El Gimnasio Femenino está cumpliendo 85 años de su fundación
Por: ÁNGELA BOTERO ZULUAGA |
Alumnas del Gimnasio Femenino, uno de los colegios más tradicionales de Bogotá, fundado en 1928.
Foto:El colegio, ubicado al norte de la ciudad, rompió los paradigmas de la educación femenina.
En una casa de familia, al mejor estilo colonial de los años 20, un grupo de 16 niñas empezaron a recibir clases en mesas bajitas, redondas y sin libros; para ellas fue curiosa la manera de pasar el examen para ingresar a estudiar a esa casona que se empezó a llamar, en 1928, Gimnasio Femenino: "El examen consistía en contar hasta 20 chochitos rojos y pintar una casa con un árbol y el sol lleno de rayos", recuerda Teresa Muñoz de Reyes, una de las exalumnas.
Esa casona, ubicada en la calle 72 con 5a., es recordada por sus grandes ventanales donde el sol capitalino alumbraba las mañanas y hacía crujir la madera en cada paso de las pequeñas. Algo valioso por esa época fue que dos mujeres fueron las encargadas de iniciar ese reto por una nueva educación para la sociedad femenina bogotana.
"En ese tiempo muchos padres tenían a sus hijos varones en el Gimnasio Moderno, pero sus hermanitas no tenían un espacio parecido, así que ellos deciden unirse, en 1927, en las oficinas de don Jorge Durana en la Librería Colombiana y, luego de estructurar la idea, se crea el Femenino. De esta manera se rompe el paradigma de la educación religiosa de la época", cuenta Trudy Martínez de Ruiz, exalumna y rectora del Colegio Gimnasio Femenino.
Al salirse de la línea de los hábitos y las sotanas, la sociedad bogotana se alarmó tanto que llegaron a tildarlos de 'herejes'. Sin embargo, el modelo pedagógico traído por Agustín Nieto Caballero -un bogotano que luego de estudiar en el exterior quiso revolucionar la pedagogía en el país demostrando que los niños pueden ser autodidactas y los maestros unos guías para facilitarles su aprendizaje-. Se enfocaba en el servicio a la comunidad, el amor a la naturaleza, las artes y las ciencias.
Ese amor por la comunidad se vio reflejado en la ayuda a los menos favorecidos en el 'Dispensario Areneras', nombre con el que bautizaron su labor social. Cada día, distinguidos médicos de diferentes especializaciones y las niñas del colegio, vestidas con batas blancas y un pañuelo adornado con una cruz roja subían a los cerros; iban a cantar a los viejitos del lugar y también dieron algunas clases en el Instituto para ciegos.
La casona comenzó a quedarse 'chiquita'. Así que en 1967, luego de haber estado un tiempo en la calle 80, se trasladan a la calle 128 con Séptima, donde hoy se forman más de 1.000 niñas. Algo que ha distinguido al Femenino son los lazos que tiene con el Gimnasio Moderno; de hecho usaban sus laboratorios de química, física y hasta hoy siguen compartiendo la Copa Adelaida: un espacio donde los gimnasianos y las niñas del Femenino compiten con sus raquetas de tenis.
El tiempo ha marcado al colegio, pero luego de 85 años el ambiente familiar sigue impregnando los rincones y las niñas continúan formándose con valores y guiadas hacia el apoyo de las comunidades menos favorecidas. Actualmente, cada vez que hay una emergencia en la ciudad, es el Femenino el que lidera las ayudas humanitarias entre los colegios de Bogotá. Como si fuera poco, trabajan por la educación de los habitantes de los cerros de Usaquén con la Fundación Ana Restrepo del Corral.
Ángela Botero Zuluaga
REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA
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