Crean mapa para no olvidar a los mártires
Por: CAROL MALAVER |
En la carrera Séptima con calle 13 son pocos los que añoran aún los discursos del líder político Jorge Eliécer Gaitán. / Foto: Luis Lizarazo
Foto:Centro del Bicentenario, Memoria, Paz y Reconciliación conmemora asesinatos de personajes públicos.
Don Isaac limpia casi todas las semanas las placas que conmemoran el asesinato del líder político Jorge Eliécer Gaitán en la carrera 7a. con calle 13.
Cuentan que él es de los pocos ancianos de cabellera plateada que aún llora la muerte del abogado porque, desde hace tres años, solo el 9 de abril se acuerdan de ese pedazo de pared.
"Antes le traían velas y flores. Viejitos canosos tomaban aguardiente y se ponían a llorarlo o recitaban sus discursos. Ahora ya no viene casi nadie", dijo una mujer que vende lotería en el lugar hace más de 35 años.
Lo mismo pasa en el poste contra el que se estrelló el vehículo de Jaime Garzón en la carrera 42 B con calle 22 F, donde sicarios le dispararon. Los colores, antes brillantes, de la bandera de Colombia ahora empalidecen con el paso del tiempo.
"Antes la gente ponía claveles. También venían de la universidad, pero ahora ya casi nadie pasa", contó una vendedora de aromáticas de esa esquina.
Otros, más afortunados, tienen estatua, aunque tapizada de grafitis y suciedad, como la de Policarpa Salavarrieta, fusilada en Bogotá el 14 de noviembre de 1817. Hasta sirvió de corcho para que fijaran el número de una línea caliente. Pocos se detienen a leer su legado en la carrera 3a. con calle 18: "Pueblo indolente, distinta sería vuestra suerte si conocieran el precio de la libertad".
Varios retazos de asfalto y olvidados monumentos son los únicos vestigios del asesinato de personajes de la vida nacional que murieron defendiendo ideales políticos, reivindicando los derechos de minorías vulnerables o denunciando hechos graves de corrupción, pero pocos son los que permanecen vivos en la memoria de los bogotanos.
Por eso, el Centro del Bicentenario, Memoria, Paz y Reconciliación diseñó un colorido y marcado mapa de Bogotá en el que se señalan con puntos los lugares de cada acontecimiento y un panel en el que se explica qué fue lo que pasó.
"La idea es propiciar el reconocimiento de las vulneraciones a los derechos humanos y los esfuerzos por la construcción de democracia y paz, que han tenido lugar en los últimos 200 años en la capital", dijo Catherine Reina, promotora cultural de la biblioteca El Tunal, el primer lugar donde se expone el mapa.
Los estudiantes del colegio Guillermo Cano hacían fila india para visitar el módulo de quien le dio el nombre a su colegio. Una profesora les explicaba quién era ese señor. "Creo que es el rector de nuestro colegio", dijo uno de los alumnos mientras la profesora les decía que era un gran periodista que criticaba a los narcotraficantes y que por eso lo habían matado.
En la biblioteca El Tunal estará hasta el 12 de septiembre la exposición y luego será trasladada a la de El Tintal. En la sala también hay dispuestos computadores para que la gente pueda escoger al personaje o el hecho y leer su historia. "Los adultos mayores se impactan mucho y hasta discuten entre ellos", dijo Reina.
En el mapa también aparecen los 'falsos positivos' de Soacha, los desaparecidos del Palacio de Justicia, periodistas como Jorge Enrique Pulido y sindicalistas como José Raquel Mercado y Jorge Luis Ortega, entre otros.
Igualmente están señalados lugares en los que se cometieron otros atentados, como las bombas del Club El Nogal y el edificio del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).
También se exhibe un mapa de la localidad de Tunjuelito, para que los ciudadanos construyan la cartografía de esta localidad. "La realidad duele, pero es historia y hay que conocerla", decía uno de los visitantes a la muestra.
Carol Malaver
Redactora de EL TIEMPO
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