Los laboratorios que fortalecen la cultura en el Atlántico

Los laboratorios que fortalecen la cultura en el Atlántico

Cultulab, proyecto de la Gobernación del Atlántico, busca fomentar el arte en el departamento.

Cultulab

En las actividades participan tanto niños como adultos, de tal manera que la convivencia es siempre.

Foto:

Vanexa Romero /EL TIEMPO

17 de octubre 2017 , 02:19 a.m.

La cultura del departamento del Atlántico se está recuperando. Sabanagrande, Santo Tomás, Polonuevo, Tubará, Malambo, Galapa, Palmar de Varela y Baranoa son los 8 municipios protagonistas de Cultulab, un proyecto liderado por la Gobernación del Altántico a través de su Secretaría de Cultura y Patrimonio con el fin de recuperar, a través de laboratorios de cultura, el arte, la creatividad y el talento de sus habitantes.

Se trata de cursos que son gratuitos y actualmente benefician a más de 800 atlanticenses. Todos tienen acceso a ellos, desde niños de 7 años en adelante, jóvenes y hasta adultos.

“Cultulab no es un proyecto para una comunidad en específico, es un proyecto que trae como bandera la integración social. Es importante que los jóvenes, trabajen de la mano con los adultos mayores, que dejen de lado la tecnología durante esas tres horas y se formen con el conocimiento que les llega de primera mano de los más viejos que son pilares de sabiduría”, dijo María Teresa Fernández, Secretaria de
Cultura y Patrimonio del Atlántico.

La oferta es variada e incluye cursos de danza, fotografía, pintura, música, literatura, escritura creativa y teatro.

Adicionalmente, se exploran artes no convencionales como técnicas de circo y títeres, este último, el favorito de Joel Pinzón. Su sonrisa refleja lo que en su interior hay: alegría, amor y ganas de salir adelante.

Asiste todos los martes junto a su madre al curso de títeres que dicta el profesor Gabriel Acuña en la Casa de la Cultura de Galapa, que reúne a más de 30 personas. De 2 a 4 de la tarde el salón de títeres se llena de risas, llanto, y hasta historias macondianas que hacen de esas 2 horas las más esperadas del día.

“Hago todo lo que me pongan, me gusta venir a jugar con los títeres”, dice Joel mientras sostiene el suyo, un futbolista. Él pone en práctica lo aprendido interpretando con sus manos la historia de un futbolista que le firma la camiseta a un niño hincha del Junior. La recreación la hace junto a su compañero Farid y para ambos no es un obstáculo tener condición de discapacidad.

“Es importante cómo nos unimos todos bajo un mismo propósito. Hasta la fecha hemos implementado varias facetas del aprendizaje de títeres. Lo primero fue confeccionarlos, cada uno creó su títere según sus gustos, posteriormente les di clases de manipulación, interpretación y escenografía”, explica Gabriel Acuña, profesor de títeres.

El último modulo del curso de títeres será el de marionetas, que según Gabriel es uno de los más difíciles de lograr.

Cultulab no es un proyecto para una comunidad en específico, es un proyecto que trae como bandera la integración social

“El hecho de trabajar con personas de edades distintas y condiciones diferentes hace que la forma de explicarles y enseñarles sea especial para la persona. En el caso de Joel y Farid busqué la forma de que sus manos estuvieras fijas para que pudieran manipular los títeres, por eso les vendé algunos dedos”, explica el profesor Acuña.
Joel tiene un amplio recorrido en el deporte, ha representado a su municipio y al Departamento en las olimpiadas Fides, ganando medalla de oro en atletismo.

Sus padres, Ruth María Rúa y Jorge Danilo Pinzón lo apoyan en su carrera como deportista, pero afirman que los recursos que da el gobierno no son suficientes para que él pueda entrenar con regularidad.

“A nosotros nos queda muy difícil enviar a Joel todos los días a entrenamiento. Los pasajes diarios nos salen muy caro, mi hijo en su condición de discapacidad no tendría por qué pagar el pasaje del bus, pero aquí no hay colaboración con eso”, explica.

Joel viajó a Bogotá, Cali y Cúcuta a competir, su disciplina lo ayudó a sobresalir ante los demás deportistas. Él, además de practicar deportes, también hace parte de la orquesta de músicos discapacitados y en el año 2016 fue Rey Infantil del Carnaval Incluyente.

“Joel siempre ha sido muy juicioso, le gusta la música, el baile y todos los deportes. Yo soy feliz de verlo tan dedicado”, dice su madre Ruth.

Su amor por el Junior lo refleja con las historias que interpreta su títere, ya que él mismo decidió que tiene el papel de un futbolista famoso del equipo de sus amores.

“Mi equipo es Junior de Barranquilla,

Historias trás un títere

La trágica historia de Nuris Teresa dejó de significar lágrimas y tristeza para convertirse en un ejemplo de superación gracias al ejercicio que lleva a cabo en su clase de títeres.

Nuris era muy joven cuando perdió a su mellizo en un accidente de tránsito, el hecho la dejó marcada, pero después de muchos años ha sido capaz de salir adelante.

Hoy, a sus 53 años, asiste regularmente a los talleres de Cultulab. Creó su títere y le puso el nombre de su hermano, con él cuenta en escena vivencias que tanto disfrutó a su lado. “Yo nunca voy a olvidar a mi hermanito, con esto le hago un homenaje. Cuando murió sufrí un fuerte trauma que me dejó muy mal de salud, pero cuento con mis papás”, dice Nuris mientras muestra el títere que ella misma construyó.

Otro de los pasatiempos de Nuris es la pintura. Una vez finalizada su clase de títeres se dirige al salón de arte y pintura donde plasma en un lienzo su vida, sus alegrías y sus recuerdos. Para ella lo más importante es recordar que todos los días se puede ser feliz. “No me gusta pintar cosas tristes, yo me pinto feliz y haciendo cosas que me gustan. Lo que más pinto son personajes del carnaval de Barranquilla, eso me da alegría”, cuenta.

Cultulab

Una de las cosas a destacar es la participación activa de personas en condición de discapacidad.

Foto:

Vanexa Romero /EL TIEMPO

Muestras artísticas

Al finalizar cada módulo de los cursos de títere, pintura, danza, teatro, fotografía, escritura creativa y música se organiza una muestra en las casas culturales de los municipios, donde toda la comunidad tiene la oportunidad de conocer lo que en Cultulab se está haciendo.

Los fines de semana en cada municipio hay una actividad cultural, donde los niños, jóvenes y adultos trabajan juntos para mostrar lo mejor de su proceso de aprendizaje.

“Nos alegra mucho mostrarle a todos lo que hemos aprendido, así ellos pueden animarse a hacer parte de los cursos de Cultulab”, afirma Ruth.

Para la Secretaría de Cultura y Patrimonio lo más importante es fortalecer y potencializar el espíritu creativo de los atlanticenses. Por eso la invitación es a que sean partícipes de estas actividades.

Betsabeth González
Especial para EL TIEMPO
Galapa (Atlántico).

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