Foto: Federico Puyo Vidal / EL TIEMPO
La avenida Jiménez comenzó el cambio del centro con el ingreso de TransMilenio, los espejos de agua y la peatonalización de la vía.
Entre la carrera 10a. y la Jiménez y desde la carrera 4a. hasta la 7a., museos, cafés, librerías y restaurantes le dan vida a la zona.
Hace cinco años, quedarse en el centro de Bogotá más allá de las 8 p.m. -sin vivir allí o sin tener plan de rumba- no era el mejor plan.
A las 6 p.m. -por tarde a las 7 p.m.- la gente salía como espantada, salvo los que iban a los conciertos de la Luis Ángel Arango, a las obras del teatro La Candelaria o se tomaban un café en los sitios de la zona.
Hoy hay dos 'Juan Valdez' con un poco más de una cuadra de distancia (uno en el Museo del Banco de la República y otro en el centro Gabriel García Márquez, en la calle 11 ambos), que viven repletos.
Además, la manzana cultural del Banco de la República (que incluye la Luis Ángel Arango, el Museo de Arte, el Museo Botero y la Casa de Moneda) y que se ha ido ampliando, y el centro García Márquez, con 101.258 visitantes en lo que va del 2009 y actividades como talleres para niños, exposiciones, conferencias y conciertos, todo gratis, han apoyado la reactivación del sector.
Además, están los restaurantes (unos 28 en el cuadrante, incluidos los de la Jiménez), cuyos platos oscilan entre 15.000 y 25.000 pesos y que ahora abren hasta las 9 p.m. Los fines de semana, algunos atienden hasta media noche.
Xinia Navarro, alcaldesa local de La Candelaria, afirma que los planes de seguridad y de cumplimiento de las normas de uso del suelo han ayudado a la convivencia.
"Los dueños de dos bares que sellamos entendieron que no podían tener esos locales y abrieron negocios de restaurante", dice.
Por ese cuadrante circula medio millón de personas al día. En la noche se están quedando unas 100.000.
Incluso, hay quienes duermen allí el fin de semana. Tour, cena, noche y desayuno cuestan 270.000 pesos en el Hotel de La Ópera, que ha tenido una ocupación hasta del 90 por ciento.
Ahora el centro se volvió todo un plan en la ciudad.
Cuatro décadas en La Candelaria
En una sola semana de junio, la comprendida entre el 20 y el 24, dos conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango tuvieron no sólo lleno completo, sino que las boletas se vendieron en cuestión de horas.
Fueron los de la violinista Hilary Hah, el pasado 21 de junio, cuyas entradas se agotaron en dos horas, y las de la Filarmónica de Berlín, dos días después, que también fueron adquiridas en tiempo récord.
A la Luis Ángel Arango ingresaron, en junio, 236.702 visitantes, de los cuales 7.000 fueron a la sala de música.
Y en la acera de enfrente, a la exposición de Andy Warhol, habían entrado, entre el 5 de junio y el 7 de julio, 41.535 visitantes.
Esta entidad viene haciendo un trabajo en el lugar desde hace 40 años y el Museo del Oro, en la carrera 6a. con calle 16, es otro de los lugares que han ido cambiando la cara del centro de Bogotá, no sólo con cultura, sino también con medidas de seguridad en las zonas.
Sin embargo, algunos visitantes se quejan de que en el chorro de Quevedo y en algunos puntos de la Jiménez roban mucho, pero el trabajo silencioso y juicioso de comerciantes, entidades del sector cultural y residentes le han cambiado la cara a este cuadrante del centro histórico.
Otro de los museos que han apoyado el cambio es el del 20 de
Julio, que ahora tiene servicio de restaurante.
Allí, en junio de este año, llegaron 5.000 visitantes.
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