De la Espriella, huellas de un buen cronista
Por: MARíA CLAUDIA MARTíNEZ PRASCA Y STEPHANIE PUGLIESE HERRERA |
Extracto del perfil para optar por el título de Comunicadoras Sociales Universidad del Norte.
Barranquilla es una de las ciudades más importantes del país, no sólo por sus carnavales sino por ser la tierra donde nacieron y crecieron personalidades como Shakira, Sofía Vergara, Meira Del Mar, Edgar Rentería, Julio Mario Santo Domingo, Amira De la Rosa, entre otras.
Varios de esos personajes tienen su lugar asegurado en la historia, pero cuando los demás la hayan construido, quizás no habrá nadie que la cuente como Alfredo De La Espriella lo ha venido haciendo.
Este hombre, reconocido como el 'Bandolero mayor' nació a las 6 de la tarde del 6 de febrero de 1926, en Ciénaga, (Magdalena). Su cédula marca que fue, en su momento, el ciudadano número 838.789.
Antes de ingresar formalmente al colegio, el hobby del niño Alfredo era devorar las tiras cómicas de los periódicos, especialmente en los suplementos dominicales.
Después de tantos años, aún recuerda que la que más le gustaba era Tarzán. Para él, el peor castigo, era que sus padres, por causa de alguna pilatuna, no le dejaran leer sus "monitos".
Así fue alimentando el hábito de lectura, de lo que se desprende todos los aportes y conocimientos de los que hicimos énfasis en este trabajo.
Se desplaza lento, seguro, pausado y tranquilo, pero siempre firme: nunca se ha visto decaído o débil, siempre está de buen genio, alegre, sonriente, gracioso.
Tiene un gran espíritu colaborador y siempre ha sido así a pesar de que ha recibido muy poca ayuda de la Alcaldía. Por eso, nunca falta quien le reconozca sus aportes al crecimiento cultural de su ciudad, y casi nadie lo descarta como fuente de investigación.
A su edad, sigue gozando de buena salud y aunque su memoria a corto plazo se ha venido afectando con el paso de los años, la de largo plazo permanece intacta, esa misma que le permite reconstruir, con precisión y detalles, la historia de Barranquilla, la que él mismo ha vivido o la que le han contado sus propios protagonistas.
Entre las facetas de Alfredo, se destaca su relación con su hermano Jimmy De la Espriella, muerto hace pocos meses. En cada dimensión deja su huella, como padre, abuelo y amigo. También lo ha hecho como artista, como periodista, escritor de teatro, escritor de los bandos del Carnaval y organizador de las festividades carnestolendas.
Recién llegado a Barranquilla, quiso poner en práctica todo lo que había aprendido en el exterior y empezó a colaborar en periódicos como El Heraldo, La Prensa, El Tiempo, El Nacional, Diario del Caribe y revistas importantes de la ciudad, entre las que se destaca una que fundó Quintero Millán en asocio con Alfredo, llamada Quillán; simultáneamente fundó la revista Barranquilla Gráfica, donde contaba la historia de La Arenosa a través de fotografías históricas.
Este hombre es conocido por la gran mayoría de los barranquilleros como el fundador del Museo Romántico, pero pocos conocen cómo fue todo el proceso para que el museo, se convirtiera en un sitio tan importante, especialmente para la cultura.
Es el 'Bandolero Mayor' porque durante 50 años escribió los bandos con los cuales se daba inicio a los precarnavales. Ingresó a La Junta del Carnaval de aquella época, era el encargado de colaborar con todo, porque era uno de los principales organizadores del jolgorio de ese momento.
Siempre estuvo preocupado por resaltar la cultura costeña, y por tratar que la mayoría de las comparsas presentes en los carnavales fueran una muestra de las regiones del Caribe Colombiano. Por eso la música chandé, el porro y la cumbia eran, décadas atrás, los ritmos principales en las festividades carnestolendas.
"Siempre los que vienen al Museo me preguntan: Oye Alfre ¿y tú de quién eres?... ¿de Name?, y yo le respondo: te lo voy a decir, pero no se lo digas a nadie -dice y se pone la mano en la mejilla, cerca a la boca, bajando el volumen de su voz-: yo soy de mi señora", y suelta una risa burlona.
En el momento en que alguien pone un pie en el Museo Romántico, enseguida se topa con una majestuosa obra arquitectónica de muchos años atrás; y al entrar en la oficina donde pasa la mayor parte del día Alfredo, con su escritorio lleno de recortes de periódicos y hojas impresas con pisapapeles, se ve un desorden que solo lo entiende él.
En las paredes grandes, resaltan cuadros con retratos de personalidades: Shakira, Meira
Delmar, Amira De la Rosa, Gloria Peña, Enrique Grau, Mario Ceballos, Jesús Ferro Bayona, entre otros.
Resulta inevitable, entonces, darle un vistazo a una repisa, a un lado del escritorio, llena de libros escritos por él y de otros temas. Ahí es posible encontrar a Alfredo haciendo lo que más lo apasiona y lo que no dejará de hacer, hasta sus últimos días: escarbar en la historia, volver a vivirla una y otra vez, sentirla, y contarla como nadie lo hará cuando él se haya ido...
MARÍA CLAUDIA MARTÍNEZ PRASCA
STEPHANIE PUGLIESE HERRERA
Especial para EL TIEMPO
Comunicadoras Sociales de Uninorte
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