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Bogotanos enterraron en una década la cultura ciudadana de Mockus

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La década perdida de la cultura ciudadana

La imagen de mimos que enseñan a cruzar por las cebras es uno de los íconos de la cultura ciudadana.

El exitoso modelo de convivencia de hace casi 20 años naufragó durante las alcaldías siguientes.

"Primer anillo de seguridad, tu conciencia. Segundo anillo -si tu conciencia falla- tus vecinos, amigos y colegas. Si la autorregulación y la mutua regulación no bastan, policía y justicia. Pero en ese orden".

Con estas frases resumía Antanas Mockus, hace un par de semanas, en Uruguay, la filosofía con la que convirtió a Bogotá en ciudad modelo de convivencia ciudadana hace ya casi 20 años, cuando fue alcalde. Su plan de cultura urbana, con el que consiguió que los bogotanos respetaran unos mínimos para la convivencia, todavía es objeto de elogios en foros internacionales.

El reconocimiento no es gratuito. Con sus excéntricas campañas, como la de los mimos que enseñan a cruzar por las cebras, los policías de cartón o los ciudadanos que les sacaban tarjeta roja a quienes cometían actos no cívicos, Mockus logró darles la vuelta a indicadores claves como muertes por accidentes de tránsito -pasaron de 24 a 7 por cada 100.000 habitantes durante sus dos mandatos- y la tasa de homicidios -pasó de un promedio anual de 55 a 25 por cada 100.000-. Todo sin aumentar el pie de fuerza policial.

El 'chip' de la Bogotá de todos se instaló en la mentalidad colectiva y logró hitos, por ejemplo, en el aporte voluntario del 10 por ciento en el pago de los impuestos distritales: 63.000 contribuyentes realizaron este aporte a finales de los 90, frente a los casi 9.000 del año pasado.

Una política en el olvido

Pero aquella ciudad idílica, de buenas formas y ciudadanos comprometidos, se volvió un lugar hostil, donde la intolerancia es el pan diario (la Fundación Arco Iris ha reportado hasta 15.000 riñas en un solo fin de semana) y donde conducir o ser peatón implica un alto riesgo (el año pasado perecieron 5.792 personas en accidentes de tránsito).

Este deterioro no es solo de percepción. Según datos de organizaciones como Corpovisionarios (centro de pensamiento que preside Mockus) y el Barómetro de Capital Social, que periódicamente le toman el pulso a la cultura ciudadana, hay indicadores de una disminución de la disposición para corregir comportamientos negativos en temas como la movilidad, un aumento de la desconfianza y una tendencia a privilegiar la intervención de las autoridades antes que a mediar en situaciones de conflicto.

¿Qué ocurrió para que en poco más de una década se perdiera el terreno ganado por Mockus? La respuesta recurrente de los expertos es la falta de continuidad. "Muchos políticos no supieron o no quisieron seguir apostando por los planes de cultura ciudadana y dejaron que el legado de su mentor se desdibujara con el tiempo -afirmó Henry Murraín, director de proyectos de Corpovisionarios-. Las buenas gestiones de Mockus se volvieron famosas en el mundo y eso generó envidias políticas".

En este punto coincide el senador John Sudarsky (Partido Verde), quien asesoró a Mockus en participación ciudadana. "Es algo inherente al hombre no aprender de las buenas experiencias anteriores. El sucesor de Mockus, Lucho Garzón (2004-2007), apostó por políticas más asistencialistas, como Bogotá sin Hambre, pero no construyó sobre lo construido en materia de cultura ciudadana", dijo.

Garzón reconoció que su gobierno se quedó corto en el asunto del comportamiento cívico, al menos como lo enfocó Mockus, pero negó que haya ignorado las bases de su predecesor. "La cultura ciudadana de Mockus hacía énfasis en los deberes, pero en mi gobierno tuvo énfasis en los derechos: como el derecho a la educación, al trabajo, a la seguridad... Y eso también genera cambios enormes en el comportamiento ciudadano", afirmó el exalcalde.

El hecho innegable es que, a partir de su mandato y luego, durante el de Samuel Moreno (2008-2011), muchos de los programas cívicos ideados por Mockus comenzaron a desmontarse. Una fuente que trabajó en la Secretaría de Cultura en la era de Moreno aseguró que en un principio hubo interés en retomar las tesis 'mockusianas'. De hecho, el mismo exalcalde llegó a ejercer como asesor en la materia. "Hubo reuniones, pero todo se quedó en nada. Solo sobrevivió la Encuesta de Cultura Ciudadana, que realiza periódicamente el Distrito", sostuvo el antiguo colaborador de Moreno.

El efecto de la corrupción

Luego vino la puntilla final: el escándalo del 'carrusel' de la contratación y el derrumbe de Moreno. "¿Con qué autoridad se iba a instar a la ciudadanía a respetar a sus dirigentes o a que cuidara su ciudad cuando sus gobernantes estaban dando un mensaje opuesto?", se preguntó el sociólogo de la Universidad Nacional Camilo Castiblanco.

A este trágico panorama se sumó, según Sudarsky, un fenómeno nacional de desmovilización civil. "Durante el gobierno de Álvaro Uribe hubo una señal muy fuerte en contra de que los ciudadanos se encargaran de lo público, aspecto clave de la cultura ciudadana. Predominó la idea de que lo público era del Estado y no de la sociedad civil", comentó.

