Foto: Archivo / EL TIEMPO
No es un juego de niños. Los delincuentes los utilizan para guardar y transportar armas de fuego, reveló la Policía Metropolitana de Bogotá.
La razón es que los niños tienen una situación jurídica especial si son sorprendidos con armas ilegales, muy diferente de la de los mayores de edad.
Los delincuentes escogen a niños de escasos recursos y de apariencia humilde que deambulan solitarios en parques dándoles patadas a un balón o jugando canicas. Muchachos inocentes.
Los sujetos les ofrecen cualquier centavo. Les prometen ayudas económicas a cambio de guardar y transportar las armas de fuego que han sido utilizadas previamente para cometer homicidios y otros delitos. Los niños portan y llevan a sus casas, sin darse cuenta, armas manchadas de sangre.
Los menores no dudan y aceptan la oferta. La hallan atractiva no solo por el dinero que les ofrecen sino también por la novedad de sostener en las manos un arma de fuego y no propiamente de juguete.
Uno de estos casos es el de Andrés David, un niño de 12 años que por 2.000 pesos llevó entre la pretina del pantalón un revólver calibre 38 largo, que un sujeto identificado como Carlos León le entregó para llevarlo a otro punto de la ciudad.
En el barrio Dindalito, la Policía sorprendió a Edward Giovanni, un menor de 15 años que al ser requisado se le encontró escondido entre la ropa un revólver calibre 38.
Asustado y con la voz entrecortada, el joven les explicó a las autoridades que el arma era propiedad de un señor que le había pedido el favor de que se la guardara con la promesa de una 'ayudita'. En lo corrido del año, dice la Policía, 87 menores de edad han sido aprehendidos por llevar armas de fuego.
Según el coronel Yesid Vásquez Prada, subcomandante de la Policía de Bogotá, existe una preocupante tendencia al alza de este fenómeno mes a mes. De hecho, en todo el 2007 a 99 menores de 18 años se les decomisó algún tipo de arma.
De los 87 menores, 75 son hombres. El año pasado se les decomisaron armas a 85 hombres y a 14 mujeres.
Los mayores decomisos de armas portadas por niños, adolescentes o jóvenes que no alcanzan la mayoría de edad se han hecho en la localidad de Kennedy. Le siguen las de Bosa, Engativá y Ciudad Bolívar, dice la Policía.
Una de las fórmulas que utiliza la Fuerza Pública para disuadir a los jóvenes de involucrarse en este delito es dictar charlas preventivas en los colegios de la ciudad para que los estudiantes entiendan que los adultos los utilizan y de paso ponen en peligro sus vidas.
En los últimos meses la Policía ha detectado una conducta criminal en la adolescencia bogotana. Un menor de edad no tuvo problema en lanzar una granada contra un almacén de ropa en el barrio Quirigua a mediados de julio pasado. A su vez la Policía tiene un video que probaría que entre las personas que atentaron contra dos almacenes Carrefour hay menores de edad. La delincuencia encuentra atractivo y menos riesgoso pagarle a un niño para que haga el trabajo sucio: llevar de un barrio a otro el 'fierro'.
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