Joven rehabilitado abre restaurante que su padre cerró por su adicción
Por: ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ |
'El Palacio del Perro' vuelve al ruedo de las comidas rápidas en el norte de Barranquilla.
'Cochinito', 'Pechuguín', 'Baby Dog', 'Pirámide', 'Jet' y 'Torre Infiel' son solo algunas de las 36 formas de preparar perros calientes que en 1985 comenzó a inventarse el barranquillero Hernando Charry Ruiz.
Una carrera contra el tiempo para no gastarse lo poco que le quedaba de la liquidación de una empresa dedicada al negocio del gas y las ganas de tener un restaurante distinto a los modestos 'carritos' de la época que apenas servían una salchicha cocinada en agua dentro de un pan con cebolla y salsas de tomate, mostaza y mayonesa, llevaron a 'Nando' a crear el laboratorio gastronómico más recordado y que sirvió de cimiento para que la comida rápida de Barranquilla se convirtiera en referente en el país.
'El Palacio del Perro', así fue bautizado dos meses después de abrir sus puertas en el barrio Paraíso, en el norte de Barranquilla, luego de que su propietario, con la ayuda de Dyhier, el mayor de sus cinco hijos, se diera cuenta de que lo que su clientela quería era salir de la rutina con recetas distintas a las convencionales.
"El éxito vino con la 'chispa' de mi viejo para complacer paladares a pesar de que nunca en su vida había preparado un perro caliente", recordó Dyhier.
Bastó con que un cliente de confianza manifestara que quería su perro caliente con un poco de lechuga picada, para que a 'Nando', (hoy con 73 años), se le activara el ingenio que sirvió para que su negocio se convirtiera en uno de los más prósperos de la ciudad.
Fue así como semana a semana la clientela comenzó a crecer, incluso, con personas de otros barrios y sectores. Ir a 'El Palacio del Perro' era el plan familiar de la época en la capital del Atlántico, pues se regó que 'Nando' siempre podía sorprender con algo nuevo. "La gente hacía el pedido hasta dos horas antes", agregó Dyhier.
Los primeros 100
Con la innovación y una cantidad de valores agregados, el negocio gastronómico no lo paraba nadie.Pero 'Nando' quería más y con obsesión esperaba ese día en el que se venderían más de 100 unidades. Y fue preciso el día en el que a regañadientes aceptó acompañar a su esposa a una de las asambleas de los Testigos de Jehová en un estadio de la ciudad.
"Mi papá iba molesto porque salimos tarde para el negocio, pero a pesar de eso se vendieron 101 perros. Fue el día en el que mi papá comenzó a creer en Dios", agregó Dyhier, hoy con 38 años.
Adiós a la época dorada
El negocio no podía machar mejor. 'El Palacio del Perro' tenía tres sucursales en Barranquilla y dos más en importantes barrios de Valledupar y Bogotá. Corría el año 97, justo cuando la competencia era más dura con la aparición de otros establecimientos que le dieron vida a otros 'platillos' no menos exitosos que el perro caliente como las mazorcas y los chuzos desgranados.
Sin embargo, todo se vino al traste cuando 'Nando', profesor de matemáticas de oficio, enfrentó la realidad: Dyhier, su hijo adolescente y mano derecha estaba sumido en el infierno de las drogas.
"Fue la noticia que le quitó a mi papá los bríos y propició la debacle del negocio. Era muy joven y no supe manejar el éxito", comentó. Luego de 10 años de estar rehabilitado, Dyhier abrió de nuevo el negocio.
'Regresó al barrio Paraíso y aunque todavía no es tan vistoso como antes, conserva los 36 perros calientes inventados por su padre. "Quiero retribuirle lo que le quité al caer en esa enfermedad", concluyó Dyhier, ahora con lágrimas en los ojos.
Más de 3 décadas de historia
Con los perros calientes ya desarrollados, cocineros y propietarios de otros negocios de comida rápida en 'La Arenosa' también se interesaron en diferenciarse y entregarle su aporte a esta gastronomía que aunque Express, jalona un amplio porcentaje de la economía.
Eran los comienzos de la década de los años 90's.
"Le echábamos al perro un poco de chimichurri encima y lo bautizamos como 'Mexicano', luego le agregamos queso mozzarella y salió el 'Italiano'", recordó Fidel Carrillo, conocido como 'Chiqui', preparador de comidas rápidas.
En los años 1992 y 1993, cuando la suerte le sonrió a Óscar Aguilar, otro de los cocineros de 'Harvey's' Comida Rápida, luego de ganarse un carro último modelo en una rifa, nació 'Donde Óscar', otro lugar legendario. "Allí nacieron, por pedido de los clientes, recetas como el 'Chuzo desgranado', 'La Mazorca desgranada' y la 'Picada de bollo'.
ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA
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