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Julio 3 de 2008

Huecos en las calles de La Candelaria están dañando la belleza del sector

Las tabletas de la calle 10a., que es peatonal entre las carreras 4a. y 10a. están, en mucha parte, destruidas por efectos del clima y el uso.

Incluso en la zona vehicular (de la 4a. a la Circunvalar), los conductores tienen que hacer maromas para no irse a los huecos.

Para Gabriel Pardo, director del Instituto Distrital de Patrimonio, urge la intervención en piedra de las calles 10a. y 11a., proyecto que, se espera, se iniciará en este segundo semestre. Incluye ponerles a estas dos vías peatonalizadas piedra de Barichara. "De este modo quedará como era originalmente y habrá pocos daños", dice Pardo.

Y aunque la calle 11 no se salva, está un poco mejor. Sin embargo, no faltan los huecos en la cuadra de la Luis Ángel Arango. En la carrera 4a., entre calles 10a. y 13, hay huecos y bolardos caídos.

Mala imagen para los turistas (nacionales y extranjeros) que por estos días llegan en cantidades. Vladisnavdo Ztertzuneva, de República Checa, afirmó haberse enamorado de La Candelaria y de los nombres de sus calles, pero no de sus vías.

"Los centros históricos de las ciudades europeas son lo más cuidado. Nadie daña. Los carros no pasan y sus calles son limpias y en buen estado. Me sorprende aquí esto (sic)", dijo en un español aceptable.

La Administración dice que se están ejecutando obras. Según el Instituto de Desarrollo Urbano, las inversiones en la localidad ascienden, en el 2008, a 929'783.950 pesos e incluyen intervenciones en 26 vías (para el segundo semestre), así como el inicio de la Fase III de TransMilenio y la construcción de la avenida
Los Comuneros.

Allí el 39 por ciento de la malla vial intermedia está en mal estado, 10 por ciento bueno y 51 por ciento regular.

La alcaldesa local, Martha Bolívar, manifestó que su interés es que lo antes posible se le ponga la piedra a las calles 10a. y 11, pues el adoquín se desprende y este no se puede reparar por pedazos, porque tiene efecto dominó, es decir, que se sigue desprendiendo el de los alrededores así se vuelva a poner el que se suelta.

Del dinero de la localidad se tienen 207 millones de pesos para invertir en las vías y hay tramos que puede costar hasta 50 millones de pesos.

Bolívar afirmó que tanto su despacho, como el IDU y el Instituto de Patrimonio trabajan por La Candelaria.

El asunto es que todos están poniendo: dueños de hoteles, restaurantes y negocios, y propietarios de casas, que se apropiaron del centro histórico. Falta que la Administración le ponga más atención al sitio 'de mostrar' de Bogotá, "que debe ser bonito, pues está viniendo mucho mono", según Rosita Perlaza, vendedora ambulante de la zona aledaña a la Plaza de Bolívar.

Este fin de semana en la 'Zona C'

Desde hoy y hasta el domingo se llevará a cabo el programa 'Fin de Semana', organizado por los institutos de Patrimonio y de Turismo, Fenalco y la Policía Nacional y de Turismo.

Habrá, entre otros, talleres para niños en el Museo Botero (hoy, a las 10:45 a.m. y 2 p.m.), un festival de cultura wayuu en el Museo de Trajes Regionales de Colombia (10 a.m.) y conciertos en los centros comerciales del sector los tres días.

Además, los joyeros que tienen negocios en La Candelaria ofrecerán desde hoy un 30 por ciento de descuento.

En los restaurantes se les ofrecerá un coctel de bienvenida a quienes vayan a almorzar o a comer.

En el teatro Camarín del Carmen se presenta la obra 'Las brujas de Salem' hoy, mañana y el domingo, a las 6:30 p.m., entrada libre.

¿Qué es el Centro Histórico de Bogotá?

Está localizado en el centro oriente, tiene 123 manzanas y ocupa una extensión de 137 hectáreas, el 0,078 por ciento del área total de la ciudad.

En 1940 se empezaron a declarar Monumentos Nacionales inmuebles con valores histórico y artístico.

En 1949, el Plan Piloto de Le Corbusier, que no fue desarrollado, propuso arrasarlo y dar paso a un nuevo centro, conservando nueve manzanas alrededor de la Plaza de Bolívar.

Lo visitan unas 700.000 personas cada día.

Tiene 12 universidades, 20 colegios, 40 restaurantes de alto nivel, teatros, auditorios, museos y bibliotecas.

Tiene 2.364 predios de los cuales 54 son Bienes de Interés Cultural y 1.608 son de conservación arquitectónica.

Sus calles tienen nombres curiosos: Las Mandolinas (donde desde 1850 se hicieron instrumentos musicales y hoy solo queda un taller donde hacen guitarras desde hace tres generaciones).

La calle 10 tiene varios nombres, el principal es el De la fatiga, porque, cuenta la historia, es lo que se siente cuando se sube hacia la Circunvalar, debido a que es muy empinada.

La calle de las Platerías está entre las calles 12 y 14 con carrera 6a. Allí quedaban todas las platerías. Ahora está llena de joyerías.

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