Como muestra de ello, proporciona un dato: mientras en 1997 el 45 por ciento de los bogotanos mayores de 18 años hacían trabajo voluntario, en el 2005 la cifra cayó al 32, y en el 2011, al 10, según la medición de Capital Social.

Pese a los años perdidos, los expertos consideraron que aún se pueden recuperar algunas buenas costumbres, aunque no bastará un par de campañas para sembrar en las conciencias de los bogotanos lo que algunos definen como la "vergüenza social". A su juicio, se requieren liderazgo, voluntad y un equipo coordinado.

"Detrás de ambiciosos proyectos como las estrellas amarillas, que se pintaban en el asfalto cuando perecían personas en accidentes de tránsito, o los mimos, que instaban a los conductores a no pisar las cebras, había todo un equipo de sociólogos, antropólogos, científicos sociales y expertos en políticas públicas pensando dónde focalizar la agenda cultural ciudadana", explicó el experto en seguridad Hugo Acero, que también fue parte de la administración Mockus.

"La cuestión no es abrazar el concepto, porque la cultura ciudadana es como la paz: nadie te dirá que no está de acuerdo en alcanzarla. Lo importante es tener la voluntad y la capacidad técnica de implementarla y sostenerla", concluyó Sudarsky.

Antanas Mockus
'A nadie le gusta criar hijos ajenos'

¿Cree que dilapidaron su legado de cultura ciudadana?

Acuñé la consigna de que hay que construir sobre lo construido, pero le digo una cosa: el máximo susto de un macho es criar hijos ajenos. Por eso, en mi segunda gestión, quise demostrarme que era capaz de priorizar proyectos que había dejado Enrique Peñalosa. Es decir, criar hijos ajenos como si fueran propios, porque arrancar de ceros es más difícil.

¿Garzón no quiso criarle sus hijos?

Es claro que en su mandato hubo un bajón en cultura ciudadana. Él pudo haber vivido algo similar a lo que yo sentí cuando hice el empalme con Peñalosa. Cuando uno ve un equipo haciendo las cosas superbién da susto no estar a la altura. Pero no hay nada más absurdo que se acabe un proyecto porque el gobernante nuevo no lo entendió. Garzón apostó por el tema de la alimentación, pero hubiera podido mantener el de ciudadanía.

¿Y qué pasó con Samuel Moreno?

Mi proyecto pedagógico estaba orientado a resultados; el de Moreno, a la publicidad y las comunicaciones, y el impacto de este tipo de estrategias es muy limitado. Paradójicamente, durante su mandato sí hubo una gran manifestación de cultura ciudadana: la indignación masiva por el escándalo de corrupción de la 26.

¿Qué ha hecho Petro en este sentido?

Ni el discurso estándar de la derecha ni el de la izquierda reconocen la importancia del tema de la obediencia voluntaria de las normas. A los de derecha les suena de izquierda, y viceversa. Creo que Petro, que sí ha arriesgado en temas como los toros o el pico y placa, no ha hecho lo mismo en cultura ciudadana. Además, tiene un discurso que polariza, y la cultura ciudadana no es un tema de ricos o de pobres, aunque estos últimos son los que más padecen el no tenerla.

¿Dónde habría que intervenir hoy para rescatar algo de su legado?

En algunos puntos donde se focalizan los problemas de convivencia, como TransMilenio, las vías (por las dificultades de movilidad) y el ámbito intrafamiliar.

Cuando Bogotá era cívica

Teléfonos para celosos

La Alcaldía habilitó una línea para que los maridos celosos conversaran con psicólogos y evitaran la violencia en el hogar. Recibió más de 3.000 llamadas.

Taxistas caballerosos

Unos 25.000 taxistas se convirtieron en 'caballeros de la cebra' y suscribieron compromisos, como saludar al pasajero y cobrarle solo lo que marcara el taxímetro.

Vacuna antiviolencia

Más de 45.000 bogotanos participaron en este rito asistido por un psiquiatra, en el que las personas descargaban su ira golpeando un muñeco.

Ahorro de agua

Mockus logró que los bogotanos ahorraran un 50 por ciento en el consumo de agua cuando una emergencia en el sistema Chingaza puso a la capital en riesgo de desabastecimiento.

El Distrito prepara campañas
En los próximos meses abrirá escuela de cultura ciudadana

Aunque la secretaria de Cultura del Distrito, Clarisa Ruiz, desmintió el rumor de que la Administración esté estudiando implementar el modelo de cultura ciudadana de Mockus, sí anunció un conjunto de medidas para "construir acuerdos mínimos que mejoren el orden social", en las que se invertirán 12.000 millones de pesos. A iniciativas que ya están en marcha, como 'Amar es desarmarte', que busca desestimular el porte de armas, se sumarán en los próximos meses otras como 'Conmuévete', que pretende incentivar el uso del vehículo compartido, y 'Amor por Bogotá' -heredado de la administración pasada-, que financia iniciativas particulares orientadas a promover la cultura democrática.

"También abriremos, en asocio con la Universidad Nacional, una escuela de cultura ciudadana, en la que líderes urbanos y vendedores informales podrán aprender a ser mejores ciudadanos", explicó Ruiz.

Asimismo, la gerente (e.) de TransMilenio, Constanza García, anunció varias campañas para mejorar los comportamientos en la entrada y la salida de las estaciones, y antes de la entrada en vigor del Sistema integrado de Transporte público (SITP), el Distrito pondrá en marcha campañas para promover el uso de los nuevos paraderos.

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO

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