El mal momento de los escenarios culturales de Barranquilla

El mal momento de los escenarios culturales de Barranquilla

El Amira de la Rosa, Bellas Artes y el Parque Cultural siguen en pie, pero su estado es crítico.

Parque cultural

Mientras avanzan proyectos como la Fábrica de Cultura en la antigua sede de Coltabaco, otros escenarios se mueren lentamente.

Foto:

Guillermo González / Archivo EL TIEMPO

16 de abril 2018 , 03:28 p.m.

La cultura en Barranquilla está pasando por un momento paradójico, pues mientras avanzan proyectos interesantes como la construcción de la Fábrica de Cultura en la antigua sede de Coltabaco, en el Centro Histórico de la ciudad, otros escenarios íconos se ‘mueren’ lentamente.

Es el caso del Teatro Amira de la Rosa, Bellas Artes y el Parque Cultural del Caribe.

Y aunque estas edificaciones siguen en pie, su estado sigue siendo crítico, pues el Estado no le ha dado el oxígeno necesario para sacarlas de la ‘Unidad de Cuidados Intensivos’, donde se encuentran.

De acuerdo con Patricia Iriarte, directora ejecutiva de la Fundación Iriarte, “la situación ha tocado fondo y cuando eso sucede en la misma ciudad "no podemos quedarnos de brazos cruzados o solamente como dolientes de lo que pasa, sin actuar”.

Iriarte confirmó que existe el Movimiento de los Indignados por la Cultura de Barranquilla el cual “es activo, proponente y convoca a la ciudadanía a movilizarse”, explicó.

Y justamente nació cuando “se anunció la parálisis del Museo de Arte Moderno, dado que pese a que los recursos están, es un problema de trámite para desembolsarlos y continuar las obras”.

La líder cultural se refirió al caso puntual del Parque Cultural del Caribe, obra que pintaba una gran proyección para el desarrollo cultural, no solo de Barranquilla y el Atlántico, sino de la Región Caribe, argumentando que si bien se estableció un plan de choque para el escenario, no está garantizada la sostenibilidad a futuro.

Y es que, precisamente, esa crisis financiera que afronta el Parque Cultural le impide hacer nuevas inversiones y mantenimientos, las cuales están en el orden de los 3.000 millones de pesos. Hace unas pocas semanas se acordó el cierre durante dos meses, ya que el proceso de mantenimiento del aire de unas 80 toneladas, tiene una duración mínima de 7 semanas.

Patricia Iriarte aseguró que un grupo de 500 artistas radicó un documento ante el Ministerio de Cultura en el que solicitan que se declare la emergencia cultural en Barranquilla.

“Estamos esperando que se venzan los términos que la ley estipula”, precisó.
La vocera enfatizó en que las autoridades locales han estado al frente de esta situación y por eso, “estamos seguros de que vamos a encontrar salidas para trabajar conjuntamente, la sociedad civil, el sector cultural y la empresa privada que también juega un papel muy importante”, puntualizó la líder de los agente culturales.

El Amira, en penumbras

Para muchos barranquilleros, pero en especial para sus dolientes directos, el sector cultural, el Teatro Amira de la Rosa, que lleva un año y nueve meses cerrado, prende las alarmas porque su estado es cada vez más crítico y, a ciencia cierta, no emerge una voz oficial que aporte una buena noticia, razón por la que muchos se atreven a decir que la cultura en Barranquilla está en “alto riesgo”.

Nadie niega las buenas intenciones que ha tenido el Distrito de masificar y volcar a la ciudadanía a los parques, a compartir en familia buenos espectáculos, como el caso del Parque Sagrado Corazón, lugar que a falta de un escenario cerrado, se ha convertido en el epicentro de continuas programaciones de excelente puesta en escena, pero a pesar de ello, el lugar no logra tener la capacidad para albergar mucho público.

Para varios actores de la enorme colectividad cultural en Barranquilla los problemas de los escenarios tienen sus raíces en lo financiero, de allí que se hace más que necesaria una inyección de recursos y apoyo por parte del Gobierno Nacional, Departamental o Distrital para que se puedan reactivar.

Urge que se diseñen estrategias para que se vuelvan autosostenibles. Para el secretario de Cultura, Patrimonio y Turismo Distrital, Juan José Jaramillo, escenarios como el Teatro Amira de la Rosa y el Museo del Caribe, los cuales se encuentran cerrados, han sido acompañados durante todo este proceso por el Distrito dispuesto a buscar una ayuda que los saque de la crisis.

Jaramillo manifestó que actualmente se trabaja en la última etapa del proceso de traspaso del Amira de la Rosa de la Sociedad de Mejoras Públicas al Banco de la República. “Con el acompañamiento del Ministerio de Cultura se trabaja en los estudios de reestructuración del escenario, pues para el Distrito el compromiso es devolverle a la ciudadanía un teatro en las mejores condiciones”, dijo Jaramillo.

El director de la dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Alberto Escovar Wilson-White, hace casi dos meses afirmó que el Amira no se va a demoler, sino que ciertos elementos se podrán reforzar, como la caja escénica, su aspecto técnico, su capacidad y la seguridad de su estructura.

Otros ‘huérfanos’

Entre los escenarios que la ciudad necesita recuperar sin duda se debe mencionar el Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico (Maua), ubicado en la Escuela de Bellas Artes, que ha sufrido dos colapsos en dos de sus estructuras y, por tanto, está cerrado. También debe mencionarse el Museo de Arte Moderno (Mamb), en el cual se paralizaron las obras.

Jaramillo, frente a las obras de suspensión del nuevo Museo de Arte Moderno, explicó que el Gobierno exige el cierre financiero de la primera fase para poder girar los recursos para la segunda etapa, que fueron aprobados por el Concejo de Barranquilla. Son 6.000 millones de pesos.

María Teresa Fernández, secretaria de Cultura Departamental, coincidió en la posición del Distrito en cuanto al Mamb. Dijo que desde el año pasado se tienen 3.000 millones de pesos disponibles para completar la segunda fase. Sin embargo, falta surtir la liquidación de la primera etapa para poder iniciar la siguiente.

Las obras que corresponden a la primera etapa de la intervención del complejo cultural se han desarrollado en un 60 por ciento. En esta fase se adecuó la fachada y la infraestructura metálica. Para esta etapa del proyecto se recibieron aportes del Ministerio de Cultura y de Findeter.

“La Gobernación y Distrito tenemos el mismo interés y compromiso, por eso estamos absolutamente conscientes que son unas infraestructuras que hay que recuperar por el bien de la ciudad, del departamento y de la Región Caribe”, recalcó Fernández.

La caída del techo del edificio Pedro Biava en Bellas Artes, la segunda tras la ocurrida el 18 de junio de 2017 en la edificación de Licenciatura de Música, hizo que la Universidad del Atlántico cerrara las instalaciones para las clases de los estudiantes, igualmente resultó damnificado el Museo de Antropología (Maua), razón por la que la Oficina de Gestión del Riesgo del Atlántico recomendó cerrarlo.

Sin duda alguna, los más afectados son los estudiantes de Artes Plásticas, Danzas, Música y Arte Dramático, los mismos que recibieron como “pañito de agua tibia”, por parte del rector de la Universidad del Atlántico, Carlos Prasca, espacios provisionales en la antigua sede del alma máter en la carrera 43, otros en un área no comprometida del edificio de Bellas Artes y los de danza en la sede norte, mientras que los de música en la sede la Alianza Francesa.

En cuanto a los recursos, el directivo dijo que están a la espera que se aprueben 5.000 millones de pesos para la restauración y remodelación.

LINEY ESCORCIA
Especial para EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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