Con música y teatro, Carlos Vives explicó el origen de su sonido

Con música y teatro, Carlos Vives explicó el origen de su sonido

En el evento Ciudad Caribe, en Barranquilla, presentó la conferencia 'El Rock de mí pueblo'. 

CARLOS VIVES

Con un montaje teatral y musical, el samario Vives argumentó en qué consiste su propuesta musical, su propio rock.

Foto:

Óscar Berrocal/EL TIEMPO

01 de junio 2017 , 06:33 p.m.

Luego de golpearse el dedo pequeño del pie, Carlos Vives se acostó en su cama y, tras dormirse profundamente, comenzó a soñar que el investigador magdalenense, Guillermo Barreto, le entregaba el borrador final del libro sobre la cumbia que ambos escriben desde hace más de seis años.

Durmiendo frente a los asistentes que en la tarde de este miércoles se encontraban en la segunda edición del evento Ciudad Caribe, una plataforma impulsada por la Andi, para potenciar el desarrollo de la región, en el salón Jumbo del Country Club, Vives también creyó ver que el historiador Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa le parafraseaba, vehemente, sobre los Chimilas y sus costumbres.

Fue cuando el cantante despertó como alterado que comenzó a explicarle al auditorio en qué ha consistido su propuesta musical o mejor, 'El rock de mí pueblo' , cómo decidió llamar a la conferencia que, con montaje teatral y musical, presentó en el marco del evento.

"He escuchado que se dice que yo vestí de traje el vallenato, que hice la fusión y que le metí el rock al folclor. Ninguna de las anteriores, porque lo que hice fue encontrar mi rock en la cumbia y como el vallenato es su hijo, todo quedó en familia”, explicó el cantautor.

CARLOS VIVES

El samario ofreció un miniconcierto para explicar los sonidos que hacen parte de su música.

Foto:

Óscar Berrocal/EL TIEMPO

Entre la lectura de varios de los apartes del libro, en los que describió distintas teorías sobre el origen de la cumbia; posturas y sentencias de personajes como Manuel y Delia Zapata Olivella, José Benito Barros, Narciso Garay y Fernando González Oviedo, entre otros, aprovechó para referirse a los Pocabuyes y, de paso, para explicar que el vallenato trascendió cuando se industrializó, en el momento en el que se le agregó el bajo electrónico.

El samario les dijo a los presentes que, en ese momento, el bajo se encargó de seguir al sonido de la caja vallenata, lo que fue demostrado al iluminarse el escenario sobre el bajista de La Provincia, Luis Ángel ‘El papa’ Pastor.

En medio de aplausos, descalzo, vestido de camiseta y yines rotos, Carlos Vives siguió con su relato y pasó a otro de los condimentos de su sonido, el que catalogó como el factor B.

Se trata de los músicos que el samario escuchó cuando llegó a Bogotá, en la década de los años 80, más exactamente los que hicieron parte de la banda Distrito Especial, conformada por el baterista barranquillero Einar Escaf, el guitarrista y voz líder, Bernardo Velazco y el tecladista Carlos Iván Medina, estos dos últimos de la capital del país.

“Y sigo con el factor B porque el baterista, Escaf, barranquillero, turco, cumbiero, carnavalero, e influenciado por el rock que se hacía en Londres o Liverpool, fue el pionero en decodificar las baterías para llevarlas a un sonido local y descrestar a sus compañeros. Ellos les cantaron a problemas de movilidad como los que vivimos hoy, pero lástima que no los puedo tener aquí”, refirió.

Sin embargo, las luces iluminaron, de repente, a Distrito Especial, en pleno, que, con Vives, interpretó El Blues del bus,

Concierto y raíces

Sin dejar de explicar sus orígenes musicales, Carlos Vives interpretó La cachucha bacana, de Alejandro Durán, de la forma como fue grabada en 1995 en el álbum La Tierra de la Olvido. “Los puristas me dijeron que estaba loco de hacer la música de esa forma, pero yo no pretendía ser folclor, sino nutrirme del mismo y ser un colaborador de nuestros juglares”, sostuvo.

También manifestó su admiración por Cartagena y la champeta, por lo que cantó Pa’ Mayté y luego La Gota fría, de Emiliano Zuleta, donde dejó claro que en esa canción fue donde aplicó el primer patrón cumbiero de su carrera, luego de que el guitarrista Ernesto Ocampo, bogotano, entendiera lo que le había dado la cumbia.

“Nuestro folclor no se salva grabándolo, sino preservando y cuidando a nuestros campesinos, a nuestros ríos y todo el ecosistema. La cumbia es de Colombia, pero todo el mundo se enriquece de ella, lo que no es malo, pero es para que veamos lo importante que es. Es un folclor de raíces por eso no va a desaparecer”, anotó.

Por último entregó la canción Como tú, y el Rock de mí Pueblo, donde tocó la armónica. Una hora después, en medio de aplausos, prometió que en la próxima ocasión demostrará que la caja pudo haber venido de Alejandría.

ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ 
REDACTOR DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA.

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