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'Nosotros no nos vamos para Cuba, queremos quedarnos en Bogotá'

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Colombia no dará asilo a cubanos que están en el aeropuerto El Dorado desde el primero de enero.

Periodista de EL TIEMPO entró a la sala donde habitan, hace ocho días, los extranjeros deportados.

Ocho días en una zona de tránsito esperando capturar la atención de los viajeros desprevenidos que, siempre con afán, apenas se detienen a mirar qué pasa. Ocho días en lo que Edualdo Roldán, uno de los seis cubanos no mayores de 41 años que esperan todavía en el aeropuerto El Dorado, llama un infierno (“Si no fuera por los colombianos, aclara, que son buenos, compadre”).

Pero que es más bien un purgatorio: una zona indefinida en el terminal aéreo en la que no se está ni en Bogotá, ni fuera de ella. Un lugar temporal, de paso hacia otro destino.

Ángel Barrios Cabrera, de 33 años, y Greisy Padrón, de 26, ambos de Camagüey, salieron un día de Cuba, huyendo de una miseria notable (11 dólares al mes gana Edualdo, con dos hijas. Cinco litros de leche cuestan 1 dólar). Iban rumbo a Ecuador, con la respectiva carta de invitación.

“Cuando llegamos a Quito nos sacaron de la fila. ‘No pueden entrar’, nos dijeron. Después de que muchos cubanos habían pasado ya. ‘Déjenlos salir que eso es verdad, los estamos esperando’ gritaban afuera los que nos habían invitado. Y vea, ya llevamos casi 15 días en total como unos peregrinos sin patria; seis en Ecuador y ocho aquí en Colombia”, dice Ángel, esposo de Greisy, que repite hasta el cansancio que cuando salió de Cuba, lo hizo de forma legal.

Las seis figuras deportadas que hoy descansan en un rincón del aeropuerto, frente a un vidrio enorme, antes no se conocían. Hoy los ha hermanado una misma fortuna trágica. En el camino de regreso a Cuba, el vuelo hizo una parada en Bogotá. De los once que llegaron a Bogotá, cinco ya regresaron a Cuba. Pero los seis restantes (Ángel, Briam, Edualdo, Greisy, Yoanker y Nayip) no se van, no regresan por ningún motivo.

Ahora ellos se han fundido y hablan un mismo lenguaje: “Nosotros no nos vamos para La Habana. Es lo único que les decimos. Nosotros nos queremos quedar en Bogotá”, cuentan en coro con una voz rítmica, casi musical.

De Bogotá no saben nada. Apenas lo que logran ver por los grandes ventanales: los cerros, el sol picante, la lluvia. Y aun así la prefieren. Cuba, hoy en día, no es una opción de vida para ninguno.

“Qué bella es Bogotá desde aquí. Qué lástima que no nos pudimos quedar y conocerla”, dice Yoanker Paradela, de 30 años, nacido en Ciego de Ávila. La voz es de resignación. El cónsul ya les dijo que se trataba de un tema que no le pertenece al gobierno cubano.

En ese mismo rincón que no supera los 15 metros cuadrados, ellos habitan un espacio imaginario. La vigilancia los tiene circunscritos entre dos puertas. La 31 y la 32. Allí llevan una vida casi monacal. Duermen en el suelo, sin cobijas. Comen a deshoras, dependiendo de la buena voluntad de las personas. En una de esas noches frías (6 grados hace aquí en la madrugada, dice Ángel) uno de sus celulares desapareció. Y desde entonces no se sabe nada.

“Esa temperatura aquí es normal, pero en Cuba es un frío que no te imaginas. Nosotros venimos de un país supertropical, mírame la piel”, cuenta Ángel mientras muestra un brazo tostado por el contacto frecuente con el sol.

Los pasaportes los tiene el personal de conexiones, que aguarda la decisión para el regreso.

“Parece que ya nos van a dar un pasaje para Bolivia o algún lugar, pero a Cuba no vuelvo”, dice Edualdo.

Afuera, algunos personajes solidarios se desviven por hallar la forma de hacerles llegar un bocado de comida. “Una cosa son las políticas internacionales y otra muy diferente las condiciones humanas”, dijo Juan Pablo García, que ha hecho hasta lo imposible para lograr filtrar su ayuda. Ellos, adentro, no saben bien qué pasa. Por ahora, prefieren vivir enclaustrados –en lo que parece una jaula de vidrio– antes que volver a Cuba.

Colombia no les dará asilo

El Gobierno de Colombia explicó que no hay viabilidad jurídica para darles asilo político a los seis ciudadanos cubanos que están en tránsito en el aeropuerto El Dorado desde el pasado primero de enero. (Lea también: Colombia no dará asilo a cubanos que están en El Dorado).

La Cancillería dijo que la intención de solicitar refugio que los cubanos han manifestado a través de los medios de comunicación “no podría tramitarse”, pues las normas colombianas niegan expresamente esta posibilidad cuando se trata de extranjeros en zonas de tránsito internacional. “Jurídicamente no han ingresado a territorio nacional”, afirma.

Según el documento, “Migración Colombia no ha tenido acceso a sus pasaportes”, por estar en tránsito internacional.

La Cancillería informó igualmente que los seis cubanos permanecen en una sala de tránsito bajo custodia de la aerolínea Avianca, que debe retornarlos al sitio de origen. Finalmente, el comunicado dice que la Cancillería y los oficiales de Migración Colombia han estado en contacto con la aerolínea, que gestiona el traslado de los citados extranjeros al país de embarque”.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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