Cerrar

Patrocinado por:

Cachucha para el perro: el último 'ladrido' de la moda

Foto: Jaiver Nieto / EL TIEMPO

María del Carmen reconoce que su producto ya ha sido copiado por otros. No descarta fabricarlo en otros materiales.

María del Carmen Barrera es la diseñadora del singular accesorio canino que ya se vende en la carrera Séptima.

Ella, una mujer menuda, bajita y de paso lento, se mezcla entre la gente y empieza a vocear en la Avenida Jiménez: "Lleve la cachucha, la gorra para el perro. Le sirve al gato y también al conejo".

El perro de María del Carmen, 'Doqui', exhibe la prenda.

Por la falta de empleo y para no dejarse literalmente 'morir de hambre', esta nariñense aprendió el novedoso oficio de hacer cachuchas para canes.

El molde fue un regalo de su ex esposo, quien lo trajo de Ecuador, país donde el producto ya se vendía con éxito en las calles de algunas ciudades.

Con el molde en su poder, María del Carmen no dudó en copiar la idea. Bastaron algunos pedazos de fomi -un material económico que se consigue a razón de mil pesos la lámina en las cacharrerías de San Victorino- para montar su propia 'multinacional'.

La producción de cachuchas ya va en 100 a la semana. En la elaboración de una sola se gasta solo 5 minutos.

Si en el mercado de gorras para humanos existe variedad, en el de perros también.

Se consiguen cachuchas de todos los colores y con leyendas en la parte delantera, ideales para 'levantar' pareja como 'Busco novia' y 'Soy niña'.

"Cuando las vi me parecieron muy curiosas. El problema fue al otro día cuando Moronas, mi dulce perrita poodle se la comió", recuerda con gracia Luz Palacios, una oficinista de la calle 24 con Séptima.

El as bajo la manga de María del Carmen son las cachuchas exclusivamente fabricadas para la diminuta cabeza de la raza píncher. Las vende a 1.000 pesos. Y las más grandes de 2.000 en adelante.

La jornada laboral transcurre en el cuadrante comprendido entre las calles 11 y 17 con carrera Séptima.

No es raro verla también, especialmente los domingos, en la entrada del tradicional mercado de las pulgas de la calle 24.

En los desprevenidos extranjeros que acostumbran caminar por la Séptima, Carmen ha encontrado a sus mejores clientes. "Un gringo me compró 10 unidades y me regaló 20 mil pesos de propina. Me gusta que reconozcan mi trabajo porque es novedoso y evidencia la malicia del colombiano".

Carmen no descarta la idea de hacer el producto en un material más resistente, como la tela o el plástico.

Por ahora guarda en su blusa lo del producido de hoy y le da a beber de sus manos un poco de agua a 'Doqui'.

REDACTORA DE EL TIEMPO ZONA

 

Anuncios Google

Publicidad

Zona Comercial

¿Encontró un error?

Para eltiempo.com las observaciones sobre su contenido son importantes, permítanos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de la Casa Editorial El Tiempo (CEET). Por favor, incluya su nombre y correo electrónico para informarle del seguimiento que le hemos dado a su observación.

Los campos marcados con * son obligatorios.

*
*
*

COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.

GDA Miembro de GDA. Grupo de Diarios América

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.