El reencuentro del barrio La Manga con los libros

El reencuentro del barrio La Manga con los libros

Barranquilla solo cuenta con 8 bibliotecas públicas, una funciona en este barrio popular.

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Jóvenes de todas las edades asisten a diario a la biblioteca pública del barrio La Manga, una de las pocas que tiene Barranquilla.

Foto:

Carlos Capella / ELTIEMPO

24 de octubre 2016 , 10:33 p.m.

Si a un barranquillero desprevenido le preguntan por el barrio La Manga, de seguro que, sin espabilar, lo asociará con ser la cuna de boxeadores que se les puede ver tirando trompadas al aire en un gimnasio rústico levantado sobre un solar cerrado con latas destartaladas y pedazos de madera.

Quizá también asegure que es el sitio de bailadores natos de ritmos y danzas africanas, quienes ensayan a pie ‘pelao’ en cualquier loma o calle destapada, bajo el sol que aquí pareciera que calentara más, y que alegran los desfiles del Carnaval con sus exuberantes movimientos.

Lo más seguro es que remate señalando que es el lugar donde los fogones nunca se apagan como forma de mantener viva la llama ancestral que da origen a los bollos de maíz y dulces que durante generaciones enteras familias como los Cassiani han hecho de manera artesanal y venden en las esquinas y por los barrios de Barranquilla.

Y si revisa los titulares de los medios de comunicación sobre las noticias de este barrio de seguro que se destacan las que dan cuenta de la presencia de pandillas y bandas delincuenciales que mantienen el sector a sangre, fuego y puñal el negocio del microtráfico, lo que ha sembrado luto y dolor en muchas familias.

Pero más allá de ese imaginario de tierra donde nacen boxeadores, bailadores, dulces y bollos, y del estigma de zona roja que arrastra este recodo del suroccidente de Barranquilla, de lomas empinadas, rincón vivo de la cultura afrodescendiente, por donde andan orgullosos negros y negras de risa alegre y ojos grandes, también están historias ejemplarizantes que ‘La Arenosa’ ya comenzó a copiar y a contar.

Un libro abierto

Bernardo y Génesis son dos niños de 12 año, que a su corta edad ya sostienen una lucha diaria por no caer en las trampas de pobreza. Él vive con sus abuelos y sueña con conseguir un cupo para entrar al colegio. Ella llegó de Venezuela indocumentada y apenas está conociendo la cultura de un país que la recibió hace un año. También quiere estudiar.

El sitio en donde se entrecruzan las historias de estos niños se encuentra en la carrera 21, número 84-37, en una calle larga, sin bordillos, donde a mitad de cuadra desde hace 5 años funciona ininterrumpidamente la biblioteca pública del barrio La Manga.

Allí llegan todos los días a estudiar estos niños. Bernardo se prepara en matemáticas y ciencias sociales para presentar el examen de admisión en el colegio La Normal.

“Le pusieron unos talleres y viene todos los días a estudiar, tiene mucha perseverancia”, cuenta Janer Pérez, un joven estudiante de quinto semestre de Educación Infantil de la Universidad del Atlántico, quien realiza en la biblioteca sus prácticas acompañando a los estudiantes y vecinos.

“A Génesis la dejan sus padres aquí y se sienta a leer y pregunta por todo lo que tiene que ver con Colombia, espera que le soluciones el problema de los papeles para entrar al colegio”, agrega Pérez.

El lugar es una iniciativa de la Fundación Misión Social Colombia, cuya gerente y fundadora, Carmen Villalba tuvo claro que el barrio donde creció y viven sus abuelos era el ideal para su proyecto de comenzar a crear espacios culturales en sectores vulnerables de Barranquilla.

Carmen, quien viene de la industria editorial, es una ingeniera de negocios, que compró una casa y la adecuó para su proyecto. La primera dotación la recibió del Colegio Alemán de Barranquilla, que entregó las sillas y escritorios, luego Aeropuertos del Caribe donó el dinero para la compra de los aires acondicionados. 

Los libros salieron de su biblioteca personal y muchos que compró con plata de su bolsillo. “Cada vez que viajo compró libros, otros que ya tenía y algunos que me han regalado amigos”, dice Villalba.

Hoy la biblioteca cuenta con cerca de 2.000 títulos en su mayoría literatura infantil y juvenil, otras áreas de la educación básica primaria y secundaria, enciclopedias, libros de interés general y universitarios.

Silvia Casiani, estudiante de gestión empresarial del Sena y de Atención a la primera infancia de una corporación de educación superior, llega esta mañana calurosa a la biblioteca, luego de mirar en silencio por varios minutos al reportero gráfico Carlos Capella disparar ráfagas interminables con la cámara. Se acerca y aprovecha para contarme lo valioso que es este espacio, no solo para los niños y jóvenes, sino para el barrio completo.

“Vengo hacer algunas tareas y también a los cursos de danza que aquí dictan. Necesitamos que este lugar crezca”, cuenta la joven antes de meterse de cabeza en uno de los libros y olvidarse de Capella y su cámara.

A los cursos que ella se refiere son los proyectos que desarrolla la biblioteca como un servicio de extensión a la comunidad en general. Aquí vienen amas de casas y vecinos a tomar cursos de bisutería, música, danzas y arreglos.

