Foto: Jaiver Nieto / EL TIEMPO
María del Carmen reconoce que su producto ya ha sido copiado por otros. No descarta fabricarlo en otros materiales.
María del Carmen Barrera es la diseñadora del singular accesorio canino que ya se vende en la carrera Séptima.
Ella, una mujer menuda, bajita y de paso lento, se mezcla entre la gente y empieza a vocear en la Avenida Jiménez: "Lleve la cachucha, la gorra para el perro. Le sirve al gato y también al conejo".
El perro de María del Carmen, 'Doqui', exhibe la prenda.
Por la falta de empleo y para no dejarse literalmente 'morir de hambre', esta nariñense aprendió el novedoso oficio de hacer cachuchas para canes.
El molde fue un regalo de su ex esposo, quien lo trajo de Ecuador, país donde el producto ya se vendía con éxito en las calles de algunas ciudades.
Con el molde en su poder, María del Carmen no dudó en copiar la idea. Bastaron algunos pedazos de fomi -un material económico que se consigue a razón de mil pesos la lámina en las cacharrerías de San Victorino- para montar su propia 'multinacional'.
La producción de cachuchas ya va en 100 a la semana. En la elaboración de una sola se gasta solo 5 minutos.
REDACTORA DE EL TIEMPO ZONA
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