Familia de joven que apareció muerto no cree que haya sido suicidio
Por: ANDRéS ARTUZ FERNáNDEZ |
En Barranquilla piden investigar caso del menor que encontraron en cementerio, con tiro en la cabeza
Junto al sofá principal de la sala de la familia Redondo Torregrosa una veladora y tres rosarios vigilan sin descanso la fotografía juvenil de Édgar Julián -con 17 años, el menor de los dos hijos del matrimonio-, quien fue encontrado muerto de un disparo en la cabeza el pasado 20 de julio dentro del cementerio Jardines de la Eternidad, ubicado a 5 kilómetros de Barranquilla por la vía al mar.
Édgar, Jacqueline y Juliana, padres y hermana del joven, no se resignan a creer que se trató de un suicidio, como en su momento lo manifestaron las autoridades.
Édgar Julián -quien cumplió los 17 años en marzo, estaba próximo a iniciar su segundo semestre de Ingeniería Civil, amaba el estudio y al Junior- se reportó por última vez a sus padres vía celular a las 6 de la tarde del pasado jueves 19 de julio. Refieren sus familiares que había salido de su residencia, en el barrio Ciudad Jardín, de Barranquilla, a las 2 de la tarde, y se comunicó para avisar que se encontraba en un centro comercial con unos amigos de la universidad y que en cuestión de una hora regresaría.
"No era costumbre de él salir en las noches, ni asistir a fiestas o simpatizante de tomarse unos traguitos y eso. Era muy sano", destacó Édgar Redondo Suárez, quien a las 10 de la noche salió sin suerte a buscarlo por hospitales y otros lugares.
Aunque admiten que en un comienzo las autoridades estuvieron pendientes del caso, en estos momentos se sienten huérfanos y más aun cuando los resultados de Medicina Legal establecen que él murió en circunstancias violentas que están por determinarse en la investigación.
"Ni siquiera se tuvo en cuenta el entorno familiar de mi hijo, ni su núcleo de amigos, ni sus antecedentes de persona tranquila, estudiosa, con metas y ganas de vivir. Tan solo se soportan en una prueba de absorción atómica que indica que a Édgar Julián le encontraron pólvora en las dos manos", denunció Redondo.
El arma de fuego de la que salió el proyectil que acabó con la vida del joven fue encontrada a unos metros de su cuerpo, lo que se convierte en otro de los argumentos que, según la familia Redondo Torregrosa, podría desvirtuar la hipótesis del suicidio.
El padre de familia agregó que a las autoridades tampoco les interesó el registro de llamadas del celular de su hijo que él obtuvo por su cuenta. De ahí pudo establecer que luego de la llamada que el joven les hizo en la tarde, este se comunicó con un sujeto que conducía un taxi y con una prostituta de las llamadas 'prepago'.
"Eso es lo que nosotros pudimos investigar con las uñas. ¿Cómo es posible que fuimos a donde apareció y encontramos una navaja que los investigadores no vieron?", denunció el padre. Fuentes policiales le dijeron a EL TIEMPO que la investigación está a cargo de la Fiscalía.
Apoyo en redes sociales
'Todo fue montaje, justicia', es el nombre que en Facebook tiene un grupo que busca que se esclarezca el caso. También tiene seguidores en Twitter, incluido Luis Colmenares, padre del joven universitario muerto en Bogotá, en extrañas circunstancias.
Andrés Artuz Fernández
Corresponsal de EL TIEMPO
Barranquilla.


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