido en este caso es verdadera chapucería.

También decidió el doctor Petro que la Empresa de Acueducto incrementara en un 70 por ciento su planta de personal y asumiera las funciones de comercialización y mantenimiento de redes, que estaban a cargo de particulares.

Que los jardines infantiles que manejan madres comunitarias pasen a manos de la Secretaría Distrital de Asuntos Sociales.

Que Alimentos Bacatá, nueva empresa distrital que -dicen en el Palacio Liévano- llenará los vacíos de Corabastos, abra 400 tiendas exprés que compitan con Olímpica, Carrefour, Éxito y los tenderos de barrio. Que el Distrito adquiera la participación de los privados en Salud Capital para volverla entidad oficial.

También pensaba comprar banco o entidad financiera, pero el Concejo no aprobó la partida correspondiente.

¿Gobernar es subsidiar?

Ha decretado dos subsidios: 6 metros cúbicos de agua gratis para los estratos 1 y 2, y rebaja de las tarifas de TransMilenio. Uno y otro se cubren con cargo a los ingresos tributarios de la ciudad.

Durante los meses del 2012 en que rigieron, su costo superó los
100.000 millones de pesos.

Las encuestas y la amenaza de revocatoria lo han obligado a ofrecer el mínimo vital de agua para el estrato 3 (EL TIEMPO, 13-3-2013, pág. 17) y a proponer que no paguen valorización los predios de los estratos 1, 2 y 3 que valgan menos de 80 millones.

¿Cuál es la viabilidad económico-financiera de las decisiones que ha tomado y espera tomar? Con otras palabras: ¿quién paga tanta generosidad oficial?

Como el Distrito no tiene a su disposición millones de barriles de petróleo, debe acudir a otros recursos. Por eso pretende reforma tributaria que se sumaría a la nacional, ya ordenada. Pide que a título de valorización se recauden este año 1,4 billones de pesos, y no 850.000 millones. Y solicita cupo de endeudamiento de 4 billones. Tuvo que proponer lo anterior porque las finanzas públicas del Distrito no le permiten ser pródigo indefinidamente.

Conviene anotar, igualmente, que Petro es mal administrador. Por falta de capacidad de la Secretaría de Gobierno, escogida por él para coordinar las pavimentaciones que financian los fondos de desarrollo local, el año pasado no se invirtieron 170.000 millones de pesos, pero se creó nómina paralela para esos efectos.

Las prácticas clientelistas hacen parte del modelo populista, que considera redistributivo.

Gobierno interino

No ha podido integrar la nómina de sus colaboradores inmediatos. Secretarios y gerentes de varias agencias distritales han estado más tiempo en manos de encargados e interinos que de funcionarios titulares.

El precio de haber tenido en menos de un año cuatro gerentes de TransMilenio lo paga la ciudad en términos de calidad del servicio.
Como no abrieron a tiempo la licitación para los nuevos contratos, tuvieron que prorrogar los de las fases I y II, y extender la vida útil de 500 articulados: la pasaron de 1 millón a 1'240.000 km de recorrido.

A cambio de esa enorme ventaja (prestar el servicio con vehículos amortizados y que serían chatarra si no se hubiesen prorrogado los contratos), los concesionarios redujeron su tarifa técnica. De esa manera se alivia el costo presupuestal del subsidio ya decretado y que el Alcalde ha ofrecido a nuevos beneficiarios.

Sobre este mismo tema conviene preguntar por qué el Distrito no reclama la propiedad de esos vehículos, como la pide en el caso del aseo urbano, con el argumento de que su valor hizo parte de las tarifas que pagaron los usuarios de uno y otro servicio.

Téngase en cuenta también que están pensando en crear empresa o empresas mixtas, o una completamente oficial, que presten el servicio de transporte urbano (Dinero, 8-3-2013, pág. 20).

Tal vez no sobre agregar que el alcalde Petro tiene serias reservas, seguramente de distinto orden, frente a los empresarios privados.

Las ha puesto de presente con decisiones que han "petrificado" la industria de la construcción en Bogotá y en la Sabana, con lo cual castiga ingresos tributarios del Distrito que apalancarían su aspiración presidencial.

Alcaldía-trampolín

Con autorización de Petro, uno de sus asesores, Álex Vernot, hizo para La Silla Vacía declaraciones que conviene recordar, porque explican determinaciones y propuestas del Alcalde.

Según Vernot, "la gente quiere que Petro se vuelva un gerente, pero él es un político, no va a dejar de serlo nunca... va a ser candidato presidencial en el 2014 (depende del momento político) o en el 2018... Bogotá hace parte de la Nación, y los problemas de la Nación hacen parte de Bogotá... su discurso de posesión fue nacional, por eso su programa incorpora temas de interés nacional... con la fusión de las empresas públicas (Energía, Telecomunicaciones y Acueducto) formaría el grupo empresarial número uno del país, por encima de Ecopetrol, lo cual le da fortaleza financiera... la gente que va a toros es una minoría... por eso (prohibir las corridas) es de una brillantez política impresionante, pues él se queda con la mayoría de la ciudadanía y se enfrenta a una oligarquía, enfrentamiento que es natural...".

JAIME CASTRO
Especial para EL TIEMPO
jcastro@cable.net.co

 

Acerca del autor

Jaime Castro ha sido constituyente, ministro, embajador, alcalde de Bogotá, constitucionalista y catedrático.

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