Desalojan a venezolanos que ‘vivían’ en Terminal de Barranquilla

Desalojan a venezolanos que ‘vivían’ en Terminal de Barranquilla

Un grupo se había establecido en el parqueadero y ahora deberán buscar otro lugar de residencia.

Venezolanos en Barranquilla

Alrededor de 400 venezolanos llegaron a vivir en la terminal de transporte de Barranquilla.

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

05 de enero 2018 , 12:54 p.m.

Luego de ser, por más de un año, el albergue de venezolanos que llegan al país huyendo de la crisis social y económica por la que atraviesa su país, la Dirección de la Terminal Metropolitana de Transportes de Barranquilla instaló una reja que restringe el acceso y decidió que estas personas deben buscar otro lugar.

La determinación la hacen para garantizar la seguridad de los pasajeros, conductores, comerciantes y trabajadores en general de la Terminal, debido a que las riñas se han vuelto frecuentes en el interior y en el sector aledaño a este lugar, en las que han estado involucrados venezolanos que han encontrado un refugio allí.

“Ya se han visto una serie de situaciones que afectan a los pasajeros, trabajadores y comerciantes de la Terminal, también a los niños que están viviendo en el parqueadero. Se ve la prostitución, venta de alucinógenos y riñas. Esta es una decisión difícil porque es una problemática social, pero ya tenemos que tomar cartas en el asunto porque las entidades del Gobierno no le han buscado una solución”, destacó Dewin Silva Llinás, subgerente de la Terminal de Transportes.

Aunque personal de Migración Colombia, Secretaría de Salud de Soledad, Bienestar Familiar, Procuraduría y Defensoría del Pueblo se han acercado a prestar ayuda esporádica a los venezolanos, todavía no se ha dado una solución real a la problemática.

Inicialmente, en la Terminal les dieron alojo temporal en el parqueadero a 30 ciudadanos venezolanos que llegaron a Barranquilla sin tener un lugar a dónde ir, pero la cifra aumentó considerablemente, a tal punto de que en el pasado mes de diciembre, llegaron a ser casi 400, entre hombres, mujeres, ancianos y niños, que vivían en andenes y debajo de los árboles del parqueadero.

Hasta el jueves, sólo quedaban alrededor de 120 personas, pues por la decisión de las directivas de la Terminal de desalojar el espacio, algunos ya se habían ido a vivir a otros lugares.

La estadía de los venezolanos se convirtió en un problema no sólo para la entidad, para quienes tienen sus negocios y viven en los sectores circundantes, sino para la comunidad en general, debido a que “no sólo hacen sus necesidades fisiológicas en la parte externa de la Terminal, al lado de los restaurantes, sino que han reventado la tubería de agua para bañarse; incluso nos han dicho que usan esa agua para volver a llenar botellas de agua para después venderlas”, agregó Silva.

Lo que dicen los venezolanos

La noticia llegó inesperadamente a los venezolanos ‘residentes’ en el parqueadero de la Terminal. Además de instalar la reja, les dieron menos de 24 horas para que desalojaran y se mudaran.

“Yo tengo 4 hijos y estamos viendo qué hacer porque, si no tengo dinero para darle de comer a ellos, tampoco tendré para pagar un arriendo o un habitación en un hotel”, dijo Yesenia Castro, una mujer de 37 años, proveniente del estado de Zulia, quien además expresó que junto a otro grupo, están buscando ayuda en los comerciantes de Granabastos.

Familias enteras migraron de su país natal en búsqueda de mejores oportunidades en Colombia, pero llegan a territorios a los que se les han salido de las manos la problemática generada por el éxodo de sus vecinos.

“Aquí llegan personas creyendo que van a encontrar un mejor futuro y la situación es que aquí hay que tener todos los papeles para poder conseguir empleo. Muchas mujeres se vienen con niños y ellos son quienes pasan más necesidad”, dijo una joven venezolana que no quiso revelar su identidad.

A pesar de quedarse sin lugar de refugio, los extranjeros dicen estar más que agradecidos con el trato que les han brindado en la Terminal y por permitirles quedarse a vivir ahí todo ese tiempo, pero a su vez son conscientes de que el comportamiento de algunos no fue el adecuado y ahora tienen que pagar las consecuencias.

“Las cosas se salieron de control, muchos se portaron mal y lamentablemente tenemos que desalojar”, agregó la joven.

Por su parte, Ronaldo López, otro de los desalojados, manifestó: “No se ni qué hacer, no tengo trabajo ni tengo nada”.

López tomó la vocería del grupo desde octubre pasado y fue el encargado de contabilizar a sus compatriotas que entraban y salían de la Terminal. “No tengo idea de dónde ir. Como líder de la manada, debo ser el último en salir porque no puedo irme y dejar a los demás, tengo que apoyarlos hasta lo último”, puntualizó.

Problemas de salud

Debido a las precarias condiciones en las que han tenido que vivir, además de tener que soportar las inclemencias del clima, entre ellos fueron frecuentes los brotes de gripa, tuberculosis, afecciones respiratorias y enfermedades en la piel y de transmisión sexual.

ELIANA AVENDAÑO S.
Para EL TIEMPO
Twitter: @ElianaAvendano
Barranquilla

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