“Esto no es solo un sitio lleno de libros y sillas, es un lugar de encuentro del barrio, donde además se lideran reuniones para analizar con la policía y los vecinos temas como la seguridad”, manifiesta Villalba, quien además también se reúne con jóvenes con problemas de drogadicción y mujeres víctimas de violencia intrafamiliar.

A la calle

La Biblioteca de La Manga ha logrado establecer alianzas con las escuelas aledañas, a donde se lleva programas como Lectura de Mi Barrio, que apoya la Secretaria de Cultura del Distrito; se organizan foros y talleres para estudiantes y docentes.

Con el apoyo de la Alcaldía desarrolló un programa de lectura en barrios marginales del sur de Barranquilla.
Los talleres de lectura llegaron a las casas de la cultura de estos sectores, acompañados de actividades de teatro y baile. Estas actividades le permitieron, en el 2013, convertir a la biblioteca de La Manga en una de las Casas de Cultura que existen hoy en la ciudad.

Con el programa de lectura logró atender 260 niños en primera infancia, 370 niños, 110 adolescentes, 50 adultos mayores, 35 madres comunitarias y 30 docentes de instituciones cercanas. Este año la cobertura es de un poco más de 900 usuarios directos.

Gracias al tesón de Carmen Villalba y su fundación, logró ingresar a ser parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Es decir, que la Biblioteca del barrio La Manga es reconocida por el Ministerio de Cultura y ya hace parte de 1.424 bibliotecas que tiene el país.

No todo ha sido fácil. Los delincuentes han entrado cinco veces. La primera se llevaron los computadores que utilizaban los niños. Luego instalaron sensores y alarmas, lo que ha evitado que sigan robando, pero dejan daños al forzar puertas y romper las láminas del techo.

Hoy piden apoyo del sector privado para termina de construir. Hay 600 metros cuadrados sin utilizar. Desean ampliar la colección de títulos, abrir una sala de computadoras y tener un punto de Wifi que les permita tener conectividad con las otras bibliotecas.

Y con ello mostrar a Colombia que en el barrio La Manga, gracias este espacio, sus habitantes se reencontraron con los libros y ahora tienen otra historia que contar, diferente a la que habla solo de boxeadores, bailadores y vendedores de bollo y cocada, o la a la violenta que cuentan los medios.

En 15 días, abren dos bibliotecas

El Distrito de Barranquilla no cuenta con bibliotecas propias.Las ocho existentes hacen parte de iniciativas particulares y privadas que la Secretaria Distrital de Cultura apoya como una forma de promover la lectura y el estudio en la capital del Atlántico.

Para sellar esta deuda con la ciudad, en 15 días se espera sean inauguradas dos bibliotecas montadas públicas en los barrios Villa de San Pablo y Gardenias, en el sector sur de Barranquilla.

Las bibliotecas fueron auspiciadas por el Ministerio de Cultura, Findeter y el Distrito, que colocó los predios.

La inversión en los dos edificios supera los 800 millones de pesos. Las bibliotecas ya están listas para entrar en funcionamiento.

“Solo esperamos la orden del Ministerio de Cultura”, dijo Carlos Montoya, asesor de la Secretaría de Cultura.
Montoya explicó que las edificaciones fueron levantadas en un área de 1.000 metros cuadrados y tiene 200 en construcción. El resto es para zonas verdes y de esparcimiento. Cada una cuenta con unos 2.500 títulos de libros, conexión a Internet, salas de computo, diseño especial que permite la fácil llegada de personas en condiciones de discapacidad a sus instalaciones.

“Desde aquí se ofrecerá toda una programación de talleres para las Casas de la Cultura”, puntualizó Montoya.

Estas son las bibliortecas públicas de Barranquilla

Además del barrio La Manga, Barranquilla solo cuenta con siete bibliotecas públicas.
Estas son:

Combarranquilla: Tiene dos bibliotecas ubicadas estratégicamente, cuyo objetivo principal es apoyar a las familias afiliadas a satisfacer las necesidades de información, educación y cultura, a través del desarrollo de actividades que promuevan el gusto por la lectura.

Julio Hoenigsberg: Es manejada por Hermanos de la Caridad, sociedad sin ánimo de lucro. Cuenta con cerca de 2.000 tomos que desde hace 16 años puso al servicio de estudiantes pobres y en especial para la primera infancia.

Comfamiliar: Con más de 30 años de fundada, realiza diversas actividades en busca de promover la lectura y el amor de los barranquilleros por los libros. Su sede principal está en la edificación localizada en el parque de Los Fundadores.

Barrio La Paz: Desde aquí se promueve la lectura por lo menos 11 barrios marginales del suroccidente. Fue creada hace 31 años y cuenta con el apoyo el Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Piloto del Caribe: Nació en 1994 como una iniciativa de la Cámara de Comercio. Hoy es una de las más visitadas y que cuentan con la más completa colección de títulos especializados, además de la biblioteca Infantil Piloto del Caribe, ubicada debajo del Museo del Caribe.

Biblioteca Departamental: Funciona desde 1922. En su historia está que fue dirigida por la poetisa Meira Delmar por 36 años, por lo que lleva su nombre en homenaje a su carrera. Funciona en el centro de la ciudad y cuenta con una completa colección de libros y buenos espacios para la lectura.

LEONARDO HERRERA DELGHAMS
Corresponsal de EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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