‘Lo único que pido es mano dura con los responsables’

‘Lo único que pido es mano dura con los responsables’

Familiares de las 5 víctimas del atentado en Barranquilla dieron un último adiós a sus fallecidos.

Policías fallecidos en atentado

Imagen de las honras fúnebres de los cinco policías que perdieron la vida en el atentado contra la estación del barrio San José.

Foto:

Jorge Payares / EFE

29 de enero 2018 , 08:22 a.m.

Con los puños apretados, los ojos enjuagados en lágrimas y la voz entrecortada, Calixto Rada sacaba fuerzas para no derrumbarse ante la dolorosa escena que protagonizaban a pocos metros su hermana al lado de otras madres, familiares y amigos que fueron a darles el último a dios a los cinco policías muertos en el ataque terrorista a la estación del barrio San José, ocurrida el sábado pasado en el sur del Barranquilla.

Fueron momentos de gritos, llantos de mujeres y silencios profundos de las autoridades que asistieron este domingo a la misa en la capilla
de la Escuela de Policía Antonio Nariño, en Soledad, hasta donde fueron llevados los féretros.

“Lo único que pido es mano dura con los responsables”, dijo en medio del dolor Calixto Rada, tío del patrullero Yamith Rada Muñoz, natural de Santa Marta, de 29 años y quien llevaba seis en la institución.

Yamith Rada fue el quinto uniformado muerto, como consecuencia de traumas en todo el cuerpo. Su deceso se registró en la unidad de cuidados intensivos de la clínica Campbell. Era soltero y padre de dos hijos.

“Quiero llevarme el mejor recuerdo del mundo, de aquel muchacho alegre, juguetón”, decía con la voz temblorosa Calixto. “Me duele, como a todas las familias colombianas que tenemos hijos en la Policía. No quiero que se repita en ninguna parte del mundo”, agregó.

Al fondo, los gritos de mujeres y caras de tristeza de policías que acompañaban el cortejo fúnebre: “Me quitaron a mi hijo, él era mi bebé. Por qué, Dios mío”, se escuchaba mientras eran sacados los ataúdes de la capilla.

La misa, oficiada por el arzobispo de la Arquidiócesis de Barranquilla –monseñor Pablo Salas–, contó con la presencia del director de la Policía Nacional, general Jorge Nieto; el presidente del Congreso de la República, el senador barranquillero Efraín Cepeda, y el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano.

“Sabemos que es un momento duro y difícil para estas familias que hoy perdieron a sus seres queridos mientras cumplían su deber con la patria,
por eso hoy les expresamos nuestra solidaridad y condolencias”, manifestó Verano.

El director de la Policía aseguró que este lunes llega un grupo de 1.800 policías a Barranquilla a reforzar el pie de fuerza y garantizar la tranquilidad en los carnavales, que se cumplirán del 10 al 13 de febrero.

“Estamos en un proceso de investigación y es prematuro hacer sindicaciones, pero lo que le podemos decir a la ciudadanía es que las labores van por buen camino”, dijo el general Nieto.

Pero esas palabras no calmaron el dolor de Calixto: “Tenemos que ser conscientes de que nuestras leyes están flojas. La policía captura y a las 24 horas ya están por fuera”, dijo con amargura el hombre, antes de que su voz se ahogara llorando la muerte de su sobrino.

LEONARDO HERRERA DELGANS
Corresponsal de EL TIEMPO

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