Foto: Felipe Caicedo / EL TIEMPO
En los techos de estas casas en Villa Luz se multiplican las ratas.
130 viviendas son las afectadas. Hospital de Engativá iniciará hoy, a las 7 de la mañana, el exterminio de los roedores.
"Áquí en Villa Luz quien ande por la calle, hacia las 11 de la noche, ve cómo centenares de ratas corren por los techos de las casas.
En la mía, por ejemplo, por las noches los ratones caen del cielo raso y en el día, salen por las tazas de los baños", afirma Walter García, estudiante de 24 años.
Las ratas se suben por los ductos de aguas lluvias y se meten por entre las tejas corridas de las edificaciones de dos pisos. Varios afectados afirman que en sus casas matan con trampas entre 5 y 20 roedores diariamente.
"Yo he atrapado en estos últimos tiempos más de 25 ratas. Nuestra tolerancia ya llegó al límite", agregó García.
Las ratas convirtieron en "dormitorios y criaderos" los techos de las edificaciones, debido a que hace unos 10 años la Aeronáutica Civil les puso en los cielos rasos unos 'colchones' antirruido de fibra sintética para aislar el fuerte ruido producido por los aviones que sobrevuelan esa zona. Villa Luz está ubicado muy cerca del aeropuerto.
"Con el tiempo -expresó García- los plásticos que protegían los colchones se rompieron y las ratas aparecieron. Hoy no hay casa que no las tenga".
Los habitantes que arman todos los días trampas para atrapar a los roedores, alzan las que caen de los techos y recogen sus excrementos, deben soportar también el fuerte olor a orín de los roedores, cuando el sol calienta.
La situación que viven las familias fue denunciada por el edil de la localidad de Engativá, Jairo Jaramillo, quien el viernes pasado le pidió al hospital de Engativá la desratización en ese sector.
La gerente del hospital, Diana Margarita García, informó que ayer se inició el censo de las casas afectadas.
Consuelo Martínez, coordinadora de medio ambiente del hospital, y funcionarios de la misma entidad, comenzaron a instruir a las familias sobre las precauciones que deben tener, sobre todo con los niños, aguas y alimentos, tras la colocación de las trampas y raticidas en tejados, cielos rasos y puntos principales de las construcciones.
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