Según la concejal Gilma Jiménez, el administrador del lugar impuso la prohibición porque un grupo de 25 deportistas con la enfermedad entrenó por dos horas en el complejo y dejó el agua contaminada.
Jiménez pedirá a la Procuraduría que adelante una investigación contra los funcionarios que, según ella, impiden que los niños utilicen las piscinas.
"No podemos permitir la más mínima expresión de falta de respeto a los derechos fundamentales de los niños, más a ellos que por una discapacidad requieren atención especial. Poner restricciones en un complejo que fue construido con dineros públicos y para uso público es intolerante", afirmó la dirigente.
"Solicito entonces se realice la respectiva indagación a los funcionarios que afectan los derechos de esta población especial", agregó la concejal.
José Tapias, director del Idrd, manifestó que la no utilización del complejo es responsabilidad de los directivos del consorcio Piscinas, empresa encargada del cuidado y mantenimiento del lugar, y que la entidad siempre ha velado por el apoyo a los deportistas paralímpicos.
"No hay en Colombia un instituto que apoye el deporte paralímpico como lo hace el Idrd, nosotros hemos aconsejado que vayan a una piscina de menor volumen de agua, para que el tratamiento de limpieza sea de menos horas y el tiempo de no utilización sea menor", agregó el directivo.
En un comunicado, el ingeniero químico del consorcio 'Piscinas', Carlos Serrato, le manifestó al director del Idrd su rechazo al uso de las piscinas por parte de los niños con síndrome de Down, con el argumento de que dejaban contaminadas las piscinas luego de utilizarlas.
"Lamentamos las dificultades físicas de estos grupos, pero el problema evidente del control de esfínteres hace que el agua y los parámetros químicos de la misma presenten un alto grado de contaminación de microorganismos, hongos y bacterias", afirmó.
Además, agregó, las piscinas deben ser sometidas a fuertes cantidades de cloro y sodio por varias horas, para que puedan ser utilizadas por deportistas de alto nivel que entrenan en las piscinas de 25 y 50 metros.
"Esto da como consecuencia irritación en ojos, mucosa y piel, y es necesario realizar una terapia de choque al agua aumentando los químicos como sodio y cloro, que a su vez necesitan entre 6 y 8 horas para su total disolución en el agua, tiempo en que los usuarios de alto rendimiento no pueden utilizar las piscinas, y por lo tanto se ve afectado no solo el tiempo de descontaminación (por ser una piscina de alto volumen de agua) sino la entrada de grupos que vienen a prácticas de alto rendimiento", dijo Serrato en el documento.
La decisión del Idrd fue que los menores usen piscinas de menor volumen como la de Sauzalito.
"Se le solicitó a los grupos que realicen las prácticas en este lugar (Sauzalito) y supervisados por un adulto", dijo Tapias.
La representante legal del consorcio Piscinas, Luz Adriana Muñoz, puso una tutela contra el Idrd para que se prohíba la entrada de los niños con síndrome de Down a los espejos de agua del complejo Simón Bolívar. Tutela que, según Tapias, salió a favor de esos niños.
Ahora solo queda esperar para que se adopten medidas en el complejo acuático y se les dé entrada libre a estos grupos.
Víctor Gordillo Bolívar
Especial para EL TIEMPO
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