La alerta la lanzó ayer la Secretaría Distrital del Hábitat y la Contraloría de Bogotá, entidad que, incluso, afirmó que el relleno copará su capacidad en tres meses, a medidados de diciembre.
La modificación de la licencia ambiental que permitiría la ampliación del relleno en 15 hectáreas más debe ser aprobada por la Corporación Autónoma Regional (CAR).
Esta extensión de terreno permitirá el depósito de basuras durante otros 10 años, es decir, hasta el 2018.
El relleno, situado en Usme, funciona desde hace 19 años y ocupa 473 hectáreas, de las cuales 190 son utilizadas para disponer las 6.000 toneladas diarias de residuos que generan los bogotanos.
La secretaria del Hábitat, Catalina Velasco Campusano, informó que la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) le solicitó a la CAR, desde el primero de julio, el cambio en la licencia, para optimizar la capacidad del relleno. "Pero hasta el momento, la entidad no se ha pronunciado", dijo Velasco.
Por tal motivo, la Secretaria del Hábitat urgió ese trámite en una carta que le envió ayer al director de la CAR, Édgar Alfonso Bejarano.
La petición la hizo teniendo en cuenta que la adaptación de las nuevas áreas de disposición de residuos requiere la excavación y movimiento de 400 mil metros cúbicos de material, de los cuales 60 mil se usarán para cierre de áreas clausuradas.
"El movimiento de este material -agregó Velasco- no se realiza en menos de cinco meses que, frente a los seis que le quedan de vida útil al relleno, no permiten garantizar el uso de un área adecuada para la disposición de las 6.000 toneladas por día de residuos".
De ahí que, según la funcionaria, el agotamiento del terreno disponible para las basuras "ya está generando demoras en el descargue de los vehículos de las empresas de aseo y atrasos en los horarios de recolección".
Pero Velasco fue más allá. En el documento entregado a la CAR señaló que "se prevé una acumulación y descomposición de los residuos en las vías públicas que podría llevar a la ciudad a una emergencia sanitaria y ambiental".
De otra parte, la Contraloría Distrital señaló que entre las causas que han llevado a que la ciudad esté a las puertas de una emergencia sanitaria se encuentra la "negligencia" de la Uaesp, la falta de la licencia ambiental, la forma de operación que tiene el concesionario (Proactiva) y el recibo de residuos de cinco municipios de Cundinamarca.
EL TIEMPO se comunicó con la CAR para conocer su posición sobre al tema, pero hasta el cierre de esta edición no había respondido.
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