Foto: Jaiver Nieto / EL TIEMPO
Interceptor Fucha izquierdo. Inicia en la localidad de Kennedy y termina en la de Fontibón. El túnel tendrá 4 metros de diámetro.
Gracias a esa red, en la que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado invierte 900 mil millones de pesos, ya no irán directamente a los ríos como hoy.
Antes pasarán por dos plantas de tratamiento (El Salitre y Canoas), lo que permitirá que lleguen un 30 por ciento menos contaminadas.
Comienza el recorrido
-Buenos días-, saluda Édilson, que comenzó a trabajar a las 7 de la mañana, sin saber que ya son las 4 de la tarde.
Dentro del túnel donde él trabaja es posible caminar sin necesidad de encogerse o tener cuidado con la cabeza. En algunos puntos, la altura permitiría que una persona con zancos caminara sin molestia.
A una profundidad similar a la de un edificio de cinco pisos, Edilson y 200 hombres trabajan en la excavación de un túnel que empieza en el occidente de Bogotá, en Fontibón, y termina en Soacha, un municipio en el extremo sur de Bogotá.
Ellos trabajan bajo tierra, haciendo un túnel desconocido para la ciudad, y que lleva por dentro las aguas residuales.
Para bajar hasta ese punto, los hombres utilizan un improvisado ascensor de rejas y se transportan en un vagón de sillas de metal que en media hora los lleva hasta el punto de mayorexcavación, donde permanecerán durante las siguientes 12 horas.
Ellos y otros 300 hombres trabajan en la excavación de tres de los seis interceptores que, unidos, tendrán una distancia como la que se puede recorrer entre Bogotá y Fusagasugá, unos 60 kilómetros.
Una vida como Hombres topo
Una forma de vida
Para Darío Gómez, estar la mitad del día a 8 metros debajo del suelo "es una forma de vida a la que uno se termina acostumbrando".
Por eso, Jorge Enrique Pizano, gerente de la EAAB, dice que estos túneles son más que tuberías que ayudarán a descontaminar el agua. Son, como él mismo afirma, "la troncal silenciosa que se construye debajo de la ciudad. Así como hacen con TransMilenio, nosotros lo hacemos para las aguas residuales y nadie se da cuenta".
Y parece tener razón porque de las dos formas en que trabajan estos hombres (artesanalmente y con tuneladora) no producen vibraciones o ruidos que puedan percibir los vecinos del Tintal o de Engativá.
Al final de la jornada, a los cientos de obreros no les podrá faltar la bendición a Santa Bárbara, la patrona que espera a la salida del túnel y la única que cuida el trabajo de estos hombres topo. El mismo que tendrán que seguir los nuevos trabajadores que se unan a los dos túneles faltantes, uno de ellos el más largo de la ciudad con 11 kms.
Construcción artesanal
Con palas los trabajadores remueven las capas de tierra y van fijando aros de acero para formar los pozos. Al final de la obra, la humedad desintegrará las láminas y solo se conservarán estrechos espacios para su mantenimiento. La excavación horizontal se realiza de la misma manera.
Estos son los túneles en construcción
Tres obras se desarrollan actualmente. Una subterránea y dos que se complementan con zanjas abiertas.
LINA SÁNCHEZ ALVARADO
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
linsan@eltiempo.com.co
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