Geraldín, de 3 años, es la imagen de una lucha por rescatar de la muerte a los menore, víctimas de desnutrición.
Geraldín tiene 3 años, pero su cuerpo es el de una niña de 1 año. Todo por culpa de la desnutrición crónica que sufre.
Ella, posiblemente, no estuviera viva si no hubiera sido atendida por los especialistas de la clínica Infantil Santa Ana, en El Poblado. A este centro asistencial llegó hace un año con la apariencia de una bebé de 8 meses, pesando 6 kilos, cuando su peso normal debería ser de más de 11 kilos.
Desde que la pequeña nació, los médicos le diagnosticaron desnutrición. Esto significa que su mamá no se alimentó bien durante el embarazo.
Leidy Álvarez, la mamá de la menor, reconoce que no la alimentó bien porque no tenían para desayunar, a veces pasaban con una comida al día. Leche, sólo le podía comprar si acaso una vez al mes y no podía ofrecerle frutas, compota, colada o gelatina. Complementos vitamínicos que recomiendan los pediatras.
"Un niño debe comer seis veces al día, tres comidas fundamentales y tres complementarias y tomar leche a diario, si no come bien, esto va alterando su estado nutricional y es muy difícil que recupere peso y talla", explicó, Nora Patricia Álvarez, nutricionista de la Clínica.
La recuperación de Geraldín ha sido paulatina. Hoy pesa 10 kilos y mide 80 centímetros, no obstante su peso debería ser de 14 kilos y su estatura de 95 centímetros.
"La Clínica apadrina a los niños que lo necesitan. Hacemos lo posible para que recuperen peso, porque la desnutrición es lo que generalmente compromete la vida de ellos y su estado genera", dice Cecilia Ruiz, directora de la Clínica.
Álvarez y su hija se benefician del programa de 'Familias Saludables', que ofrece esta Clínica a los niños con desnutrición.
"Lo que pretende el centro es hacer la vigilancia del estado nutricional del niño, para que después de que salga, se mantenga estable", dijo, la nutricionista.
Ellas se sostienen con los alimentos que le brinda cada mes esta entidad, porque donde viven, en Aranjuez, zona nororiental de la ciudad, habitan cuatro personas más y sólo una trabaja.
Los beneficios que les proporciona la Clínica a las madres y a sus hijos es por dos años, luego las madres deben responder por el bienestar de su pequeño.
"Por eso también les ofrecemos capacitación a las madres en manualidades, bisutería, modistería y peluquería, con el fin de que aprendan un arte para que generen ingresos y puedan sostener al menor", agregó, la directora de la Clínica.
Álvarez espera recibir el curso de peluquería y aprender de este oficio para sostener a su hija, darle una mejor calidad de vida y suplirle todas sus necesidades.
En el último año esta entidad sin ánimo de lucro que vela por la salud y bienestar de los niños ha beneficiado a unos 100.
MEDELLÍN
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