Los neoyorquinos abrieron un debate sobre las 'Calles de Verano', que implicarán el cierre de 11 kilómetros de vías en Manhattan durante las mañanas de los sábados de agosto.
La experiencia bogotana es expuesta en un generoso artículo, que califica la ciclovía de "exportación colombiana".
El diario asegura que ciudades como El Paso, Ottawa, París y Guadalajara se inspiraron en el modelo capitalino, que comenzó hace 32 años, durante la administración de Augusto Ramírez Ocampo.
Citando a Guillermo Peñalosa, hermano del ex alcalde Enrique Peñalosa y ex director del Instituto Distrital de Recreación y Deportes en 1995 -a quien le dan el crédito por el resurgimiento de la ciclovía-, el texto afirma que "es una cosa mágica cuando la gente va a lo prohibido. De repente las vías están llenas de gente y uno las puede disfrutar".
Peñalosa, quien desde Canadá dirige una ong dedicada a promover el cerramiento ocasional de vías para el disfrute ciudadano, también dice que la ciclovía va más allá de la bicicleta, la llama "una playa pavimentada" y describe que allí la gente también se broncea, hace yoga y aeróbicos.
"Cuando la gente se reúne, jóvenes y viejos, ricos y pobres, hombres y mujeres, gordos y flacos, altos y bajitos, se crea un espíritu de grupo y las quejas desaparecen".
En respuesta a las críticas sobre la paralización del comercio y congestión durante las horas sin tráfico vehicular, Peñalosa asegura que "nadie pierde, es fantástica para el comercio, es la mejor cosa que Colombia ha hecho".
La versión estadounidense de la ciclovía tiene algunos detractores, entre ellos los taxistas de Nueva York. Bhairavi Desai, director ejecutivo de la alianza de taxistas, que reúne a 11 mil conductores, la tilda de "ridícula". "La administración debería recordar que Manhattan no es un campo de juegos. Es el lugar de trabajo de miles de personas", segura.
Otros sectores creen que esto ayudará a estimular el uso de la bicicleta, pero que esto podría poner en riesgo a los peatones, especialmente a los más ancianos.