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Siete absurdos que indignan a los bogotanos

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Siete absurdos que indignan a los bogotanos

El pleito por los predios del Cantón Norte tardó 16 años en resolverse.

Un puente que termina en una pared, postes en ciclorrutas y botones de pánico inútiles, en la lista.

Por falta de seriedad en la planificación, mala ejecución, burocracia, pleitos o simple negligencia (para no hablar de corrupción), los bogotanos tenemos que presenciar todos los días auténticos monumentos a lo 'absurdo' en nuestra ciudad.

Un puente que desemboca en una pared, botones de pánico para comunicarse con la policía que no funcionan, dos tarjetas distintas para poder usar el mismo sistema de transporte público, vehículos de tracción animal circulando por las principales vías o ciclorrutas llenas de postes, son algunos de estos 'absurdos de campeonato'.

Hoy le presentamos una lista con solo siete de estos escandalosos problemas.

1. Puente de la 109 con 9a.

Los bogotanos asisten al insólito espectáculo de un bellísimo puente que no se podrá usar, sino parcialmente, porque desemboca en una pared del Cantón Norte. Tras más de una década de pleito, el Ministerio de Defensa y el Distrito llegaron a una conciliación a finales del año pasado por 49.000 millones de pesos, a cargo de las arcas de la ciudad. El problema es que la entrega de los predios tardará y luego vendrá una licitación para hacer la extensión de la carrera 11. Así las cosas, aunque el puente empezaría a funcionar este mes para desviar parte del tráfico a la calle 106, esta obra seguirá siendo un gran absurdo por un buen tiempo más.

2. Ciclorrutas con postes

Las ciclorrutas de la calle 26 y la carrera Décima, que el Distrito acaba de entregar, parecen pistas de obstáculos. Entre las calles 11 sur y 31 sur sobre la Décima se pueden contar hasta cinco postes de luz por cuadra. Y entre las carreras 54 y 45 de la 26 hay tres. Codensa no solo tendrá que retirar los postes, sino también volver a pavimentar las áreas afectadas, pues no hubo coordinación entre ellos y el IDU.

3. Dos tarjetas de TransMilenio

Los usuarios de Transmilenio, un sistema que mueve 1'7 millones de pasajeros por día, tienen que cargar con dos tarjetas para poder usar los famosos buses rojos: una para las estaciones de la troncal de la 26 y otra para el resto del sistema. ¿La razón? El Distrito no ha logrado que las dos empresas recaudadoras Angelcom (la empresa de las primeras troncales) y Recaudo Bogotá (la de la 26 y la 10a.) se pongan de acuerdo.

4. 'Zorras' en pleno siglo XXI

La muerte de un caballo en plena avenida Chile esta semana revivió la pregunta sobre cómo es posible que en pleno siglo XXI en Bogotá aún se permita la circulación de vehículos de tracción animal. Las 'zorras' debían estar fuera de circulación desde principios de este año, por decreto, pero mientras que en Medellín ya fueron erradicadas, aquí la fecha se pospuso para el 2013. Movilidad calcula que en la ciudad hay hoy cerca de 2.800 carreteros.

5. Botones de pánico que no sirvieron

Nueve puntos de Bogotá, incluyendo los portales Norte, de la Calle 80 y de Las Américas, tienen sistemas de botones de pánico para comunicar a los ciudadanos con la Policía en caso de emergencia. Estos sistemas, comprados durante la alcaldía de Lucho Garzón, le costaron al Distrito más de 450 millones de pesos, pero la mayoría no funciona.

6. Señales obsoletas de la séptima

En la alcaldía de Samuel Moreno, se instalaron más de cien paraderos en la carrera séptima que, según se explicó en su momento, organizarían el transporte público en esa vía y serían una suerte de 'primera piedra' en el Sistema integrado de transporte público (SITP). Pues bien, los paraderos nunca funcionaron ni harán parte del SITP, y las señales se 'pudren' en el abandono. Pero alguien cobró por ese contrato.

7. 'Buses chimenea'

Aunque la Secretaría de Movilidad asegura que, cada día, en promedio, se multa a 23 vehículos de servicio público por contaminar, la ciudadanía sigue viendo a 'buses chimenea' circular con total impunidad, cuando muchos de ellos ya deberían estar chatarrizados. La Secretaría de Salud asocia los altos niveles de contaminación del aire en Bogotá con un aumento de las enfermedades respiratorias agudas en la capital. El transporte público es responsable de al menos el 55 por ciento de la contaminación del aire en la capital.

REDACCIÓN DOMINGO Y BOGOTÁ

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