‘No todo tiempo pasado fue mejor’: Chelo de Castro

‘No todo tiempo pasado fue mejor’: Chelo de Castro

El maestro del periodismo barranquillero habló con EL TIEMPO del ayer y el hoy del oficio. 

Chelo

A los 97 años, Chelo de Castro sigue ejerciendo el periodismo. “El periodista actual tiene mejor formación profesional que el de antaño", aseguró.

Foto:

Vanexa Romero /EL TIEMPO

05 de junio 2017 , 04:36 p.m.

Don Chelo de Castro C. se disculpa.Por tercera vez en hora y media de conversación se la ha olvidado un nombre. “Es que la memoria comenzó a fallarme”, dice, mirándome de forma apenada.

–Tranquilo, maestro –le digo–. Pocas personas hay en el mundo como usted, que con 97 años tienen esa lucidez y ejercen el periodismo. Usted es motivo de orgullo para el periodismo colombiano, en especial el deportivo, y para Barranquilla por su condición de barranquillero autóctono...

Don Chelo hablaba del caso del arquero José Escorcia, que mató de una patada al hígado a un compañero, por discusión en un juego de dominó en la casa alquilada por la Liga de Fútbol del Atlántico en el centro de la ciudad, en la década del 40. Y como no recuerda el nombre de la víctima, se lamenta. Pero todo el suceso lo entrega con detalles, como si hubiera ocurrido ayer y no hace más de 70 años. Habla de ello, porque le pido su relación con un compañero de trabajo, un tal Gabriel García
Márquez, que le mandaba a preguntar cómo fue aquello.


Estamos él y yo solos en la sala de su casa dos pisos de esquina, una cuadra arriba de la calle 72, en el norte de la capital del Atlántico. Mi compañera, la reportera gráfica, se marchó. Y uno de sus hijos, que por unos minutos escuchó con atención la entrevista, se ha ido al estudio contiguo a ver por televisión, sin volumen, lo que sería la remontada histórica del equipo de fútbol Barcelona.

Desde diciembre pasado, por los días que murió su colega y amigo Mike Schmulson, el editorial de Chelo no sale a diario, de lunes a viernes, como ocurrió en los últimos 40 años en las páginas deportivas de El Heraldo. Sale una, dos o tres veces a la semana. Por años la escribía en cuestión de minutos en la misma sala de redacción, pero luego llegaba con varias ya elaboradas.

“Escribía en casa, en cualquiera de las cinco máquinas de escribir que tengo. Tenía muchas y ahora no me sirven para nada: tengo problemas de vista y me resulta imposible escribir. Ahora todos los temas los escucho, no como antes que los leía. Y le dicto a un nieto, Chelito de Castro (21 años, estudiante de Negocios Internacionales). Estamos compenetrados para no pasarnos del espacio que dispongo. Y las mando”.

Chelo

Chelo de Castro (saco negro) fue homenajeado el año pasado por Acord Atlántico como el socio con 70 años en la entidad. En el acto, con los expresidentes de la entidad de periodistas.

Foto:

Vanexa Romero /EL TIEMPO

El antes y el hoy

En esa columna, que ha pasado por varios medios impresos ya desaparecidos como La Prensa, El Nacional y Diario del Caribe, tras comenzar en el semanario La Unidad –en 1945, llevado de la mano de Marco Aurelio Vásquez, ‘Niño Yeyo’–, De Castro compara o trae casos del deporte actual con el del ayer.

Por ello hay quienes lo tildan que se quedó en el pasado. Y si lo escuchan afirmar que el mejor futbolista colombiano que observó fue al barranquillero Gabriel Diazgrandos (centrodelantero del 40 que aprendió fútbol en Inglaterra) podrían argumentar que esa es una prueba absoluta.

Pero las palabras del maestro echan por tierra ese pensamiento, con un ejemplo de uno de los deportes que lo apasionan, al lado del boxeo y atletismo, como es el béisbol:

“En Carlos ‘Petaca’ Rodríguez se perdió el primer pitcher profesional colombiano que hubiera podido llegar a Grandes Ligas. Era original: no tenía gran velocidad, no tenía gran control, no tenía gran curva; pero tenía algo de cada una de esas cualidades y era dominante. ‘Petaca’, ‘Chita’ Miranda y Tomás Arrieta fueron los grandes de la mitad del siglo pasado. Pero el más grande de todos en Colombia es Édgar Rentería, por su prodigiosa carrera en Grandes Ligas... Soy de los que considero que no todo el tiempo pasado fue mejor”.
Igual opina sobre el periodismo de ayer y el de hoy.

“El periodista actual tiene mejor formación profesional que el de antaño: sale de una universidad preparado. El mal que tiene es que lee poco. No cultiva la lectura. Y los de deportes, casi todos, menosprecian la historia deportiva”.

