Foto: Archivo / EL TIEMPO
Muchas estaciones no solo venden y permiten el consumo de licor, sino también dejan que los clientes fumen.
La norma, violada sistemáticamente en la ciudad, existe desde 1998 y busca garantizar la seguridad de los usuarios y de las personas que trabajan en esos sitios.
Por eso, la semana pasada la Alcaldía Local de Usaquén cerró (por el resto del día que hizo el operativo) la estación de Terpel de la avenida 19 con calle 122.
En este caso los denunciantes fueron los vecinos que se quejaron del ruido de las personas que allí se reunían, sobre todo los fines de semana, no solo a llenar el tanque sino para comprar y a tomar en este sitio.
"En el operativo pudimos demostrar que las quejas eran ciertas", dijo Jaime Acevedo, asesor jurídico de la alcaldía de Usaquén.
Y agregó: "Ahora les dimos 30 días para que dejen de vender licor, si no la sanción puede ser el cierre definitivo".
Otra estación amonestada fue la Esso de la avenida 19 No. 127 C- 50, que en la actualidad está cerrada por remodelación.
Acevedo advirtió que cuando los minimercados pertenezcan a personas diferentes a los propietarios de la estación de servicio, la sanción será para ambos.
"No se pueden vender estos productos, y esto también es responsabilidad del dueño de la gasolinera", señaló Acevedo.
EL TIEMPO comprobó que varias de las estaciones de servicio que operan en la misma localidad incumplen esta norma.
En la estación de Petrobras de la calle 106 con Novena y en la de Teruel de la 104 con 15, ofrecen cerveza, whisky, ron y aguardiente.
"Preferimos tomar en bombas por seguridad, los parques son muy solos y el ambiente no es bueno".
A Ernesto Albornoz, ciudadano que compra en el Tiger Market, de la misma bomba de gasolina, le parece peligroso que la gente tome en estos lugares. "Es que el licor va acompañado de cigarrillo, que no es muy aconsejable cerca de combustibles", aseguró.
El miércoles pasado, los dueños de las estaciones de servicio de Usaquén se reunieron en la alcaldía local con el asesor jurídico Jaime Acevedo para llegar a un convenio y empezar a cumplir la norma antes de que empiecen las sanciones.
"Todos tienen voluntad -señaló Acevedo- y en un principio quieren contratar servicio de vigilancia privada con el fin de retirar las personas que se quedan tomando en estos negocios".
Los dueños de las bombas aseguraron, además, que van a quitar las mesas que hay para consumo después de algunas horas, y no van a permitir el parqueo de autos dentro de las estaciones.
Los propietarios pretenden, sin embargo, que la Alcaldía les permita la venta de bebidas alcohólicas para que se consuman en otro sitio, como funciona con los almacenes de cadena.
La vigilancia recae sobre las alcaldías locales, que al principio pueden llamar la atención, luego multar y por último cerrar el establecimiento. Usaquén es pionera en la ciudad en buscar que este decreto por fin se cumpla en la ciudad.
Normas que se violan con la venta de licor
Decreto 146 del 2 de febrero de 1998, expedido en la administración del alcalde Enrique Peñalosa, establece: "Prohibir el expendio de bebidas alcohólicas a partir del primero de marzo de 1998 en droguerías y estaciones de servicio (bombas de gasolina) del Distrito Capital".
Código de Policía (Acuerdo 79 de 2003) determinó en su artículo 111 que "los establecimientos industriales y comerciales deben cumplir las normas referentes al uso del suelo de acuerdo con el Plan de Ordenamiento Territorial, de intensidad auditiva, horario, ubicación, publicidad exterior visual y destinación, expedidas por las autoridades distritales (...). Cumplir Cumplir las normas vigentes en materia de seguridad y de protección contra incendios".
HERMANN ENRIQUE SÁENZ P.
Redactor EL TIEMPO Zona
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