El olvido está acabando con el Eje Ambiental
Por: CAROL MALAVER |
El Eje Ambiental está en completa desidia. La obra del arquitecto Rogelio Salmona se está desmoronando a pedazos. Foto: Luis Lizarazo
Foto:La falta de un doliente y las basuras, lo tienen hecho un charcal de aguas negras.
El Eje Ambiental es una cloaca de aguas residuales, fétida y llena de toda clase de desperdicios humanos. Es una obra de arte echada al olvido.
¿Qué dirían los muiscas, que llamaban al río canalizado el Resplandor de la Noche, si lo vieran pasar por entre semejante muladar, y qué diría el arquitecto Rogelio Salmona si apreciara su obra hecha nada?
"Da tristeza pasar. Ya no traigo a los turistas a este lugar. Me da pena mostrarles esta cochinada", dijo Johanna López, profesora de español y residente de La Candelaria.
"Los habitantes de la calle se bañan en este lugar y allí hacen sus necesidades", dijo Andrés, un estudiante a quien ya no le dan ganas de sentarse a descansar en ese lugar.
Tarros, bolsas, papel higiénico y botellas flotan en lo que deberían ser las cristalinas aguas canalizadas, que evocan el paso del río Viracachá, llamado así por nuestros ancestros indígenas.
La obra de Salmona en la avenida Jiménez, que buscaba recuperar la memoria del río San Francisco y fue proyectada durante la primera alcaldía de Antanas Mockus (1995-1998) y construida por el exalcalde Enrique Peñalosa (1998-2000), ya no es lo que fue en su inauguración. Se está convirtiendo poco a poco en uno de tantos símbolos del olvido en el centro de Bogotá.
Lo soñado
Según la Fundación Rogelio Salmona, el proyecto buscaba recuperar espacios importantes del centro histórico, que en la década del 60 hasta se inundaban en época de aguaceros.
La idea era que alrededor del canal de agua funcionara un eje peatonal y que los ciudadanos y los turistas pudieran apreciar la belleza de los cerros de Monserrate y Guadalupe.
Entre los sueños de Salmona también estaba unir la obra del Eje Ambiental con el parque Nacional y la Ciudad Universitaria. Para él, la avenida Jiménez debía prolongarse con la avenida Colón hasta la estación de la Sabana y su zona de influencia.
Pero, según María Elvira Madriñán, presidenta de la Fundación, no fue así. El proyecto no se construyó en su totalidad y tampoco se hicieron obras técnicas previstas en los diseños que garantizarían que el agua llegara más limpia y con mayor caudal, y un canal interceptor de aguas lluvias que evitaría su invasión en la nueva vía.
El proyecto original tampoco contemplaba el paso del TransMilenio, que le quitó parcialmente a la avenida Jiménez su uso exclusivo para peatones y el inicio de una gran transformación urbana.
"Si por lo menos al reparar el piso por la fricción de las llantas sobre el pavimento usaran los materiales originales, no se dañaría tanto la estética original", dijo Madriñán.
"El peor problema es que para el Eje no hay doliente y sin eso el ciudadano de a pie tampoco se va a interesar por preservar este lugar", agregó.
El IDU no limpia aguas desde abril
El IDU explicó que sí debe mantener el sistema de piletas, pero que debido a la terminación del contrato la actividad se suspendió desde abril.
La entidad dijo que desarrolla una licitación que permita mantener y conservar el Eje. Y que revisa si, a través de convenios con la Unidad de Mantenimiento Vial, es factible priorizar algunas actividades mientras se da inicio al nuevo contrato.
Por su parte, Aseo Capital barre y recoge residuos sólidos del piso del Eje de lunes a domingo, tres veces por día.
Aclaró que aunque el IDU es el responsable de la limpieza de los espejos de aguas, realiza una especie de colado de las basuras. "Retiramos papeles que son arrojados a través de un anjeo especial", dijo.
Y explicó que, a pesar del aseo diario, la sostenibilidad es baja debido al abandono de residuos sólidos de vendedores informales, en especial de alimentos, y por el traslado y ruptura de bolsas que hacen habitantes de calle.
Carol Malaver
Redactora de EL TIEMPO
Otras noticias hoy
Top de noticias
Patrocinado por:


Miembro de
Miembro de