Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Publicidad

Paute aquí

Fredy, el taxista valiente / Voy y vuelvo

Por: |

Aquí mismo me he quejado de algunos taxistas por su matonería, porque piensan primero en el trancón que en el pasajero y porque usan sus famosos 'zapaticos', esos taxis incómodos y diminutos, como si estuvieran en una pista sin obstáculos. De ahí tantos y tan lamentables accidentes, especialmente en las noches.

Pero esta semana me subí al taxi de Fredy, uno de los casi 100.000 conductores 'amarillos' que hay en la ciudad. Y claro, me reclamó: "Fíjese, usted hablando mal de los 'zapaticos' y hoy le tocó montarse en uno", dijo. Y a partir de allí empezó un diálogo interesante acerca de su oficio y de las acciones que emprenden muchos taxistas en aras de la seguridad de los bogotanos. Toda una novedad para mí.

Fredy es menudo, simpático, charlatán, de unos 35 años y muy informado. La W y La Luciérnaga son sus programas favoritos; por eso habla con propiedad de política, de economía o de seguridad. Y fue este último tema el que más me llamó la atención, dada la cantidad de anécdotas que solo un conductor como él puede coleccionar tras una vida dedicada al taxi.

He aquí algunas de ellas. "Un día -comenzó a relatar muy a su estilo- se me subieron tres 'pintas', dos mujeres y un man. Les pregunté para dónde iban y me respondieron 'fresco, hágale derecho', y eso para mí ya es seña de que son ladrones. Y claro, al poco rato los vi por el retrovisor sacándose de a tres y cuatro celulares de los brasieres, del pantalón, de las chaquetas... Estaban felices mirando los teléfonos. Acababan de 'tumbárselos' en una estación de TransMilenio".

Acto seguido, Fredy esperó a encontrar un policía en el camino, y lo halló a la altura de la calle 76 con Caracas, le pitó y entregó a los ladrones que llevaba a bordo. "Gonorrea, usted me las paga, ya tengo la placa", le gritó el sujeto. Un acto heroico, sin duda. "Pero esos 'manes' hoy ya deben estar sueltos", se lamenta Fredy.

Otra. "Pille que un día yo iba por Pontevedra y vi a una señora con cara de angustia, paré, se subió y no hablaba nada, pero yo sabía que estaba aterrorizada. Entonces, le pregunté si le pasaba algo, me dijo que la acababa de atracar un tipo. Y me lo mostró. El hombre iba por el andén, fresco, con maletín y de corbata, todo bien. Entonces me bajé del carro, saqué un destornillador y le dije a ella: 'Espéreme aquí' y me fui tras el tipo, pero el hombre empezó a correr cuando me vio, atravesó la Boyacá en plena hora pico, por poco lo atropella una flota, y cuando llegó al otro lado me volteó a mirar y se despidió con la mano... qué piedra, se me voló".

Y una más. "Cómo le parece que una vez tres 'pintas' se me iban a subir al carro, tenían cara de haber hecho algo, uno ya los aprende a distinguir, y de una dije: estos 'manes' son rateros. Y no los recogí, pero vi cuando se subieron a una buseta en la 68 y más atrás venía una pobre muchacha a la que acababan de robar... Entonces, esperé a que la buseta se me adelantara y luego me le atravesé, saqué la 'L' (cruceta para las llantas) y le dije al chofer: 'hermano, ábrame la puerta de atrás'. Y allí estaban. 'Gran hps... me devuelven ya lo que le robaron a mi prima', les grité. Uno de ellos se me levantó desafiante y le puse su varillazo... Ahí empezó a echar sangre por la cabeza. Entonces sabían que hablaba en serio, hasta que me entregaron un par de aretes, dos anillos y 32.000 pesos. Me bajé después de pegarles una 'madreada' brava. Y anduve por varias calles buscando a la mujer para devolverle lo que le habían robado, pero no la encontré. Pobrecita. Es que da mucha piedra, ¿no?".

Y hay más historias que no caben acá. Fredy, sin duda, es un taxista valiente. Como todos los que ayudan a las autoridades -que a veces no reconocen ese esfuerzo- a capturar bandas de atracadores.

Uno diría que necesitamos más Fredys en Bogotá, no necesariamente para darles con la 'L' a los delincuentes, sino para aprender a ser más solidarios con los demás. Tal vez sea eso lo que nos esté haciendo falta para andar más tranquilos por la calle.

ERNESTO CORTÉS FIERRO 
Editor Jefe EL TIEMPO
@ernestocortes28
erncor@eltiempo.com

Herramientas

Publicidad

Paute aquí

Patrocinado por:

ZONA COMERCIAL

Paute aquí

Reportar Error

¿Encontró un error?

Para eltiempo.com las observaciones sobre su contenido son importantes, permítanos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de la Casa Editorial El Tiempo (CEET). Por favor, incluya su nombre y correo electrónico para informarle del seguimiento que le hemos dado a su observación.

Los campos marcados con * son obligatorios.

*
*
*

Respuesta

Recordar clave

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.