En la radio hace 64 años

Don Chelo también hace radio. Su espacio se llama Desfile Deportivo, y sale por Radio Aeropuerto. Es informativo y remata con un editorial. Antes era el mismo de El Heraldo. El programa lo creó el 7 de abril de 1953, en compañía de Schmulson, y en la emisora que más duró fue la Voz de la Patria, durante 40 años. A la emisora ahora va, llevado por uno de sus siete hijos que tuvo con Judith Vásquez, su esposa. Hasta hace poco, iba y venía solo, como al periódico, cogiendo bus y llevando un ejemplar del diario o una bolsa de pan.

Por años, en la rivalidad deportiva entre Barranquilla y Cartagena, De Castro tuvo un duro competidor en la capital de Bolívar, otro líder ya fallecido, Melanio Porto Ariza, ‘Meporto’. “La rivalidad deportiva era el gran pretexto para tener viva la realidad de ambas ciudades.... De ‘Meporto’ guardo un gran recuerdo: cuando salí de la Voz de la Patria se vino a Barranquilla a conseguirme una emisora”.

Don Chelo se le paró en polémica deportiva al narrador Édgar Perea, cuando ‘El Campeón’ era el dueño de la sintonía. “Édgar era capaz de pelear contigo en el micrófono, pero salía de la emisora y si te encontraba te daba un abrazo. No guardaba rencor”.

José Víctor de Castro Carroll nació el 19 de marzo de 1920 en el barrio San Roque, en Barranquilla. El llamado de Chelo es una herencia que, mínimo dice, viene de su abuelo. En casa de sus padres hubo cultura deportiva. Su hermano mayor, Chelo de Castro Tavera, fue el más grande promotor de boxeo colombiano en la primera mitad del siglo pasado. Parientes como Arturo de Castro trajo de Inglaterra el primer balón para el inicio del fútbol en Colombia.

Don Chelo es el único sobreviviente de la reunión organizativa en Barranquilla cuando se creó la Asociación Colombiana de Redactores Deportivos (Acord), en marzo de 1948. Y es el más antiguo socio de Acord Atlántico, que se fundó antes, en 1946.

“Soy reacio a la mezcla del deporte aficionado y profesional, pero ya perdí esa pelea. Ahora hasta los Juegos Olímpicos son profesionales. No hay nada que hacer”, dice el hombre que también por algún tiempo ejerció como Comisionado de Boxeo en Barranquilla.

Defensor de la ciudad

Con el fin de reconocer los valores deportivos de la ciudad, él emprendió una campaña y salió victorioso para bautizar así varios de ellos, que llevaban el rótulo de ‘estadio municipal’. Así el de béisbol, recientemente derrumbado, se llamó Tomás Arrieta; el también destruido coliseo, Humberto Perea; el de fútbol, Romelio Martínez; el velódromo, Rafael Vásquez; y el nuevo de fútbol, Roberto Meléndez.

“Los héroes deportivos son a perpetuidad. No es quitarle el nombre para ponerle a otro que sea mejor”, dice, oponiéndose al nombre del nuevo estadio de béisbol que se llamará Édgar Rentería. “Pueden hacer otro y ponerle el nombre de Rentería”.
Don Chelo confía que con los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018 Barranquilla recupere el liderazgo que tenía en el pasado.

“La pujanza de Barranquilla de antes daba para todo. El estadio Romelio Martínez ha sido el único gran escenario del país construido solo con dineros propios: lo hizo la Empresas Públicas Municipales. Pero Barranquilla decayó por su clase de dirigentes y, cuento algo que no se sabe en este tiempo, los Juegos Panamericanos de 1971 se iban a realizar en Barranquilla, pero un hijo de esta ciudad, Julio Gerlein Comelín, decidió que mejor se efectuará, como se efectuó, en Cali, por esa desidia”.

Como barranquillero cree que Junior es lo más representativo de la ciudad y que ‘Kid Pambelé’ es el deportista más destacado de Colombia en todos los tiempos. Dice amar su profesión de periodista y que si naciera de nuevo, de nuevo sería periodista.

–Maestro: ¿usted se considera el barranquillero más auténtico de este tiempo? –le pregunto.

Don Chelo, el autor de dos libros y de términos acuñados al hombre de la capital del Atlántico, como la pregunta ‘pringamocera’, el defensor de la ciudad, de nuevo me mira de forma apenada, como cuando se le olvidó por tercera vez un pequeño dato.

Toma aire y responde:

–No soy la persona adecuada para responder esa pregunta –dice–. Pero para que un tipo me supere en eso, necesita tener una trayectoria de 72 años de defensa de Barranquilla en prensa y 64 años en radio. Búscame a uno y seguimos hablando...

Estewil Quesada Fernández
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla.

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