Foto: Carol Malaver/EL TIEMPO
La banda que denuncia opera en esta bahía ubicada sobre la calle 140, entre carrera Séptima y Octava.
La bahía de parqueo del centro comercial Belmira Plaza, en la calle 140 entre las carreras Séptima y Octava, se ha convertido en un foco de inseguridad.
Las víctimas han sido, casi siempre, conductores desprevenidos que estacionan su vehículo en un lugar que, en teoría, parece ser bastante seguro.
El modus operandi de esta banda de asaltantes es el siguiente: Los delincuentes son siempre dos hombres y una mujer de cabello rubio. Ellos parquean su vehículo en la bahía y permanecen dentro de su automotor esperando a que aquellos conductores despistados estacionen su automóvil, justo al lado del de la banda.
Mientras uno de los pillos sigue a los dueños de los vehículos, los otros dos se encargan de analizar los objetos de valor dentro del carro y posteriormente rompen el vidrio con el codo y roban estos elementos.
En cuestión de segundos los malhechores se suben a su vehículo y parten con rumbo al norte por la Novena.
Esta situación se presenta regularmente en la noche, después de las 8 p.m., cuando el tráfico en la bahía es ligero. Pero con asombro pude comprobar, en días posteriores, que estos dueños de lo ajeno también operan a plena luz del día. En esta ocasión el perjudicado fue el propietario de un vehículo Mazda 6 estacionado en la bahía.
En cuestión de dos minutos un vehículo Sprint plateado estacionó junto al Mazda y dos de sus ocupantes robaron su rueda delantera derecha.
Uno de ellos, cruzeta en mano, retiró las tuercas mientras el otro se encargó literalmente de 'levantar' el vehículo con sus manos para desajustar la rueda.
La afortunada reacción de uno de los ayudantes del parqueadero permitió coger en flagrancia a uno de estos malhechores, quien al verse acorralado desenfundó su arma he hizo dos disparos al piso, afortunadamente sin consecuencias.
Total, antes de emprender su huída en el Sprint, con el neumático robado a bordo, el valiente ayudante de parqueo, estrelló con toda su fuerza su sombrilla de dotación en el vidrio panorámico ocasionándole una gran fisura.
De seguro el valor de la rueda no equipara el gran daño que este valiente personaje le ocasionó a esta banda.
¿Qué hizo la Policía?
La Policía se hizo presente 15 minutos después para tomar descripciones físicas de los integrantes de esta temerosa banda, así como del vehículo.
De la misma manera cuestionó fuertemente a dicho ayudante por no 'vigilar' la bahía mientras ocurría el delito. Este personaje se encontraba tomando su almuerzo, retirado de la lluvia que por ese momento, caía a cántaros.
Quiero poner en conocimiento esta situación para dar una voz de alerta y solicito a la alcaldía local y a la Policía tomar medidas al respecto.
CARLOS FELIPE CELY
Reportero Ciudadano
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